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La Calle
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| Año V. / | |||||
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La exclusión como política activa hacia "Los rebeldes sin causa" Comienza el curso, se ultiman las matrículas y los exámenes de septiembre están recién hechos. Un numeroso grupo de incrédulos adolescentes de 15 años, repetidores y considerados "rebeldes sin causa", son expulsados de los institutos al hacer efectivo una articulo de la LOCE que les concede los 16 años, en el mismo instante de renovar la matricula, porque su nacimiento se asienta en los últimos meses del año. Su educación obligatoria en un acto de prevención se da por finalizada. "Trece Años", asiste con ojos asombrados a la reunión improvisada que ha provocado sus saltos de valla y clases en el instituto. El director y su madre la interpelan y la instan a que diga que ha hecho en sus horas de ausencia en la obligatoriedad de sus clases. Otra de sus compañeras ha pasado un día fuera de casa y otra más la acompaña asiduamente en sus escapadas. Un coche circula, por el exterior del instituto en horas de recreo. Y una casa abandonada, detrás del recinto escolar, se ha convertido en refugio de huidas adolescentes hacia espacios ocultos. El aire corta el miedo y el desasosiego de los adultos que la acompañan. El director habla de la imagen del centro y de que no puede esperar a que los demás padres pongan en duda la seguridad del recinto para sus hijos. El instituto no es un centro de inserción social y por tanto pondrá en marcha el procedimiento por el cual se promoverá la expulsión de "Trece Años" como medida preventiva a mayores problemas de este curso que empieza. La exclusión, la expulsión, como un acto preventivo en esta sociedad que nos acoge, se da como política activa de este nuevo imperialismo que nos ocupa. Y se hace en los primeros años de nuestra vida y se lleva a cabo en el silencio de las masas. Si algo sobrecoge, es el miedo que se respira entre los adultos "normalizados" encargados de la socialización y educación de nuestros menores en márgenes de riesgo. La inseguridad que desprendemos para afrontar las problemáticas del desgarro social y adolescentes, herencia que les dejamos. La incapacidad que presentamos para la valentía de ser todos uno, en promover un acogimiento que dulcifique este desamparo violento que no se reduce por más tanques que saquemos a la calle. La invasión de la imagen para querer parecernos a aquellos que nos dicen ser los mejores ejemplos. ¿A quienes van a imitar nuestros menores? ¿A todos los conflictos armados que tenemos en marcha amparados en legalidades internacionales de quita y pon? ¿A prevenir guerreando entre los pueblos por no saber compartir las ganancias? ¿A ser el mejor por dinero? ¿A matar, robar y extorsionar con guantes blancos? ¿Al anuncio, película, juego, imagen que te explota en los ojos y se revindica en las palabras? ¿Al poder del más fuerte que se sustenta en la pobreza? ¿Al bien y el mal que depende de donde venga? "Estamos extrapolando el problema, generalizamos y hablamos de adolescentes. Es necesario un análisis más concreto,
medidas reales, uno no tiene que ver con lo otro
no tiene que ver
nada que se expulse lo que no se quiere, nuestro organismo expulsa desechos"
Turón Valle |