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Año V. /

La Felicidad entre la Fe y el Mercantilismo

Hace poco tiempo atrás el sumo pontífice realizo un viaje a Brasil, el país latinoamericano más católico del mundo, para tratar de frenar la marcada reducción del numero de fieles católicos de aquel país. Los analistas decían que eso se debía al auge de las sectas protestantes que estaban acaparando las preferencias de los creyentes, pero omitieron considerar que un porcentaje de ellos también se estarían volviendo ateos. Lo cierto es que al menos en el mundo cristiano se esta notando cada vez menos interés de la gente en asuntos eclesiásticos y eso es marcadamente observable en los jóvenes y en los adultos hasta la edad previa a la vejez. Mis observaciones empíricas indican que los niños son adoctrinados inmoralmente en la religión de sus padres, lo que implica un incremento significativo en su fe durante los primeros años de sus vidas. Una vez adolescentes, surgen las grandes interrogantes existenciales en todo individuo racional y la falta de una respuesta coherente, razonable y lógica, por no decir científica, de su religión, hace que muchos se alejen del cristianismo. Algunos tienden a regresar a esa supuesta tradición ya en la vejez, quizás por miedo a la inevitable muerte. La presente grafica ilustra esta tesis.

En los países de América Latina, la iglesia católica se queja constantemente de la falta de interés de sus fieles para inculcarles a sus hijos la necesidad de una educación seminarista y como consecuencia de ello los templos se están quedando sin sacerdotes. He aquí una clara muestra de la obsolescencia de una religión que pretende que los jóvenes se apresten a la absurda condena al celibato solo para agradar y servir a un Dios inexistente, cuando una función básica de la vida es precisamente la reproducción. No hay ridiculez ni egoísmo mayor que renunciar a la procreación y es igualmente fatal que pueda existir un Dios que demande artero sacrificio de parte de un ser humano.
Lo que esta ocurriendo hoy en día es que los jóvenes poseen tantos otros intereses mucho muy distantes de los eclesiásticos y ciertamente hay algunos pocos que optan por dedicar su vida a la misión sacerdotal. Triste es sin embargo observar que algunos de estos seminarios son verdaderos nidos de la perversión, empezando por el homosexualismo y terminando con la pedofilia, lo que ilustra cuan absurda es la imposición del celibato y otras practicas religiosas como la sana diversión, el entretenimiento y las varias actividades artísticas que condena el papa. Causa risa pensar que un hombre de carne y hueso quiera imponerle a la humanidad un serie de normas de conducta social basados en principios que correspondieron a los siglos pasados.  Tan solo hay que observar que un porcentaje mínimo de fieles cumplen las normas establecidas en los diez mandamientos. Muchos creyentes solo dicen creer en todo lo que establece la Biblia pero  cumplen poco o absolutamente nada de lo que dice.

Además de lo anterior, hay que destacar que los cultos religiosos y los sermones que ofrecen los sacerdotes frecuentemente distan mucho de la realidad. Es como si los curas y sus fieles fueran viajando en direcciones opuestas. Esto es particularmente notorio durante las épocas de las grandes celebraciones religiosas como la llamada NAVIDAD y SEMANA SANTA.  Durante estas conmemoraciones tan vitales para la fe cristiana, es sorprendente ver que un porcentaje cada vez mayor de creyentes y de no creyentes le hacen caso omiso a las exhortaciones de los jerarcas de la fe para que se abstengan de acudir a los centros vacacionales, turísticos y de entretenimiento en lugar de ir a misa. El sector de las sociedades latinoamericanas más notorias para eso son los de la clase media y alta que cuenta con los recursos para sufragar los gastos. En el medio rural, en cambio, la gente se ve frecuentemente atrapada en la garras de la fe puesto que no cuenta con los recursos económicos para alejarse de estos ritos. Así, la inmensa mayoría de los creyentes se encuentran en el medio rural, en las áreas más recónditas de los países latinoamericanos, donde el misionero ha podido llegar con su proselitismo religioso. Pero el mercantilismo capitalista que gobierna el mundo y que podría conducirnos a la catástrofe ecológica, esta contribuyendo sin darse cuenta, en la destrucción de su mas fiel aliado que es la religión. Precisamente es la mercadotecnia la que está fomentando el alejamiento de la gente de las iglesias y atrayéndola cada vez mas hacia un consumismo desenfrenado. Está a la vista de todos, que la navidad tiene cada vez menos que ver con el tal nacimiento de Cristo, tanto que a excepción del clásico nacimiento que se monta en algunos hogares católicos, la inmensa mayoría prefiere el árbol de navidad, porque eso implica mas regalos y mas gastos de culto al consumismo. En los países mas ricos, el castigo al sistema digestivo del individuo como prioridad sobre el servicio religioso es otro mas de los ejemplos del consumismo absurdo que tiende a ser modelo de vida al que deben aspirar los países pobres, abandonando así sus hábitos mas sanos de alimentación moderada en las celebraciones y acompañado con mucha actividad física como el baile, los juegos, los desfiles y carnavales callejeros, etc. En otras palabras, el capitalismo, ha tomado literalmente el significado del natalicio del llamado niño Dios como el supuesto regalo del Dios padre a la humanidad, para justificar de esa manera el fomento de la practica de los regalos para hacer dinero y comer en exceso. ¡Vaya insensata forma de ser feliz!  Ciertamente hay diferentes formas de disfrutar de o de expresar la felicidad y ello depende del patrón étnico cultural de cada persona, pero lo que no es saludable física y emocionalmente implica que tampoco es felicidad. Cuando las personas que asisten a ciertos cultos religiosos se dedican a los cánticos y  alabanzas con los que llegan a los estados de excesivo jubilo y hasta de transe psicológico, eso nada tiene que ver con la felicidad, pues esta es un gozo que se comparte PATRA elevar el mas noble de las emociones humanas.

Curioso es escuchar los anuncios por la radio, la televisión y otros medios de comunicación electrónicos, además de leer en la calle y en los medios de comunicación impresos, todo lo que se promueve de las maneras mas atractivas posibles, tales como los paquetes vacacionales en navidad o en semana santa. La mercadotecnia, que constituye un poder dentro del poder de privilegio, le esta ganando la batalla silenciosa a la fe, a pesar de la interdependencia entre ambos. Esta contradicción aflora ocasionalmente a la superficie cuando los intereses de uno de los dos se ven abruptamente amenazados. Tal fue el caso de la obra cinematográfica titulada EL ANTICRISTO que fue censurada por la iglesia.

Los seres humanos hemos aprendido a disfrutar de la vida a sabiendas de que es relativamente corta y única, pues pensar que vivir consiste solamente en obedecer los supuestos designios de Dios y sacrificando las oportunidades de sano regocijo es lo más ridículo que puede ocurrir. Son muchos los momentos y lapsos de tiempo en los que aparece y desaparece la felicidad y constituye una obligación moral de cada persona el saber aprovechar esos lapsos, sin los cuales la vida sería un mar de amarguras. Ahora bien, Es absolutamente falso que el culto a una deidad pueda producir felicidad. Todo lo contrario, esa práctica genera cumplimiento de prohibiciones, produce innecesarios sentimientos de culpa o remordimientos, limitaciones inhumanas en las relaciones entre las personas, genera tensiones por diferencias de la fe, limita la extroversión de las emociones naturales del hombre, promueve la pasividad y explota la compasión como única vía para la solución de las diferencias socioeconómicas. A propósito de las diferencias de la fe entre los pueblos, las etnias o entre las naciones, es el caso que se remonta ya a trece siglos de infelicidad entre los judíos y los palestinos, uno de los conflictos mas viejos de la humanidad y que por una total irracionalidad fundada en la fe no se ha podido solucionar. Es precisamente el resultado que se tiene cuando la religión antecede a la voluntad política para resolver conflictos sociales. Bajo estas circunstancias los dos pueblos viven en constante zozobra, en temor a los ataques del contrario, en una constante infelicidad y lo que es peor, esa esquizofrenia religiosa, podría arrastrar a la humanidad hacia una catástrofe. El entendimiento racional no ha podido prevalecer ahí, lo que demuestra lo obstinada que puede llegar a ser la creencia religiosa y  la beligerancia que  se relata en los pasajes bíblicos son una confirmación de esto. El día que el pueblo de Israel entienda que es más fácil sacrificar algo de lo que supuestamente es suyo en aras de la paz y la felicidad de todos, ese día se terminara la guerra entre los dos pueblos. La verdad es que habría que extirpar su fe religiosa primero para que eso ocurra y el mayor obstáculo lo constituye la mercadotecnia publicitaria que insiste en negar los derechos de los palestinos a una patria soberana y justifica las acciones de represalia brutales de Israel contra los palestinos.

Siendo la felicidad un estado de bienestar del hombre consigo mismo y con todo lo que lo rodea, esta jamás puede verse egoístamente como algo solo del individuo. Más aún, la felicidad requiere la condicionante principal que es la paz, la concordia, el acuerdo entre las personas para que se pueda manifestar plenamente y durante el periodo o lapso de tiempo mas largo posible. Hay que insistir sobre la aplicación de la regla dorada para las relaciones humanas saludables, sin la aplicación de la cual la felicidad se vulva tan solo una quimera.

LQSomos. Walter Chisholm. Marzo de 2008
Profesional de las Ciencias Naturales
walterchis@yahoo.com

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