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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Las milagrosas curas De todas las crueldades de las religiones, sin dejar de pensar que son muchas, y nos referimos concretamente a las cristianas, por estar ellas mayoritariamente presentes en occidente, tal vez la más cruel, como el matar a personas intencionadamente, sean la de tan en moda hoy aunque no nueva, de curas por la fe, espiritualidad, milagros de todos los calibres, etc. En principio parece una cosa inocente, pues pensamos: ¿qué tienes tú que perder? Pero recapacitando detalladamente, podremos llegar a la conclusión que es una cosa horrible. Es sabido que a través del tiempo los seres humanos han venido sufriendo toda clase de enfermedades, desde el vulgar resfriado a diferentes canceres, problemas de corazón, respiración, etc. Durante la mayor parte de esa historia de los hombres, nosotros no tuvimos las menores ideas de lo qué causaban los problemas en la salud. Como consecuencias había que ir adivinándolas. Partiendo de un objeto lógico, es decir, descubrir lo qué causaba las enfermedades para así poderlas curar o ser precavidos contra ellas, así mismo acabamos llegando a algunas conclusiones bastantes ilógicas y completamente equivocadas. Posiblemente que todo aquello que existe en el Universo conocido ya haya sido acusado, por lo menos una ves, el de haber causado alguna enfermedad. El paso de un cometa, eclipses, estrellas candentes, el haber visto algún animal raro. Todo eso y otras muchas más fueron erróneamente acusados de provocar enfermedades. En consecuencias surgieron supersticiones persistentes en cuanto a hechizos, encantamientos o maldiciones dirigidas sobre nosotros por otras personas: las brujas, hechiceros, encantamientos, etc. Las creencias en esos elementos perniciosos fueron muy populares en casi todas las épocas. Enfermedades misteriosas parecían tener causas precisamente misteriosas, y como siempre ha habido rivalidades entre grupos, ellos terminaban acusándose mutuamente. Estas creencias podían hasta parecer graciosas hoy día si no fuese por la realidad de que muchos inocentes, mayormente mujeres, fueron torturadas y muertas en hogueras en una tentativa de quebrar el “hechizo…”. Por ejemplo, de que las vacas parasen de dar leche o que un crío tuviese fiebre. Es evidente también que todas esas barbaries eran cometidas e intensificadas en nombre de la religión, recordemos la santa hermandad. Desde los comienzos de la medicina la religión se mezcló con ella. Tenemos noticias de los antiguos egipcios, griegos y judíos, ellos apelaban a todos sus dioses en busca de alivios y curas. Creían que los dioses estaban enojados, por lo que provocaban sus males y que las curas podrían ser obtenidas aplacando sus divinas cóleras, muchas veces con sacrificios humanos. Al imponerse el cristianismo, se mantuvo la tradición, aún más al predicar el supuesto Jesús que él vino, entre otras cosas, para curarnos. Posteriormente el poder de curar toda clase de enfermedades, también recayó, por lo que fueron atribuidos a un innumero de santos y santas y hasta sus reliquias, pues en todos los lugares del mundo donde haya pasado o dominado el cristianismo, esos objetos relacionados con ellos han pasado a considerarse con poderes curativos. En el catolicismo actual, las reliquias ya no tienen tanto valor como en tiempos no muy pretéritos, pero aún así, se les consideran atributos de los santos. Pero quien se lleva el “oscar” milagrero es la denominada Virgen María, ellas, pues son tantas las advocaciones que se ha perdido el número, “sí que puede curar”, para eso hay que tener muchísima fe y rezarle hasta la saciedad. De esa forma, algunos lugares del mundo destacan más positivamente, como ocurre con el de Lourdes, en Francia. Este atrae miles de personas todos los años en busca de una posible cura fuera del alcance de la ciencia medicinal. Así pues el santuario de Lourdes fue construido a consecuencias de la supuesta aparición de la denominada Virgen María a una niña de 14 años de una aldea próxima, ella se llamaba Bernardette Soubiraus, en 1858. Otro caso igualito es el de Fátima, en Portugal, solo que aquí fueron 3 los niños protagonistas y pastores de una otra aldea. Conviene preguntar: ¿por qué la particular Virgen nunca se le aparece a personas adultas e instruidas o en medio de una gran multitud o manifestación de gentes? ¿Por qué lo “hace” siempre a pastores siendo niños, analfabetos, rústicos, supersticiosos o similares? De cualquier manera la novedad se esparramó y cada ves más gentes acuden a aquellos lugares y otros que no vale la pena mencionar. Es pues que aún hoy día esos lugares en el mundo atraen a enfermos desahuciados en busca de un milagro que por ley natural la ciencia médica no lo consigue y pude que nunca lo consiga…, cuanto menos la estatua de una Virgen… Otra de las ideas de curar por medio de la fe, fue abrazada sin restricciones por Mary Baker Eddy (1821-1910), ella fundó un movimiento denominado “Ciencia Cristiana”. Según Eddy, no existen enfermedades, apenas hay un “error”. Si las personas pudiesen encontrar la “Verdad a través de Dios”, no habría más ninguna enfermedad. Su movimiento aún es muy popular hoy día. No pregunten por qué, pero pueden sacar conclusiones. Curanderos por la fe proclaman haber curado millones de personas, eso es lo que sus alegaciones confirman. La pregunta es obvia: ¿por qué? ¿Esas enfermedades fueron curadas simplemente por la fe y oración? Para responder a eso, tendremos antes que examinar las enfermedades. ¿Eran graves? ¿Cuanto tiempo hace que las padecen? ¿Han sido diagnosticadas por médicos diplomados? ¿Los enfermos recibieron algún otro tratamiento además de las oraciones? Para responder a estas y otras preguntas, tenemos que examinar la naturaleza de las enfermedades propiamente. Una gran mayoría de enfermedades retroceden por sí solas, es decir, no se tratan, poro después de un tiempo el problema desaparece. En casos más serios, por supuesto, como artritis, canceres, tuberculosis y muchos otros, la cosa es ya muy diferente. Entretanto, mismo en casos de enfermedades graves, puede ocurrir lo que se denomina como “remisión espontánea”. Nadie sabe a ciencia cierta como estas curas aparentemente inexplicables ocurren, algunas veces definitivamente. Pero a medida en que el sistema inmunológico va siendo más bien conocido por la ciencia, llegamos a la conclusión de que el cuerpo siempre intenta auto arreglarse. A pesar de esto, curanderos por la fe aún son muy populares; posiblemente debido a la incapacidad del sistema de enseñanza, desde la primaria a la universidad, el transmitir conocimientos científicos a los alumnos y futuros ciudadanos. De entre los curanderos, que son muchos y cada uno con sus respectivas labias, engaños y métodos pueden variar de uno para otro, sin embargo, el principio es siempre el mismo: si tu fe es lo bastante fuerte en (Dios, santo, vírgenes, etc.), y rezas con todo el corazón, tu puedes ser curado. Ellos afirman que son capaces de curarlo todo, inclusive los diferentes canceres, artritis, parálisis, traumas y cualquier otra cosa que esté relacionada con la falta de salud humana. No obstante, con una ENORME excepción: nadie, en tiempo alguno, jamás han “curado” o mismo como confirman ellos, el haber reimplantado unos miembros o recobrado la vista sin ya tener ojos. ¿Por qué? Pensemos en poco. Un “milagro” siempre es un “milagro”, ¿o no lo es? Si tú pretendes ser un intermediario de los “posibles poderes curativos de Dios”, ¿por qué solamente se limita a curas invisibles? ¿Será que Dios no es capaz (si existiera) de curar cualquier cosa que él quisiera? Nos parece que la cura instantánea del cáncer, por ejemplo, no deja de ser más milagrosa que reponer instantáneamente un ojo. Entonces, ¿por qué eso nunca ocurre? El santuario de Lourdes, Fátima, al igual que muchos otros en las diversas partes del mundo cristiano, están llenos de todo tipo de muletas y sillas de ruedas, algunas de las que pueden ser alquiladas. Pero nunca se han visto prótesis de piernas, brazos u ojos de vidrios, así como otras partes del cuerpo, al haber recuperado el paciente los miembros, de carne y hueso, que les faltaban, milagrosamente. Eso da que pensar, ¿o no? ¿Por qué Dios es tan selectivo en relación a la parte del cuerpo que él quiere curar y no lo hace en aquellos que les faltan algún miembro importante o la incapacidad de desplazamientos, etc.? Existe otro punto crítico en que nadie quiere reparar. Él es bien endeble relacionado con las grandes afirmaciones de los curanderos. Reparemos, si asistimos a una reunión (representación) de curas, veremos que los enfermos quedan en pie delante del “poderoso curandero”, o intermediario de Dios, y ahí, cuando el “poder de Dios” les toca, ellos se desmayan hacia atrás, y siempre en los brazos de un compinche puesto es proceso. ¡Ah! ¡Menos mal que no cayeron de espaldas en el duro suelo! ¡Sería horrible que se curase de cáncer y muriesen de una compulsión cerebral! Solo que hay un pequeño truco en ese montaje: nadie se desmaya hacia atrás. Las rodillas ceden y la persona cae hacia delante y para abajo. Pregúntenle a cualquier médico o enfermera, le sacaran de dudas. Estos falsos y demagogos curander@s demuestran que todo no pasa de ser un malo espectáculo de circo. Mientras está sucediendo todo esto, las personas en masas continúan creyendo básicamente porque están desesperadas. Indudablemente, lo más terrible es que esos tipos de falsas curas causan serios problemas amuchas gentes. Si una persona está con una enfermedad grave, el fraude no a penas no la va a curar, eso es obvio, lo que ocurre es que ella dejará de recibir los tratamientos médicos adecuados y que podrían dar resultados. Peor aún, si la persona no mejora, como es lógico no lo hará, el charlatán de turno le dirá que su fe no es lo suficiente. O sea, ella tendrá la culpa de sus propias desgracias por no quedar curada por falta de la “virtud en los valores espirituales” ¡Es horrible! ¡Inaceptable! ¡Abominable! Indudablemente aquí también sus familiares serán encorajados (dominados) a tener esperanzas, solamente para después verlas destruidas, además de que igualmente serán acusados de no tener fe o no haberla influenciado suficientemente al enfermo. Las religiones son ¡despreciables!, las mire por donde las mire. Los charlatanes religiosos nunca pierden, a empezar por no devolver los dineros, ya que no serán gratis, solamente las víctimas. Si por alguna de esas casualidades de la vida el enfermo quedara curado, ellos se llevan la fama, a pesar de que gritarán ¡gracias a Dios! Por poner un ejemplo, de los más horribles, el que supimos hace un tiempo. Resulta que una señora con cáncer en la espina dorsal frecuentaba uno de esos “Cultos Milagrosos”. Entonces es aquí que el “iluminado curandero” anunció delante de una gran muchedumbre de adeptos: “alguien hoy ha sido curada de cáncer”. Entonces la mujer corrió hacia el escenario toda feliz. Fue abrazada por el “reverendo curandero” y allí mismo delante la concurrencia se quitó el chaleco protector que hacía meses sustentaba su frágil espina dorsal. Ella sabía que estaba curada; la adrenalina y la ciega fe en el “representante de Dios”, son unas mezclas muy poderosas para causar fanatismo. A la mañana siguiente ella despertó llena de dolores, no había tomado ya sus habituales medicamentos, con un terror al no poderse moverse de la cama. Un mes después estaba muerta. Las vértebras enflaquecidas por el cáncer, no tuvieron seguridad ni resistencia al no llevar el chaleco protector y el esfuerzo que hizo el día de la “cura”. ¡Dios sea alabado…! El explotar las aflicciones humanas consiste positivamente el robarles a las personas las pocas esperanzas que la ciencia pudiera conseguir, y por supuesto, todo el dinero posible. Simultáneamente todo esto llega a ser una de las mayores maldades que los hombres, y en particular los de signos religiosos, puedan haber inventado. Para la mayoría de nosotros, a empezar por los libres pensadores y ateos, es difícil imaginar tantas ganancias y durezas de corazón, aún más viniendo de unas organizaciones que dicen e insisten en que representan el amor de un Dios que supuestamente vino (aunque ellos tienen absoluta seguridad que es una quimera), a empeorar la sociedad que ya estaba decadente hace precisamente esos dos mil años. Casi desearíamos que hubiese un INFIERNO, solamente para esos curanderos y engañifas milagreros sin ningún escrúpulo. Pero ellos saben que no lo hay, sí aquí en este mundo para que puedan enviar a sus engañados fieles, después de haberles sacado los dineros. LQS . Zerimar Ilosit. Octubre de 2006. |