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La Calle
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| Año V. / | |||||
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La soledad y la indiferencia son ingredientes básicos de nuestra salvaje sociedad actual Cada día estamos todos más condenados a vivir aislados, alejados realmente de otros seres con los que poder compartir nuestros anhelos, sueños, frustraciones, proyectos, iniciativas, dudas, alegrías... Una de las necesidades básicas y primarias del ser humano es disponer de espacios públicos cercanos para poder encontrarse con otros seres y compartir sus reflexiones, sus dudas, sus tristezas, sus alegrías, sus dichas, desventuras... En la ciudad Valencia muy poca gente ha podido salir de vacaciones a otros parajes, a otras tierras, dada la enorme e interminable precariedad laboral y los bajos salarios, por eso conviene exigir a las autoridades municipales que se construyan centros sociales y juveniles en cada uno de los barrios. No es una petición baladí, pues es un hecho constatado y comprobado de manera científica que para vivir en sociedades libres y sanas, los humanos necesitamos entornos dotados de zonas destinadas a la creatividad, al reposo, al encuentro... La falta de Puntos de Encuentro Públicos, destinados a favorecer el encuentro humano y el ocio creativo es una cuestión básica que deben asumir las autoridades con verdadera premura, olvidando ciertas obsesiones clara y decididamente patológicas y absurdas. Veo a muchos, muchísimos niños, jóvenes y adultos deambular indecisos y desesperados por las calles y acabar en saturados centros comerciales... Y también resulta lamentable ver y verificar que se construyen y crean monstruos deportivos y supuestamente culturales en zonas deshabitadas y absurdas. Se crean guetos y reservas aberrantes en espacios alejados de la vida y de la población. Eso también es innecesario e incomprensible, pues el futuro de las ciudades depende de saber crear los equipamientos y estructuras asistenciales en las zonas realmente que lo precisan y demandan de forma racional y legítima... El resto es propaganda y obedece a cuestiones ajenas al bienestar y a la felicidad de los sufridos y abnegados contribuyentes-ciudadanos... También observo como se incrementa de forma obscena y vertiginosa el número de indigentes y marginados...Y todo ello gracias a la falta de programas públicos destinados a dar atención a los numerosos enfermos mentales y excluidos sociales, laborales... ¿Dónde se encuentran esos centros de acogida y rehabilitación municipales para ayudar y atender a tantas y tantas personas necesitadas? Los valencianos no vivimos de copas de América, pan, fútbol y telebasura... ¿Tan complicado y complejo resulta invertir unos pocos euros en crear bibliotecas en cada uno de los barrios y centros juveniles destinados a que los niños aprendan hábitos de cooperación responsables? Luego vienen las autoridades y ciertos personajes y políticos de medio pelo condenando y lamentándose de la falta de valores y de comportamientos civilizados de la sociedad, pero se olvidan que ellos no dan ejemplo ni hacen nada por hacer de las ciudades zonas realmente dignas y libres de contaminación, agresividad... Señores responsables del Ayuntamiento de Valencia y de la Generalitat Valenciana: no se puede pedir peras al olmo ni rasgarse las vestiduras cuando los ciudadanos no se comportan de forma adecuada, pues son las propias autoridades públicas las que alimentan y favorecen actitudes y comportamientos antisociales e irresponsables con su histórica falta de previsión y de sensibilidad hacia los emergentes problemas y demandas cívicas... Aprendan a mirar, a escuchar, a observar, a prevenir... Es muy rentable y beneficia a todos, incluso a ustedes... Repito: muy pocos valencianos han salido de vacaciones a otros lugares, pues vivimos tiempos preñados de incertidumbre, precariedad, marginación y pobreza... Y eso es una muestra clara y evidente de la inminente crisis económica que se avecina. Veo numerosos locales comerciales en Benicalap que han cerrado definitivamente sus puertas. Veo cada día personas que pierden sus empleos precarios y miran con pesar y dolor cuando me hablan de sus cosas y sus sueños rotos... Es hora de adoptar medidas urgentes y favorecer centros sociales, culturales y recreativos en cada barrio como una saludable y positiva forma de prevenir conflictos y futuros problemas de convivencia... Y no entiendo la obsesión por negar y olvidar los problemas que surgen cada día. Tampoco entiendo la obsesión por crear guetos lujosos y condenar a una gran parte de la población a zonas saturadas de tráfico, degradación y tristeza infinita... El dinero público debe ser controlado por los propios contribuyentes en las Juntas de Distrito; ese escaso y valioso dinero debe ser destinado a las zonas y barrios desfavorecidos, dejando de invertirse en proyectos absurdos, que han demostrado no ser ni rentables ni necesarios y que han provocado una deuda enorme que vamos a estar pagando durante muchos años, gracias a la falta de ética de los actuales responsables municipales. Las personas de a pie, esas que no aparecemos en los telediarios ni en los medios de comunicación, somos los seres más importantes en la vida de una ciudad como Valencia, aunque eso siempre parece olvidarlo nuestra alcaldesa y su prepotente, cínico y malvado equipo de gobierno, empeñados en negar lo obvio y en perseguir a los ciudadanos sensatos y comprometidos con lograr una vida digna y equilibrada para todos los seres humanos... LQSomos. Antonio Marín Segovia. Octubre de 2007 Nota: Un dato curioso. Cada día hay más jovencitos que disponen de un alto poder económico, dado que trafican con todo tipo drogas de diseño en las discotecas de música “house”. Lo puedo confirmar, dado que asisto a un gimnasio donde acuden estos nuevos "magnates". La falta de valores éticos realmente solidarios y la ausencia total de compromiso social, político, emocional con uno mismo y con el entorno... ha logrado crear una sociedad donde todo es consumo voraz, todo es instantáneo y se justifica cualquier acción u omisión con todo tipo de argumentos triviales y aberrantes. Aquí todo vale, pues nada dura y las relaciones son tan gaseosas y efímeras, que casi nadie quiere crear o establecer una relación de pareja, una relación de amistad constante y real, con vistas a crear un espacio presente y lleno de ilusión futura, donde exista lugar para compartir algo más que el aburrimiento, el hastio o la tristeza que produce un mundo repleto de anuncios, productos y deseos inalcanzables. Buscar la felicidad a toda costa es la mejor manera de cosechar un gran fracaso, una gran derrota personal y colectiva. |