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La Calle
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| Año V. / | |||||
| Las religiones congenian con el ateismo Fragmentos del libro “A Bíblia do Ateu” , Autor: Alfredo Bernacchi – Brasil La pregunta parece un chiste malo, hasta que puede llegar a ser, en algunos momentos, veamos los motivos que nos lleva a pensar así, en esos momentos… Esas diferencias además de hacer crecer los ánimos, como unas simples discordancias, al igual que ocurre con los equipos de fútbol, han llegado, continúan llegando a provocar guerras desvastadotas, cobardías, pero siempre dentro de los intereses financieros y el poder. Algo así como ocurre con los traficantes de drogas al disputarse sus territorios y puntos de ventas. Sin olvidar el poder político en el que están inmersos. Religiones y toda clase de creencias existen hace milenios. Siempre han existido y tememos que así será… Ellas comenzaron posiblemente con los primeros hechiceros y sus “magias” acabando convenciendo a los incultos congéneres de que ellos tenían poderes sobrenaturales por encima de todos los demás y de esta manera se hicieron místicos e imprescindibles en la vida cotidiana. Evidentemente, ellos explotaron y continúan explotando esas situaciones en su favor. Los primitivos hechiceros nunca fueron unos burros, los seguidores y actuales, tampoco. Es concluyente, todo aquello que los hombres no han conseguido explicarse, son atribuidos a un ser superior, creador, poderoso, sobrenatural… Eso es una tendencia aún casi normal en la actualidad. Los hombres primitivos no sabían explicar lo que es el Sol, por lo que ha sido uno de los mayores misterios de la vida antigua, por lo que es ahí donde empezaron los primeros dioses. El dios Sol ha sido uno de los más difundidos entre la naciente sociedad. Lo chistoso del aquí título es que en esas discordancias entre las propias religiones existen concordancia con el pensamiento ateísta. Veamos un algo: Las sectas evangelistas no creen en María como Virgen y Santa Madre de Jesús… Los ateos tampoco. Los islámicos no creen en Jesús como el hijo de dios… Los ateos también. Los católicos no creen en la diosa Shiva de los hindúes... Los ateos tampoco. Los judíos no creen en el denominado nuevo testamento... Los ateos tampoco. Los budistas no creen en Mahoma como profeta… Los ateos tampoco. Los evangelistas no creen en Buda como profeta… Los ateos tampoco. Los hindúes y católicos no creen en el dios Alá de los islámicos… Los ateos tampoco. Los budistas no creen en los innumeros santos de los católicos… Los ateos tampoco. Los judíos no creen en la denominada Santísima Trinidad… Los ateos tampoco, etc. Es evidente que en cientos de sectas y religiones oficiales o clandestinas existentes en el mundo haya diferencias para todos los gustos. ¿Es correcto? Todos tienen derecho a discordar de las creencias de su prójimo. ¿Correcto? Derecho a no creer en todo o en parte de aquello que otros creen. ¿Cierto? Pues resulta que de esa manera acaban concordando con los ateos en no creer en las mismas cosas. Pero, ¿por qué nosotros los ateos somos taxativamente discriminados por no creer en aquello que ellos mismo tampoco creen? Insistimos. Resulta que los judíos no creen en Jesús como el prometido de sus profetas. Están en su derecho. Nosotros, los ateos no creemos en Jesús y somos considerados perniciosos. Los evangélicos no creen en los santos del catolicismo y no por eso son mal vistos. Los ateos tampoco creen en los santos católicos y solo por eso son considerados nocivos. Los católicos no creen en la diosa hindú Shiva y todos contentos. Los ateos tampoco lo creen y acaban teniendo mal carácter. Los budistas no creen en los dioses y está considerado como una cosa normal. Los ateos tampoco pero son excluidos y considerados irracionales. ¡Toma esa! ¿Cómo y por qué así estamos considerados y clasificados? ¿Será que nosotros, los ateos, no tenemos el derecho de escoger aquello en que creemos o no? Por supuesto, nosotros no creemos en Buda, Jesús, Alá, Shiva, Mahoma, ni en cosas algunas que contenga misticismos y fantasías. Nosotros creemos ¡EN NOSOTROS MISMOS! Es decir, en la realidad de la vida. ¿Existe otra cosa más maravillosa que esa? ¡Creemos en el ser Humano, que es palpable, vivo, real, existente…! ¡Esa es una creencia MUCHO más significativa y loable…! Conclusión: ¡dejemos que ellos hablen, mientras no nos vuelvan a llevar a alguna inquisición! Dejemos que nos llamen de pretenciosos, vanidosos, arrogantes y todo los que quieran definir contra nosotros mientras no nos persigan pues nunca los hemos perseguidos… En realidad no necesitamos de muletas para apoyarnos en dioses, ni yugos que nos sujeten y dominen como ocurre con los animales de labor… ¡Somos auténticos, reales y leales! ¡Somos la especie evolucionada más poderosa del Universo conocido! Tenemos la capacidad de ser justos, caritativos y amigos fieles…, por lo que ninguno de esos múltiples y falsificados dioses no han sido capaces de llegar a ser. Hacemos el bien, no por temer a un supuesto castigo divino o cualquier ambición de llegar a ser especiales para ganarnos un lugar privilegiado en el paraíso celestial. No hacemos la caridad para que en la próxima reencarnación suframos menos. Somos conscientes porque el amor está en nuestros corazones desinteresadamente. Todo lo aquí expuesto es cierto y mismo que los líderes religiosos de cualesquiera secta tengan esa tendencia en hacer creer, a sus corderos, que los ateos somos semejantes a todo aquello que sea pernicioso y destructible en el ser humano, son mentiras. Somos indiscutiblemente mejores, a pesar de toda esa continuada campaña de difamaciones, pues resulta lógico, ellos tienen que combatir a los ateos, por el hecho de que somos la antitesis de sus ideales de poderes y mentiras. Créanlo, somos superiores a esos engañosos dioses creados a imagen y semejanza de los distintos cleros. Nosotros, los libres pensadores construimos de verdad; hacemos justicia y salvamos de verdad; protegemos y ayudamos realmente. Somos tan poderosos que no necesitamos de curvarnos delante de nadie ni de imágenes algunas. Así mantenemos el orgullo incólume, orgullosos de nuestra propia naturaleza, con capacidad de reaccionar, aptitudes de pensar por lo que no son pecados mortales ni veniales que tengan que juzgar un dios o sus denominados representantes. Entonces, cuando discordamos sobre alguna de las muchas incoherencias de las religiones y sus asiduos representantes, es porque estamos más acertados que ellos; nosotros vivimos la realidad de la vida; todo aquellos que está delante de nuestros ojos y control. Tanto los religiosos y teístas aprendieron en las aulas de las escuelas y universidades que el frío no existe. Lo que existe es la ausencia de calor. Posteriormente de ahí salen al mundo creyéndose los señores de la verdad. Por supuesto, los ateos también estuvieron en los templos del saber humano, además de eso reaccionaron sobre lo que allí aprendieron. Cuestionaron hasta el por qué en esas escuelas no les enseñaron nada sobre la creación divina y bíblica. Todo lo contrario, allí aprendieron sobre Darwin y la evolución de las especies; sobre las eras geológicas, de los 250 millones de años que los dinosaurios dominaron la Tierra; los fósiles; los inicios de la vida humana y animal… ¿Por qué en esos lugares no enseñan sobre las creaciones explicitas del génesis? Aquí conviene hacer un paréntesis y comentar que en algunos países autoproclamados libres, democráticos y científicos, están volviendo a los antiguos oscurantismos e inquisiciones introduciendo obligatoriamente los perniciosos libros de la Biblia y Evangelios como pozos de sabiduría. Lo que ocurre es que muchos profesores y científicos ¡tienen un COMPROMISO con la VERDAD! Se acabaron las invenciones, fantasías e historias imaginarias, engaños de tiempos arcaicos. Indudablemente, ellos tienen libertad para poder creer en todo aquello que quieran y hasta de pagar el diezmo que les obligan. Sin embargo, volvemos a insistir, concretamente en España ese diezmo lo pagamos todos, creyentes (cosa que es su obligación) y ateos (que no tiene porque). Pero ocurre que esos profesores en el momento de impartir sus aulas no pueden cometer la ANCIEDAD de contar mentiras ni inventarse cosas abstractas de sus posibles pensamientos religiosos, serían cuestionados hasta perder los empleos. En el caso concreto de los religiosos ellos no reaccionan y jamás preguntaran el por qué de esas cosas. Apenas se lamentarán cuando no encuentran respaldos en las ciencias sobre sus fundamentos absurdos. O entonces y según en qué país, concretamente en España, las habituales amenazas que estamos teniendo con la obligatoriedad, a toda costa, en las escuelas al imponer las clases de religión que todos estamos conociendo… ¡El racionar por nosotros mismos no es pecado! Indiscutiblemente, aquí lo importante, lo que se ventila es el histórico juego de intereses y poderes. Son interese económicos muy grandes y ninguna religión quiere perder adeptos en beneficio de la competencia. En el cristianismo existe la disputa entre católicos y protestantes. Una vez más viene a colación mencionar la pasada “visita” o vacaciones pagadas por el pueblo de Valencia al dictador del Vaticano. Y concretamente ahora (más aún al ser este artículo procedente de Brasil), las vacaciones del próximo mes de mayo algo más extensas del citado personaje representante del catolicismo. Entre otros asuntos a tratar, o decir el principal, es el de conservar que Brasil sostenga el pomposo título de “país más católico del mundo”. Resulta que las sectas protestantes están proliferando tanto que están tomando cuenta de la fe de muchísimos brasileños; las iglesias protestares surgen por todas partes como la mala hierba… Es pues por lo que se han sacado de la manga, o la sotana, el gran interés por el angustioso problema del calentamiento climático y las peligrosas devastaciones que está sufriendo la floresta Amazónica. Resulta que el gobierno no toma las debidas providencias de conservación por lo que el clero católico se aprovecha de la situación para así hacer ver que están interesados por la Naturaleza del país más católico del mundo…, y eso sí, bendecido por la popularísima patrona, Virgen Aparecida… En el Islam, los chiítas disputan territorios con los sunitas, que quieren apropiarse de todas las regiones. El judaísmo con el catolicismo y así sucesivamente. Al final, ¿qué es lo que pretenden? Muy simple, el dinero y poder, el poder y el dinero, para así continuar engañando a los crédulos. Tal cual como hacen los traficantes de drogas al disputarse los puntos de ventas… Las comparaciones resultan ser odiosas, pero la práctica en el fondo es la misma…, no es sin razón que se dice que las religiones son el opio de los pueblos… Ellas constituyen importantes minas de oro; los cleros reciben millones de €eros y dólare$ y toda clase de riquezas a cambio de las mercancías de promesas, en la Tierra, como los rezos, misas, comuniones y mayoritariamente para después de la muerte, allá en los paraísos celestiales. El ateismo no tiene nada que disputar, por que él no es religioso, no es una organización ni empresa que venda unos determinados artículos. Quienes quieran escuchar y opinar, recibir y dar consejos ateístas, que lo hagan; o entonces que continúen pagando para escuchar incoherencias. A nosotros nada de eso nos importa. La única verdad es que discordamos de todas las religiones, de la misma manera como ellas lo hacen entre sí. No amenazamos a nadie con el castigo del infierno ni de la recompensa de la gloria; por lo que nada tenemos que probar ni perder; no estamos disputando los dineros de nadie. Somos conscientes en decir que no creemos que exista ningún dios, por lo que no necesitamos probar nada. En realidad, son aquellos que creen ciegamente, dentro del dogma de la fe, los que deben explicar, el probar con todas las de las leyes evolucionistas y naturales y el por qué de la existencia del supuesto ser celestial. ¡Creemos en nosotros mismos y por lo tanto podemos probar que existimo! LQSomos. Zerimar Ilosit. Marzo de 2007 |