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La Calle
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| Año V. / | |||||
| La tragedia de heroína
Acabo de poner cara a una de tantas víctimas. La televisión, que no cesa mientras solicito por correo electrónico necesidades, da de corrido el nombre de la mujer para pasar al recreo de las emociones que absorben audiencias. Y de golpe la memoria sube a la consciencia de la cabeza que encoge los órganos internos y la vulnerabilidad solidaria en soledades se desborda. Seguido el proceso del hecho criminal desde la mañana, tomando café, volvía a ser la pantalla que estaba como ruido de fondo, la que anotaba en la agenda del día un suceso más de violencia de género. La coletilla diaria a la que nos hemos acostumbrado como “Y de Irak…”. El territorio del crimen era más cercano, casi vecinal, la plaza, el parque, la calle…pero una víctima más. A lo largo del tránsito los datos de cercanía se suceden y por casualidad dos hechos de urgencia se cruzan, uno va y otro se interpone en medio de la carretera con un tiro en la cabeza. Uno se aparca y la supervivencia clama con nombre de estrella. ¿Cómo puede el amor dejar paso al crimen de lo que más quieres? Los más clásicos escribieron tragedias y los modernos nos movemos con ellas como parte del entorno que nos rodea. En Roma el emperador quemo el imperio como un hecho borracho de poder. Aquel que enajenado cree que todo lo puede. La vida y la muerte se cruzan en un dialogo extremo de pareja enfrentada, en guerra. La muerte que sublima el conflicto, la pérdida del amor de lo que consideras tuyo. El yo más desolado y extranjero de la nada. La mujer que quiso tanto y se olvido de sí misma, está centrada en la escena del teatro clásico, entre columnas , rodeada de estatuas imperiales, escuchando coros como repetición de desdichas. Ella sabe que es una luchadora de barrio. La Heroína. LQSomos. Turon Valle. Septiembre de 2007 |