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La Calle
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| Año V. / | |||||
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La vivienda en España Recuerdo con ternura y agrado un pasaje del Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, en el que un rey de un extraño planeta le decía al principito “¿Qué rey sería yo, si diera órdenes que no se pudieran cumplir?” –entonces, al principito que quería hablar, le decía: “Te ordeno que hables” –y así-. Sabio rey el de este librito que me lleva a pensar en nuestras leyes, por ejemplo en nuestra Carta Magna, la de 1978; esa que tanto invocan nuestros políticos y que tan poco se esfuerzan en cumplir. ¿Qué no? ¡Veamos!: Se puede leer lo siguiente en el artículo 47 del texto legal citado : “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.” Se dan ustedes cuenta, queridos lectores de que tal y como está redactado no hay dios que lo cumpla? ¡Vergonzoso! Y lo más grave no es que no se cumpla, sino que jamás se cumplirá; créanlo. Lo que debería decir este artículo, para que se ajustara a lo que en realidad se cumple desde siempre, que en eso siempre ha dado igual quien ha gobernado en este reino, sería: ¿Qué les parece? Bueno, ha salido un poco más largo; pero si el texto fuera este, nadie podría decir que el artículo 47 de la constitución de 1978 no se cumple al milímetro y con absoluta fidelidad a su letra y a su espíritu. Las leyes tienen eso: parece que dicen una cosa pero es para que se cumpla otra, sobre todo eso se da cuando aparece eso de "todos los españoles tienen derecho" ¡Malo! ¡Muy malo! ¡Malísimo es cuando aparece eso en el texto de una ley! ¿Por qué lo digo? Porque invariablemente lo que se cumple es lo otro; aquello de "los derechos de los españoles están para ser pisoteados, ultrajados y vilipendiados; ¡hala! se joroben, coño y ajo, agua y resina"... Y sino, observen la realidad y luego me cuentan. Y es que dar órdenes, y promulgar leyes que sean de fácil cumplimiento, es una gran cosa; oigan. Al menos no se generan malos rollos y expectativas imposibles en la población... Que luego tendemos a reivindicar aquello a lo que -se nos dice- tenemos derecho protestando en la puta calle y vienen los "marrones" o los verdes, o el color que toque -antes eran los grises- y te dan de bofetadas hasta en el carnet de identidad; bofetadas si tienes suerte, que sino te acalambran con la porra eléctrica esa; que de color se habrán cambiado pero siguen siendo los mismos brutos de siempre. LQS Hannah. Mayo 2006 |