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La Calle
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| Año V. / | |||||
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“Experientia dócet stultos” o “la experiencia enseña a los necios” Cuando se analiza la estrategia de confrontación que desde hace dos años y tres meses viene ejerciendo el Partido Popular contra el Gobierno del PSOE y muy particularmente contra Rodríguez Zapatero, con toda clase de insultos, descalificaciones, humillaciones, vejaciones y calumnias (porque son mucho más que mentiras); se cae en la cuenta de que es la misma estrategia que siguieron contra Felipe González en la última legislatura de éste; creyeron por aquel entonces que su estrategia les llevó a ganar las elecciones y con ello a iniciar su primera legislatura en el poder, pero pasaron por alto algo importantísimo, a saber: el hecho de que quién les otorgó el poder fueron los votantes españoles en las urnas y no precisamente por sus tácticas y estrategias, sino por todos los errores del gobierno socialista; errores graves como los GAL, la corrupción de Roldán, Vera y otros, y demás hechos que les costaron muy caro ya que la ciudadanía, puede que no sea culta, pero para nada es tonta. Y ahora, repiten la estrategia porque, tras la experiencia pasada creen que así recuperarán el poder, desconociendo que “experientia dócet stultos” que quiere decir: la experiencia enseña a los necios. Y es que de una experiencia no se puede aprender nada si se desatiende un análisis riguroso y objetivo de los hechos que la rodearon y produjeron. Pero claro, cuando la única intención de los dirigentes de ese partido, el PP, es satisfacer su única ambición de poder, y la estulticia les domina en lugar de hacerlo la inteligencia, su sólo motor de acción se reduce a “aut Caésar aut nihil”; que significa o césar o nada, y, curiosamente, se aplicaba a los ambiciosos. Y de esta guisa, ahí siguen, emperraditos todos en repetir su experiencia pasada –de poder, claro- sin haber procesado ni por qué llegaron a ganar las elecciones, ni por qué las perdieron; calumniando y difamando a diestro y siniestro, tratando de seducir y engañar a las masas, suponiendo que todos los ciudadanos están tan enajenados como ellos. Les convendría hacer una comparativa de la situación histórico social y económica que les llevó a ganar las elecciones dos veces –la última por mayoría-, y también de los acontecimientos que produjeron el que las perdieran, tales como el decretazo del empleo, el caso Prestige, el caso del Jak y los hechos asociados a este ignominioso suceso, la guerra de Irak, el desprecio de la mayoría parlamentaria conseguida hacia las otras fuerzas parlamentarias, el desprecio por las más elementales normas democráticas y éticas y un largo etc. en el que no vendría mal incluir la corrupción urbanística de los ayuntamientos y comunidades en los que gobiernan (porque las mentiras y manipulaciones acerca del 11M sólo fue la gota que colmó el vaso). En tanto den la espalda a que en democracia las elecciones se pierden y se ganan en las urnas porque el pueblo así lo juzga y lo decide, ninguna estrategia ni táctica que emprendan, y menos, si la cimientan en manipulaciones, arbitrariedades, engaños, calumnias, difamaciones y canalladas, les va a otorgar lo que buscan: el poder y su permanencia en él. Que no, señores, que ahora no es como en tiempos de Franco en los que las urnas eran una pantomima y cuando se votaba algo ya se sabía que iban a participar el 100% y se iba a obtener un voto favorable del 99,9%; o sea, nada de eso, señores; les aseguro que en democracia eso no va. En democracia el pueblo es soberano y se expresa en las urnas con libertad –o debería poder hacerlo- y la opinión del pueblo la va formando los aciertos o los errores de la gestión de los gobernantes que hayan elegido. En democracia, señores, los errores se pagan y los aciertos se premian, y el mal hacer, las calumnias continuadas y demás estrategias, si alguna opinión forman, es la del rechazo; excepción hecha, claro está, de aquellos que sean de la misma estirpe y mente de los manipuladores y mentirosos. Decirles también, que “la fortuna acompaña a los audaces”, que no a los facinerosos, y que “de la abundancia del corazón habla la boca”, y a juzgar por lo que sale de las suyas, sus corazones deben estar llenos de avaricia, estulticia, negritud, majadería y otras podredumbres. Por último, y porque hoy me siento algo “latina” les diría que recapacitaran sobre la siguiente locución: “ab alio spectes alteri quod feceris”, que, por si no lo saben, quiere decir: “quien haga mal, espere otro tanto.” Y volviendo al principio, que tengan muy en cuenta que la experiencia, así, sin más, únicamente enseña a los tontos. LQS Hannah. Junio 2006 |