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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Lo ves, lo quieres, lo tienes Así de sencilla es la vida desde un anuncio. Sólo necesitas una tarjeta de plástico y una llamada de teléfono para hipotecarte en fondos bancarios, tan turbios como las aguas de las cloacas donde desembocan los deshechos de nuestras alcantarillas, tan fácil como "eso", y tan reducionista como el dinero, eje esencial de nuestra existencia. El mercado se fagocita a sí mismo y, si es posible, se come el mundo. A los "genéricos" de la especie nos quedan días de lucha, o así que pasen cien o cinco años nos convertiremos en poetas de un club muerto. Aceptar este revuelto de plásticos y contenedores donde nos hemos instalado, sólo nos lleva al basurero galáctico que nos siguen vendiendo. Nos seguiremos asombrando de tanta violencia y les seguiremos echando la culpa a las pelotas y boleras donde iremos a tirar la agonía de las excusas, dejando las causas para otro día. ¿Lo ves? Somos capaces de sacarle las tripas, teñirle de sangre, y en segundos vender, al que mira, superproducciones de hoy y mañana. ¿Lo quieres? Dame tu barato pensamiento y duerme para seguir comprando a cómodos plazos la virtualidad sentada. ¿Lo tienes? En la imagen que imagina que
puede ser tuyo, del otro, de aquel, frustrados consumidores de nadas
insatisfechas. |