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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Lo santos... que no lo son tanto Los católicos, como bien sabemos, tienen santos de todos los tipos, nacionalidades, necesidades y gustos, para las grandes y pequeñas ocasiones y un largo etcéteras. El diccionario dice: SANTO: Hombre perfecto, puro, limpio de toda culpa y pecados, inocente, virtuoso, sagrado y muchas cosas más; aquellos que la iglesia católica canonizaron (sin olvidar las ortodoxas), para mayor gloria de Dios… Por lo tanto, y en concreto, ellos subieron a los altares para ser venerados e intérpretes entre los vivos y el supuesto redentor. Lo que no quiere decir que ellos hayan subido a los cielos, o espacios siderales, cosmos… A todo eso no vamos a entrar en polémicas sobre la cuestión de los dogmas Marianos, que tantas controversias y complejidades teológicas oficiales y ritos de orígenes disparatados acostumbran imponer a sus asiduos feligreses el catolicismo. La cuestión es que más abajo de la “Santísima Trinidad” ya que ahí consta el denominado “1 en 3” o “3 en 1” y la “Virgen María”, como caso súper especial, el plantel de los canonizados está formado y montado por elementos escogidos de diferentes géneros y opiniones. Lo que verdaderamente encontramos entre tantos hombres y mujeres “perfectos”, desde celebridades que serían recordados por sus obras intelectuales o históricas, mismo sin el sacro título como Tomás de Aquino o Juana de Arco, hasta anónimos o extraños, como los 93 santos coreanos, a quienes los católicos, por supuesto, de occidente, solo se refieren a ellos colectivamente, cuando saben de su existencia, que no es siempre, por lo que nosotros lo estamos sabiendo ahora. Tampoco debemos olvidar de mencionar a los insignes personajes que por sus poderes de personas regias, eso sí, “por la gracia de Dios”, también subieron a los altares como santos; entre ellos, san Fernando, libertador de Sevilla de las hordas del islam y san Luís, rey de Francia, chapucero en las cruzadas. Insistiendo en el primer tema mencionado, Corea, un país históricamente no muy identificado con la santa madre iglesia católica romana tiene casi un centenar de santos. En cambio el país conocido como el más católico del mundo, Brasil, (¡y que algunos lo llevan muy a gala!), y por lo tanto éste más allegado en eso de los “santitos”, solo tiene una santa oficialmente canonizada. Sin embargo resulta que la santa en cuestión no nació en Brasil y sí en Italia…, o sea, que salió del crisol del catolicismo. Es obvio, eso ha sido una falta muy grande de desconsideración por parte del Vaticano hacia ese país súper cristiano. Pero la ceguedad patrocinada por el dogma de la fe, pues el del pueblo se lo traga todo y más en estas cuestiones, es que ha llegado el momento de subsanarlo. En la “primera visita” (por lo que tememos no será la única…), o mejor decir “vacaciones” pagadas por los crédulos e ignorantes ciudadanos de la fe hacia el dictador del Vaticano y su cohorte, parece ser que el entuerto va a ser reparado. Resulta que por fin, va a ser canonizado un tal “Frei Galvão”. Este personaje ha tenido como gesta milagrosa (entre otras), la de que una señora no pudiendo llegar al final de la gestación, pues involuntariamente abortaba perdiendo la criatura, por cuestiones de su propia naturaleza, ella “se puso en sus manos”, oratoriamente hablando, del tan “Frei Galvão”, y es ahí que la gestación llegó hasta el final teniendo a su tan deseado hijo. Pero aquí entre nosotros, lo que la historia no dice nada, sería un gran pecado, ¿es de que sí hubo o no milagro de tipo “Espíritu Santo…? Pero como sabemos, en la selección celestial del catolicismo hay de todo, siempre en beneficio propio. Citemos dos ejemplos extremos. De un lado tenemos el bueno del personaje conocido por san Francisco de Asís. Dicen que él fue un santo de verdad, por lo que hubiera sido una pena que el Vaticano no lo hubiese reconocido. Del lado opuesto, el malo (de la película) y de una tremenda perversidad como la misma iglesia llevó hasta las últimas consecuencias con la inquisición, aunque en aquel tiempo aún no fuese oficial. Hemos escogido de entre santísimos “santos” el currículo más adecuado y diríamos hasta que mas habitual. Nos referimos a san Cirilo, patriarca de Alejandría en los inicios del siglo V. Se ha seleccionado a Cirilo en homenaje a Carl Sagan, que tenía a ese clérigo alejandrino un desafecto personal, a pesar de los 15 siglos que los separan. Así pues, tanto que al astrónomo citó al religioso en su obra más famosa “Cosmos” y aquí queda resumida de la siguiente manera: “Hipátia (370-415 d.C.), hija de Theron, fue una gran científica, matemática, astrónoma, líder de la escuela filosófica neo platónica y directora de la Biblioteca de Alejandría. Cirilo, arzobispo de la misma ciudad, la odiaba a muerte, por ser ella un símbolo de las ciencias y culturas que para la iglesia primitiva representaba el paganismo. Ella continuó trabajando, a pesar de las amenazas hasta que en el año 415 fue cercada por los fanáticos monjes y aún más parroquianos de Cirilo. Fue desnudada y despellejada hasta la muerte con pedazos de afilados cacos de cerámica. Sus restos quemados, sus obras destruidas y Cirilo canonizado siglos posteriores”. Como muchas personas no están habituadas a la clase de “santos” que durante estos 2 mil años viene canonizando la iglesia, puede que esto no lo entienda, o no quiera entender, resulta que su ciega fe no les deja. De cualesquiera de las maneras con ella cometieron una más, de las muchas inquisiciones a que está acostumbrada la iglesia. El asesinato de Hipátia y la destrucción de la Biblioteca de Alejandría marcaron el inicio de la edad de las tinieblas en Europa y que duraría siglos. En el momento determinante para la canonización de Cirilo, el personaje Enrico Riboni expresó su opinión sobre los factores determinantes de la canonización del alejandrino diciendo: “En reconocimiento por sus méritos de perseguidor de la comunidad científica y de los judíos de Alejandría, Cirilo será canonizado y promovido a Doctor de la Iglesia en 1882”. Como anécdota y maldita la gracia que nos ha dejado los “santos” de la iglesia católica, decir que el cuidador de los ceremoniales celestiales tengan precaución para que nunca conviden a san Francisco de Asís y san Cirilo conjuntamente o que puedan quedar sentados en la misma mesa cara a cara. Pues puede ocurrir que “Paquito” podría abrir mano de su famosa paciencia y declarar que: “Si este tío es también santo y aún doctor de la iglesia en la Tierra, yo en este mismo instante devuelvo mi aureola…”. Antes de terminar, y ya metidos en “santos” y éste ser también famoso en algunos de los geográficos lugares, decir sobre el tal san Jorge, que a pesar de ser patrono de los ingleses y de los catalanes (sant Jordi) y concretamente refiriéndonos a los meapilas, ningún representante del alto y bajo clero o sus asiduos creyentes, no han sabido, o no interesa, explicarnos si a final de cuentas ¿el “mata dragones” es aún “santo” o en realidad fue cesado y bajado de su pedestal por el jefe supremo e infalible del Vaticano…?. ¡Que nos lo digan…, que nos lo digan…! La verdad, una organización como es la religión católica, que otorga o cesa certificados de santidades no deja de ser, por lo menos, una institución muy interesante, que todo aquel con dos dedos de frente no se afiliaría, a no ser que una dogmática fe lo ciegue o tuviese unas participaciones directa o indirectamente de grandes ganancias, como así viene ocurriendo. LQSomos. Zerimar Ilosit. Abril de 2007 |