MP3

 

La Calle
Los especiales de LQSomos
Campaña: Apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
La Gavilla Verde
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

Año V. /

Los septiembres del Imperio

La imagen, ese mundo del audiovisual que nos conserva en comunicación perpetua, nos mantuvo durante horas pegados al televisor como larvas invernadas, mientras veíamos caer incrédulos las torres del imperio, Estados Unidos, Nueva York herida.

Era septiembre y corría el uno del nuevo siglo dos mil, que se había anunciado en alborada del mundo, con fuegos de artificio desde Australia hasta Groenlandia.

Los larvados espectadores succionábamos a borbotones imagenes de aviones impactados y empotrados contra los iconos. Las Torres Gemelas ardían y desprendían almas de cristal en llamas, como muñecos de trapos en camisas lanzados al abismo. Se desplomaron en caída, perfecta verticalidad, una detrás de otra. El polvo como una densa nube, invadió de gris cualquier rostro, cuerpo, objeto, enfocado desde la confusión y el pánico de una “invasión de los mundos”. Las noticias se sucedían en pleno día y los aviones parecían destinados a caer en picado sobre nuestras cabezas. Irak, aun se retenía en la memoria diez años antes, como una “Tormenta del Desierto” la primera guerra televisada como un juego de ordenador donde el fuego aéreo del imperio ocupaba toda la pantalla.

Durante un tiempo esperamos absortos un “Thed End” de final de película, como si, aun, Orson Welles estuviera detrás de la cámara. Pero la realidad virtual izada carecía del sentido del humor de los hombres con ingenio.

Sostuvimos la respiración por un instante y el silencio, el dolor de las victimas, el absurdo y el miedo al despertar de los “hombres del presidente ” nos llevo a una “zona cero” de respuestas.

Septiembre se olvido del final del verano y el once se ausento de conmemoraciones personales.

El 2001 se instauro como siglo XXI y nos matriculo a todos en los cursos más acelerados del planeta. Asistimos por decretos a cursos sobre terrorismos y dioses, buenos y malos. Aprendimos tarde lo que era terrorismo de estado. Supimos con exactitud donde estaba Afganistán, un país demasiado montañoso para cualquier no Taliban. Buscamos desesperadamente a Osama bin Ladem, pretérito imperfecto del imperio y convertido en presente de nuestras desgracias. Al Qaeda se nos hizo familiar como extremo del terror, guerras santas y pesadillas de armas de destrucción masiva.

¡¡Todos contra el terror¡¡ Y las palabras se dieron vuelta en cruzadas de la edad media y la caza de brujas se formalizo en un NO A LA GUERRA que fue un clamor humano.

La perversión se alzo en la guerra infinita de las palabras torcidas, en el nuevo imperialismo la prevención se hizo guerra, y el Oriente se nos hizo próximo en explosiones de dolor. Irak volvió a engancharnos al televisor con la estatua de un Sadan condenado a caer.

Los trozos del espejo se fueron desprendiendo con los abusos. Otro once en Madrid, otro siete en Londres y la foto de las Azores sé cerro en un circulo de enigmas.

Todos los derechos humanos fueron violados y el terror dejo el reverso al descubierto. Las tierras donde los reyes de oriente entregaron oro, incienso y mirra, Palestina inexistida, Líbano condenado, Israel inflado de ira, indultado de cualquier horror, Estados Unidos gobernando el templo de los mercaderes. Comprendimos que era un centro de mercaderes de oros, votos y vidas. Pilatos se siguen lavando las manos.

El 11 de septiembre de 2001 nos atraganto a todos con tres mil victimas, así pasados cinco años se multiplicaron para alcanzarnos a todos.

Se olvidaron de nosotros, la sociedad espectadora, enlazada en cualquier punto del planeta, desde oriente hasta occidente.

LQS. Turón Valle. Septiembre 2.006