MP3

 

La Calle
Los especiales de LQSomos
Campaña: Apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
La Gavilla Verde
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

Año V. /

Moisés según la versión ateísta

Ser ateo significa mayormente el no tener creencias en los supuestos dioses y sí creer solamente en aquellos hechos que fueron probados históricos y científicamente, o sea, sin los machacones dogmas basados en la ciega fe, aún más si nos dicen en las de “nuestros mayores”.

Siempre hemos oído hablar del hipotético personaje de Moisés, mayormente por estar relacionado con la leyenda de “los 10 mandamientos” hebreos y posteriormente reformados y adaptados al cristianismo. Eso sin olvidar la serie de películas cinematográficas hechas precisamente para ensalzar ese individuo como un ser superior y representante del dios Jehová y posteriormente encajado también en el cristianismo. Por otro lado insistir en que lo tuvimos que “estudiar” (tragar) en la denominada “Historia sagrada” de los “gloriosos días del nacional catolicismo”. En la actualidad y desde hace algunos años las investigaciones sobre el pasado vienen demostrando que no fueron de aquella manera. Es pues que veamos algunos de los últimos descubrimientos descubiertos en relación al bíblico Moisés.

No hace mucho, estando en uno de los santuarios del saber humano, la biblioteca pública, compenetrado en sus estanterías me llamó la atención un libro titulado: “Moisés, un príncipe sin corona”, de Gerard Mesaadié, por lo que resolví leerlo con atención. Cuando terminé la lectura mi concepción de la religión, concretamente la judío-cristiana, había confirmado un algo más mi ateísmo. Veamos los motivos.

Según otras versiones más acorde con los estudios y realidades relacionados con las costumbres y la época, moisés no fue encontrado en un cesto flotando en el Nilo, pues existían las posibilidades de ser devorado por los cocodrilos. Por eso misma razón las princesas reales tampoco se bañaban en él. En realidad Moisés era hijo de una princesa egipcia con un hebreo “apiru”, como eran llamados en Egipto.

Eso sí, Moisés fue criado en la corte de Setí I, padre de Ransés II, siendo por tanto nieto del faraón. En aquella época los hijos pertenecían a las mujeres, por lo que el faraón permitió y aceptó el nieto “descafeinado” en su corte con ciertas restricciones. Ellas estaban relacionadas con la educación, pues solamente los príncipes puros sangre egipcios podían ser iniciados en los secretos sacerdotales. Así pues, Moisés no podía tener conocimientos plenos de los secretos relacionados con los magos egipcios, ni tampoco ser oficial para liderar a un ejército. Todo esto le dejaría contrariado durante la adolescencia. Él fue mandado para supervisar las canteras en Avaris.

Durante esa época en Avaris, Moisés conoció a un antiguo sacerdote de Atón (Dios Sol), adorado por el faraón Akhenatón, monoteísta que durante su reinado acabó con los dioses del panteón egipcio.

Con seguridad él tendría escuchado a ese ex sacerdote de Atón hablar sobre el dios único hasta el punto de entusiasmarse con la idea, pues nunca había sabido nada semejante en la corte donde vivía, pues Akhenatón era considerado un hereje. Ocurre que la idea de un dios único ya existía en Egipto desde los tiempos de Abrahán, lo que nos lleva a suponer que Akhenatón adoptó el dios de Abrahán, el sol (Helio) y creó así Atón, el dios Sol.

Obviamente, Moisés tendría sufrido muchas presiones por parte de los hebreos que vivían en Egipto en régimen de semi-esclavitud. Ellos alegarían que él debería ayudarlos, pues tenía la misma sangre, por lo que era justo el sacarlos de Egipto y llevarlos a la tierra prometida. Tantas presiones, aún con la muerte de su contramaestre a sus espaldas, hicieron que Moisés huyera del país solo hacia el desierto, donde conoció a Séfora, su esposa y Jetro, su suegro. Curiosamente el mar no se abrió para que él pudiera pasar solo, por lo que nos lleva a creer que existían pasajes bajos que permitían atravesarlo a caballo y a pié.

Según conclusiones más acertadas con la realidad política de la época, Moisés nunca volvió a Egipto. ¿O sería más probable creer que el entonces ya faraón Ransés II iría a aceptar imposiciones de su sobrino fugitivo? Supongamos que Moisés, autor del crimen del contramaestre egipcio ¿estaba en condiciones de presentarse impunemente delante del faraón imponiéndole sus condiciones concernientes a la salida de los hebreos del país? Eso sería desconocer las leyes egipcias. Pero los escritores del éxodo prefirieron ignorar esos hechos y propagar que Moisés no se acobardó delante de su tío, el faraón.

Las plagas son meras invenciones mitológicas o sucesos triviales. Veamos unos ejemplos: las langostas, sapos, ratones, etc., eran comunes en Egipto en épocas de inundaciones, como es habitual en algunas otras partes del mundo cuando llueve mucho y el clima es caliente. En relación a la muerte del primogénito, la historia oficial no registró nada al respecto. Es lógico que surgieran cualesquiera epidemias que atacase principalmente a viejos y niñ@s, ellos tienen menos inmunidades en el medio Egipto, donde estaba instalada la corte, por lo que no atacó a los infantes hebreos al vivir ellos en el bajo Egipto, concretamente en el delta del Nilo. Las aguas rojas del citado río nada más fueron algas microscópicas, rodófitas, que en ciertas condiciones de temperaturas son fenómenos constatados varias veces en tiempos más modernos. Pero aquí una ves más los inspiradores escritores bíblicos prefirieron atribuirlo a un castigo divino hacía el faraón y súbditos, por mantener en esclavitud al escogido pueblo de Jehová.

Entonces, ¿por qué éstos fueron liberados? Posiblemente por estar conspirando contra el faraón. Esa sublevación no fue una invención romántica estilo cinematográfico como nos han narrado ya tantas. Constaba de una tentativa de golpe de estado originada por nobles egipcios, con la complicidad de hebreos. Esa colaboración que tendría que haber sido comprada con oro, plata y cobre no fueron tampoco mencionadas por los escritores que redactaron las “palabras” dictadas por Jehová, astutamente las ocultaron.

Conociendo los tejemanejes de la política es probable que Ransés II descubriera a tiempo la conspiración, expulsando a los hebreos del país y castigando a los egipcios. Sin embargo, puso unas patrullas para que los hebreos fuesen escoltados hasta las fronteras evitando contacto con los sublevados. Pero por lo que parece es que el faraón no sabía que los hebreos ya habían cobrado su parte llevándose ellos unas verdaderas fortunas. El número de personas que posiblemente dejaron Egipto pudo ser unas veinte mil y no seiscientas mil como consta en el éxodo, otro “despiste” de los escritores bíblicos.

La travesía fue hecha por el antiguo Mar de Juncos, donde Moisés estaría esperando en la otra orilla, visto que no le era permitido entrar en el país. Durante una marea baja, que es cuando es posible la travesía con agua a la altura de las rodillas, es que pasaron. Cabe destacar que esa misma travesía fue hecha mucho tiempo después por Cleópatra al huir de Egipto. Moisés conocía en ese lugar dos vados y la hora de la marea llena y baja, por lo que favoreció la travesía de los posible veinte mil personas sin grandes complicaciones. Pero una vez más y todas las que sean necesarias, pues la Biblia está compuesta de engaños, los amanuenses creyeron más conveniente y milagroso, escribir que el mar se abrió para los hebreos y se serró para los egipcios. Por otro lado cabe pensar que los egipcios del interior tenían pocos conocimientos sobre las mareas, estaban más familiarizados con el río al que en sus márgenes vivían. Tenemos seguridad que lo que ocurrió es que durante la persecución, para poder recuperar el oro, plata y cobre, que se estaban llevando, fueron sorprendidos por la mudanza de la marea, la alta. Y damos testimonio por que nos ocurrió hace muchos años al encontrarnos en una cala sin salida y la marea subiendo rápidamente, la única salida, subir la pendiente que teníamos a las espaldas y al ser jóvenes no hubo gran inconveniente, de no haber sido así, este artículo no se habría escrito.

Otro dato que quieren que los creyentes se traguen es el ¿por qué no se fueron directamente para las tierras prometidas de Canaán? Lo que ocurrió es que Moisés los condujo contornando el desierto y no directamente por la carretera del norte que existía conectando Egipto con Asía. En ciertos trechos de las mismas había patrullas egipcias debido a una guerra que sostenía con los hititas. Los fugitivos tenían miedo de encontrarse con ellos y ser despojados del tesoro que portaban. Aún más, de que Ransés II se hubiese arrepentido y por lo tanto llevados de vuelta a la esclavitud. Desde luego si el faraón hubiese realmente decidido exterminar a los hebreos en su fuga, tendría enviado galeras propias de su flota, que cruzaban el mas Rojo desde al siglo XV a.C. Eso prueba la poca importancia que la huída o salida de Egipto tuvieron para esa nación y en aquella época los hebreos.

Otro dato a tener en cuenta es que la estancia en el desierto no duró 40 años. En aquellos tiempos esa palabra suponía mucho, muy diferente a la actualidad, sin olvidar que aún la usamos para decir “estar en cuarentena”. Mismo caminando con ancianos, enfermos, niñ@s, los rebaños, etc., nadie llevaría ese tiempo para atravesar unos 500 Km., aún considerando las paradas nocturnas y el sabat, que rigurosamente tenían que cumplir.

En algunos pasajes encontramos a Moisés subiendo al Monte Sinaí y hablando con Yahvé, recibiendo los mandamientos. Pero, ¿será que ocurrió así mismo? El fuego que él vio sobre la montaña pudo ser una visión, hasta la caída de un meteorito provocando incandescencia en el lugar y el humo aún era visible al día siguiente. Estos u otros factores impresionaría al pueblo hebreo y Moisés que era muy hábil con las palabras hizo que todos creyeran en él. Talvez hasta el mismo interesado pudo creer que era una manifestación de dios, al final no tuvo estudios importantes en Egipto que lo pudieran sacar de dudas, por lo que no podría llegar a entender muchas cosas.

Mientras tanto el pueblo se le sublevaba. ¿Qué dios era ese que los había abandonado en el desierto; que los sacó de Egipto para morir de sed? Era el momento de tomar las riendas y poner fin a todos aquellos barullos, imponiendo respeto y disciplina en ese pueblo inculto e insatisfecho.

Era difícil para los hebreos que vivieron en Egipto durante unos 400 años creer en ese nuevo dios, pues muchos adoraban los propios egipcios, hasta los de otros pueblos del desierto. De ahí la prohibición de la idolatría. El pueblo se rehusaba a creer en un dios que no tenía formas y que no se dejaba ver por ninguna parte, motivo por el cual adoraron al Becerro de Oro, una parodia del boy Apis de la mitología egipcia.

En relación con la muerte de Moisés, cabe especular que pudo ocurrir entre los 45-50 años, una edad madura para aquellos tiempos y así permaneció, en esa posibilidad, hasta los inicios del pasado siglo XX. Se cree que debido a sus atribuciones y las intensidades de tantas emociones pudo ocurrir que él tuviese sucumbido victima de una parada cardiaca.

A la vista de lo aquí expuesto, sin descartar la fuerza del mito que hay en todas las sectas, no existen cualesquiera existencia de Moisés en la historia de Egipto. Esto nos lleva a creer que el éxodo no ocurrió, que no tuvo tanta importancia para los egipcios los hebreos; en definitivas una leyenda más, como muchas otras, o la posterior sobre del personaje de Jesucristo.

Resulta evidente, ese dios que Moisés imaginó haber visto en el Monte Sinaí, fue fruto de sus alucinaciones y ansiedades es el mismo dios que originó el judaísmo y posterior cristianismo, seguido del catolicismo, protestantismo y algunos ismos más. Es pues que una vez más somos obligados a preguntar: ¿Por qué tenemos que creer, aún peor, ser obligado a adoptar sin rechistar a un dios que ni el mismo Moisés consiguió probar que existía?

LQSomos. Zerimar Ilosit. Marzo de 2007


Brasil

Algo más:

A continuación, y haciendo constar de que la Biblia es un descomunal engaño (así lo confirma el articulo aquí narrado) y cada vez más tanto por parte de catolicismo como protestantismo pues les dan más valor que a la propia constitución brasileña, es que aprovecho para insértalo y dar a conocer la situación del país sobre el espinoso tema y del poder de la religión. Y aún más con la programada “visita” (vacaciones pagadas por el pueblo), del actual jefe del Vaticano.

Abajo-Suscrito: Proyecto de Información y Concienciación Sobre el Cristianismo

Excelentísimo Señor Presidente del Congreso Nacional

Los subscritores del presente Abajo-suscrito vienen y requieren de V. Excelencia que apruebe, con carácter de urgencia, la obligatoriedad de vinculación, en la contra portada de todas las Biblias impresas en Brasil, la siguiente nota de aviso:

Las aceptaciones morales y el contenido filosófico hallado en este libro son de una forma general la expresión cultural de las tribus hebraicas de la antigüedad, no teniendo cualquier vínculo con los conocimientos científicos actuales ni siendo determinante del conjunto de valores y leyes que venga a regir una sociedad.

Los relatos históricos, así como las personalidades aquí retratadas no son de unos todo confirmados por las investigaciones históricas, y deberán ser tratados, en último análisis, como parte de la mitología de ese pueblo.

De esta forma se pretende evitar que conclusiones obtenidas a partir de la lectura de este material sean de alguna forma aplicada fuera de los ámbitos referentes a las religiones que se asocian la tal compilación. Esta es una actitud coherente dentro de una nación laica, una vez que tenemos en circulación un guía moral y filosófica que no representa como un todo la nación y la constitución brasileña, hecho que muchas veces son olvidados por liderazgos religiosos. La inclusión de esta nota es perfectamente natural y aconsejable dentro de la estructura laica de Estado que es propuesta a la nación brasileña, cuyas libertades de credo y disociación completa entre religión y estado debe ser asegurada. Y de forma alguna tal nota heriría los preceptos doctrinarios contenidos en el libro, sólo serviría para resaltar una separación prevista por la constitución, muchas veces ignorada.

Esta petición será entreguada, en mano, al Presidente del Consejo Nacional en ejercicio después de alcanzar un número considerable de firmas.