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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Moral y Ética sin religión La moral y la ética es el conjunto de reglas, conductas, hábitos juzgados válidos, tanto universalmente como en grupos o personal. En definitivas, es la ciencia que trata de las bondades o malicias de las acciones humanas. El poder clerical insiste una y mil veces más que los individuos, los pueblos en general, sin religión no tendrían ética ni moralidad y por tanto, todo sería permitido. Sin embargo, como es sabido, no tanto por aquellas personas subyugadas en la fe ya que se pueden considerar ciegas, que en el libro de los libros la poligamia, esclavitud, genocidio, la intolerancia religiosa, el estupro, abusos sexuales en menores, (crimen éste que siempre ha existido pero que ahora por última se ha podido destapar), etc., son practicas normales y necesarias. Por otro lado prohíbe el consumo de carne de cerdo y frutos del mar. En relación con las otras religiones ellas predican cosas semejantes e igualmente incoherentes o diotas. ¿Todo eso es normal? ¿Como un ateo podría ser peor que ellos? Además, la historia de las religiones son unas largas secuencias de violaciones y barbaries, las cuales las cruzadas, inquisiciones, guerras religiosas, etc. son apenas tres ejemplos. Si nosotros hoy repudiamos todo eso, por lo menos dentro de nuestras posibilidades, es porque hemos aprendido a pensar y actuar con nuestras propias cabezas, no porque las religiones no hayan hecho mejores. Todo lo contrario, em realidad fuimos nosotros mismos los que forzamos a las religiones a que se volvieran un poco más humanas y tolerantes. ¿Por qué em los 10 Mandamientos prohíben desear la propiedad ajena pero no la esclavitud, las guerras? Cualquier ateo bien intencionado concebiría una lista de buenas actitudes mucho mejor que la de Moisés, pues em realidad la de él trata básicamente de como los hombres deben se postrar delante de ese Dios ego maníaco y de sus no menos representantes sacerdotales. Lo que se puede decir a favor de las religiones es que ellas imponen unos “pacotes de valores” a los fieles a falta de algo mejor. Em algunos raros casos, ayudan a orientar a las personas. Sin embargo, por otro lado cabe destacar que representan unos fallos básicos, es decir, afirman que es necesario ser bueno y justo porque Dios así lo quiere. Si hacemos sus voluntades seremos eternamente recompensados, caso contrario sufriremos castigos eternos. Las verdaderas virtudes de las personas se basan em el ejercicio de la Razón, no em las esperanzas de unas recompensas, o entonces em el miedo de los castigos. La conclusión es que en nada se diferencia de los métodos usados por los domadores de animales. Si nosotros entendemos el por qué es necesario hacer esto y no aquello otro, nuestras éticas serán más fuertes de lo que imponen por medio del dogma de la fe las religiones. Como dice Feuerbach: “Cuando la moral se basa em la teología, cuando el derecho depende de la autoridad divina, las cosas más inmorales e injustas pueden ser justificadas e impuestas”. Las leyes básicas y morales fueron establecidas siglos antes de Cristo. Una de sus versiones es la “Ley de Oro”, Confucio 500 a.C.: “Hacer a los otros lo que te gustaría que te hiciesen a ti. No hagas a los otros aquello que no te gustaría que te hiciesen. Tú solamente necesita de ésta ley. Es la base de todas las demás”. Otra manera de decirlo es: No existe el pecado; no hay dioses que castiguen o premien, hay consecuencias. Cada individuo debe soportar sus propios hechos de todo aquello que haga. Si un niñ@ de 2 años le pega a un otro, éste le devuelve la acción y ellos aprenderán que no conviene pegarse mutuamente. Esta es una regla moral y básica. Ningún conocimiento religioso fue necesario para que los infantes se diesen cuenta de la situación. De la misma forma, las hienas y leones no se devoran unos a los otros, o ya estarían extinguidos. Son reglas de convivencias aprendidas por tentativas y errores. Son ellas a las que denominamos moral. La mayoría de los niñ@s ya tienen sus fundamentos morales establecidos alrededor de los 6 años, por las experiencias adquiridas al tentar sus límites y por imitar a los adultos. Obviamente, es solamente más tarde que los conceptos cielo e infierno empezaran realmente a entrar em sus cabezas y a descontrolarles todas las éticas y moralidades ya adquiridas, empeorando al empezar a frecuentar la iglesia, el catecismo…. La moral garantiza nuestras sobre vivencias y también hace la vida más agradable. Ella es nuestra propia recompensa em la mayoría de los casos. No precisamos de “libros sagrados” para entender esto, mucho menos aquellos que están llenos de violencias y odios, como lo están la Biblia, el Corán y los mismos Evangelios. No son precisamente los libros sagrados los que deben decirnos lo que está cierto o equivocados, somos nosotros los que debemos juzgar esos amanuenses libros y el Dios que describen como bueno. La Biblia dice que Jehová ahogó a toda la humanidad excepto a un viejo borracho y algunos de sus parientes; aún con la presuntuosidad de ser omnipotente debería tener opciones menos radicales. Reservó un territorio para un pueblo que decía ser suyo y ayudó a exterminar a los habitantes autóctonos, inclusive niñ@s de pecho o aún em los vientres de sus madres. Permitió que sus protegidos estuprasen las mujeres de los vencidos... Si estos y muchos otros episodios semejantes son ejemplos del concepto de la moral y la ética, no caben dudas, son ejemplos del concepto de la moral y la ética divina, ¿como afirmar que un mundo ateo pueda sumergirse en el desorden y el crimen? Los criterios morales de Dios no requieren explicaciones. Ellos son ciertos porque así él los definió. Los ateos son humanos y como tales, imperfectos, sin embargo, establecen reglas de conductas con bases en la integración pacífica con el prójimo, en los mutuos beneficios y compasiones y no simplemente “porque yo así lo quiero”. Entre los ateos las teorías están sujetas a las necesidades prácticas. Dios no tiene tales limitaciones. ¿Lo qué impide que él decida darle la Tierra a una raza de extraterrestres y que puedan derrotarnos y devorarnos? Si todo lo que Dios hace es bueno por definición, nuestras definiciones del bien y del mal no se aplican a él, por lo que tendríamos que aceptar sus actos aún que nos parezcan absurdos e injustos. Si Dios es bueno porque sus actos están de acuerdo con un padrón externo y absurdo del bien y del mal, los ateos no dependerán de él para hacer lo que es correcto. Si los criterios morales de Dios son, por definición incomprensibles, entonces ellos son arbitrarios desde nuestro punto de vista y razón; así pues, no tenemos el por qué juzgarlos si son buenos o malos. Cuando los teístas imaginan que Dios hace un algo que les agradan, dicen que él es bueno y justo. Cuando él hace todo lo opuesto, entonces testifican que es su santa voluntad y que no nos cabe cuestionarlas. Si Dios hace siempre lo que quiere, nuestros conceptos de bondad y justicia no se aplica a él. Por lo tanto, es apenas por acaso que sus actos algunas veces les agradan a sus seguidores. No conocemos sus motivos y ni sabemos si él tiene algún padrón de ética y moral. No tenemos maneras de poder calificarlo. ¿De qué modo y manera podemos tomarlo como modelo si no le entendemos y ni siquiera conseguimos prevenir lo que hará? Los teístas a todo esto responden que Dios es demasiado complejo para ser entendido por la razón de los humanos por lo que debemos aceptar su santa voluntad sin discutir, mismo aún que nos puedan parecer injustas y contradictorias. Como bien sabemos la razón humana es la única herramienta que tenemos para juzgar las cosas. Por esa misma y a través de ellas que escogen uno entre miles de dioses y sectas existentes como única verdad los teístas. Pero nosotros decimos que los dioses no existen. Si Dios es complejo para que podamos juzgar sus actos; entonces no tenemos como saber si son aceptables. Podemos hasta aceptar que él pueda existir pero eso no implica que sea bueno y justo; talvez Dios tenga existido (que como ateos no es aceptable), ¿pero quien nos garantiza de que es perfecto? Mismo que él se nos apareciera y así nos lo dijera, ¿por qué debemos creer em él? ¿Solamente porque es poderoso? ¿Solo porque intenta convencernos con promesas y amenazas? Es lamentable que la humanidad se consuma en guerras interminables en nombre de lo pudiera haber dichos los dioses que nadie jamás han visto y lo que todo lo que llegamos a tener son leyendas contradictorias creadas por gentes como nosotros pero con muchas ganas de engañar o mala leche, que es lo que vienen haciendo y demostrando desde hace milenios. El ateísmo no destruye la ética, la felicidad ni el amor. En realidad lo que el ateísmo combate son las ideas que la moral solo es posible a través de Dios y las ideas del que el amor y la felicidad solo pueden ser alcanzadas en el otro mundo… Sin el yugo de la religión, la sociedad mas pronto o mas tarde se dará cuenta (ya lo viene haciendo) de que la ética y la moral se justifican por sí solas y no debido a vagas creencias en cosas que jamás se comprobaron. Sus valores están basados en la razón y por tanto, esos son mucho más sólidos. Por el contrario, las creencias religiosas permiten atribuir los designios a una entidad absurda e omnipotente los problemas que afligen el mundo y nos quitan de esa manera las responsabilidades de resolverlos. Hasta los mismos grupos de chimpancés y gorilas (nuestro primos y sin religión), tienen sus leyes, sus inteligencias, mismo que limitadas, les permiten reconocerse, cosa que sin ellas, la convivencia no sería posible por lo que el grupo se destruiría. Algunos, principalmente teístas, se preguntan como seríamos hoy si no hubiésemos tenido la (lacra) de la religión a lo largo de los siglos. Una cosa es cierta: millones de personas no habrían sucumbidos en las intrigas y hogueras, ni torturadas, perseguidas, etc. Civilizaciones y sus culturas no habrían sido exterminadas por ser paganas o de cualquier otra secta. La ciencia no se habría estancado por tantos siglos, o mismo el no haber retrocedido tanto, por miedo a las hogueras y persecuciones. Las mujeres no habrían sido alejadas ni discriminadas de una participación activa al lado de los hombres ni tratadas como simples reproductoras, o como “depositarias” imperfectas que reciben el semen perfecto del marido o cualquier otro hombre. Aquello que parece ser algunas contribuciones aportadas por la religión, siempre en boca de sus máximos dirigentes, hacia el progreso social, son unas falacias y quimeras. En verdad, en verdad todo ha sido obra de individuos y organizaciones bien intencionadas. Esto es mucho, muchísimo más de lo que hayan aportado religiones o creencias sectarias. Sumándolo todo tenemos la absoluta seguridad que el resultado sea más negativo que positivo, pues solo hombres instruidos y sin complejos dogmáticos son los que nos sacaron de las tenebrosas edades oscurantistas. Las mismas que aún y en cierto grado persisten. ¡Qué pena tan grande! LQS. Zerimar Ilosit. Enero de 2007 |