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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Nacemos iguales, pero ... El nació como cualquier otro ser humano. Envuelto en sangre, cordón umbilical, usaron pinzas, tijeras y otros instrumentos habituales en un parto. El médico hizo las habituales desinfecciones e igualmente el ídem lavado las enfermeras. Era un niño. Por cierto bastante llorón, señal que sería hábil al crecer. El padre estaba contentísimo, no podía contener la euforia, a pesar del rostro aún amoratado e indescifrable y el mantener los ojos cerrados, los padres lo encontraban precioso. Entretanto el médico aún le echaba una vista en general comprobando si estaba todo normal, le inclinaba la cabeza, piernas confirmando que aparentemente no había nada anormal. Unos días posteriores al parto medre e hijo recibieron el alta hospitalario. En casa comenzaba la lucha de la madre. El crío lloraba mucho. Mamaba bastante, hasta herir los pechos materno, cosa que a él eso no le importaba, los padres pensaban que hasta era bueno pues la leche materna es importante para el crecimiento de los niños, conforme les informaron repetidas veces el médico y enfermeras que les atendieron. Y empezó el camino de criarlo. Noches sin dormir. Cambios de pañales, meadas y cagadas, que para eso hay una industria que trabaja día y noche para ese mismo fin. Solamente el crío se callaba cuando el padre o madre lo cogían en brazos. Noches enteras en que el padre lo paseaba por las habitaciones en brazos, somnoliento, paro con la sensación de estar cumpliendo con su obligación como padre. Aún preocupado con que al día siguiente tenía que levantarse temprano, pero en esa situación, solo era el cambiarse de ropa para acudir al trabajo. De esta manera, entre los cariños de los padres el niño fue creciendo, hasta que un día la madre le encontró un defecto. Sus manos eran muy grandes, más de lo que se consideraban normales, por lo que se lo comentó a su marido. Él no se impresionó en absoluto, ¡manos grandes es señal de cosas buenas! En el futuro podría ser un gran pianista, violinista, jugador de básquet, portero de fútbol… La madre acabó concordando con esas posibles predicciones. Pasaron los años y el niño llegó a la adolescencia, empezando así otra fase de su vida. Absolutamente no lo gustaba estudiar. Los principales entretenimientos eran pasar el día con los amigotes de conversas y jugando en las máquinas electrónicas, ir a las afueras de la ciudad saltar el muro de algún vecino conocido para así robarles las frutas. De esta manera empezaba a demostrar su verdadera vocación y personalidad: no sabía ni quería perder nunca. Hacía de todo para salir triunfante siempre, en toda clase de juegos por lo que siempre quedaba en ventajas por en cima de los compañeros. Tenía manías de líder, por lo que no era del todo mala esa faceta de su persona según sus padres, aunque en cuestiones de estudios era una verdadera calamidad. Todo esto hasta que llegó a adulto, pero continuó sin el gustarle trabajar. Así pues, resolvió entonces dedicarse a la política con lo cual parecía haber encontrado ahí su verdadera vocación. Rápidamente empezó por ser elegido como concejal de ayuntamiento y posterior alcalde, pasó a diputado estadual, federa y senador. Ocupó varios altos cargos en los diversos ministerios. Hoy he ido a visitarle a la cárcel, en la condición de que soy su abogado. “Manos grandes”, este ha sido su apodo desde que entró en política, está envuelto en varios procesos por corrupción. Ya ha frecuentado como imputado, varias comisiones parlamentarias de las cuales salió inmune de los innumerables delitos cometidos. Mudó de partido varias veces y estuvo durante algún tiempo apartado de los líos políticos. Sin embargo, esta ves la cosa ha sido pero que muy gorda, fue cogido infragantes, como vulgarmente se dice “con las manos en la masa…” y él precisamente las tiene muy, pero que muy grandes… Resulta que yo como su abogado, esta ve, ni siquiera puedo hacerle la promesa de que saldrá en breve en libertad de la cárcel, riéndose de la justicia como en muchas otras ocasiones. Precisamente él que nunca creyó en promesas…, y ha hecho muchísimas… LQS. Zerimar. Septiembre 2006 |