MP3

 

La Calle
Los especiales de LQSomos
Campaña: Apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
La Gavilla Verde
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

Año V. /

¿Noche feliz?

El mundo se prepara para una Navidad, lo mismo en aquellos países donde la influencia del cristianismo no es tan activa ni arraigada, en algunos es celebrada entre las personas de embajadas o por cuestiones de residencia debido a asuntos laborales, turismo o poco más. Pero en los países donde el cristianismo tiene sus reales, las calles se iluminan, llenan de gorgoritos, llaman la atención las músicas típicas para la ocasión dando unos sonidos y coloridos de festividades. Muchas tiendas se llenan de adornos y figurillas del “belén”, árboles alegóricos junto al emblemático Papá Noel, llenándolo todo de sueños y fantasías tanto a mayores como a pequeños. Y todo eso alimentando también, como colofón primordial, los intereses puramente mercantiles.

Las familias ya están pensando en los brindes, regalos y fiestas que realizaran por casi 15 días. En economías para presentarse mejores vestidos y renovados modelos, tener la casa reformada, o viajar, etc., en concreto, sueños..., no siempre alcanzables.

Todo esto nos parece una realidad próxima, pues se repite todos los años por estas fechas y agrada divagar por el brillo de sus luces..., es obvio, son fiestas para la alegría, como así debería ser todas y para todos. Pero, indudablemente, si nos retiramos un poco de esa visión, procurando analizar de manera objetiva, de forma más crítica y real, sin que seamos por eso pesimistas y sí realistas, recordaremos inevitablemente a aquellos que ni así mismo pueden llegar a soñar con esas fiestas.

Es por lo que somos obligados a plantear: ¿Noche feliz, noche de amor y paz? ¡No nos hagan reír que terminaremos llorando!

Sí, el mundo ilumina sus calles, sin embargo hay muchos lugares que continúa en la más absoluta oscuridad, talvez para esconder a aquellos que son excluidos de esas fantasías.

Y en esa oscuridad, el crack, la cocaína, el oler la cola que continúa viciando a niñ@s y jóvenes que ya ni siquiera llegaron a empezar a soñar...

... en la oscuridad, niñ@s mal salidos de las infancias sirven de objetos sexuales en las manos prostituidas de aparentes hombres de bien. En esa noche de navidad, posiblemente estarán embriagad@s o drogad@s para así soportar las explotaciones...

… en la oscuridad, hombres y niñ@s disputaran con toda clase de alimañas en los grandes basureros urbanos con lo que perderán aún más y poco a poco hundir sus humanidades. Ellos, talvez consigan comer un algo mejor en esa noche de navidad, aprovechando los desperdicios de los grandes banquetes con lo que dejaran las basuras más “ricas”…

… en la oscuridad de los guetos, en las que separan a negros y blancos en esta noche de navidad también continuaran existiendo. En las chavolas, favelas o el nombre que se les quieran dar, en esas conmemoraciones talvez habrá mucho dolor a consecuencia de un asesinato, una bala pérdida o una violación…

… en la oscuridad, los enfermos se amontonaran en los corredores de los hospitales públicos y niñ@s, madres, padres y familiares estarán muriéndose debilitados por el hambre por desnutrición, por falta de vacunas, de medicamentos básicos y nociones mínimas de higienes en lugares tristes de las tierras africanas, sudamericanas, asiáticas…

… en la oscuridad, padres desempleados ni siquiera podrán pensar en regalos para los suyos entre lágrimas que cortaran sus hombrías, o abandonaran a sus hijos en orfanatos para que así puedan sobrevivir…

… en la oscuridad, cortando las farras de las calles y sus bailes, serán escuchados “gritos silenciosos” de seres humanos expulsados de los vientres de sus madres que, inocentemente, equivocadas, mal aconsejadas, por no poder comprar anticonceptivos o fanatizadas por alguna religión, tentaran huir de sus responsabilidades dejando por el camino abandonados en las calles o hasta en cloacas los hijos de sus entrañas…

… en la oscuridad de los campos, sin que la luna consiga iluminar el dolor de la sed y el hambre de familias enteras condenadas a beber aguas enfangadas y comer lagartos, por las sequías que padecen, mientras bueyes, cabritos, pavos, lechones, serán sacrificados para las festividades de navidad de los hacendados, dueños de las tierras y del agua…

… en la oscuridad de las grandes ciudades bajo las marquesinas de bancos y lujosas tiendas, viejos desamparados y niñ@s serán asesinados por criminales uniformados o bandas de racistas y xenófobos…

… en la oscuridad, todo es más oscuro, más tenebroso…

Y mientras tanto, entre las explosiones de los tapones de cavas en las mesas corrompidas por las faltas de éticas y humanidades en las políticas, con sus interminables fraudes y corrupciones, serán olvidados por los ruidos de esas y otras bebidas por lo que esos poseedores de los poderes de poderes seguirán siendo ciegos y continuaran abusando de todos los pueblo de la Tierra.

Las sociedades distinguidas y egoístas harán campañas para distribuir cestas, ropas, juguetes entre los “pobrecitos y necesitados” para así tentar aliviar el fuego que les puedan quemar las conciencias y hablan de solidariedades como si fuesen unas joyas más a poner en sus pechos, bazos o pescuezos.

Perdonen si todo esto está siendo duro para una noche de navidad, pero es verdad, es una realidad enfrentada por millones de personas esparramadas por todo el Planeta.

Recodemos, entre tanto, a aquel supuesto personaje por el cual se motivan las conmemoraciones navideñas. Aquel que en sabias palabras, aunque no escritas por él ni por los que posiblemente le conocieron, testificó que todo aquello que fuese hecho a uno de esos pequeños le sería hecho a él propio, (y aquí no nos estamos refiriendo a la pederastia…). Él, del que dicen fue un ser solidario de manera plena, sin llegar a corromperse por las vanidades ni por los aplausos. Luchó contra los preconceptos y conviviendo con las mismas escorias que aún perduran, sin falsos pudores y valorizó al ser humano como pocos lo han llegado a hacer antes y después de él. Nos han hecho creer que empleó su vida y muerte en transformar a la sociedad, no lo consiguió, pero se aprovechan de él aquellos mismos que lo crucificaron…

La pregunta que hacemos, aunque siempre ha sido olvidada y en esta “noche de paz y amor” mucho más es: ¿entonces para qué él vino? ¿Cuál es esa razón histórica de su vida, si es que existió? ¿En qué constituyó los objetivos de sus atenciones y esfuerzos? ¡Todo una quimera, una burla secular! Ciertamente él no vino para profundizar las diferencias entre los seres humanos, ni para mantener los preconceptos y egoísmos que han aumentado las miserias aún más desde aquellos tiempos.

El personaje de Belén, por mucho que lo quieran cacarear es el verdadero olvidado de esa Navidad, rica y mercantil con sus “Papas Noeles” profesionales del marketing , y nosotros, ciertamente los grandes engañados y silenciosos de esa triste y constante realidad. No tenemos la menor duda, que mientras comemos el pavo, turrones, cavas, distribuimos regalos, el personaje de Jesús está tan excluido de “su navidad” como lo están gran parte del mundo que no tienen esas ¡FELICES FIESTAS?

LQSomos. Zerimar Ilosit. Diciembre de 2007
Más artículos del autor