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Año V. /

Publicidad y sistema

El esfuerzo que hace el entramado del sistema dominante por desensibilizarnos, volvernos insolidarios, oscuros y anodinos, cambiando lo de ser por el tener como si en ello nos fuera la vida,  hasta el punto de convertirnos en “culos con orejas” (1) -¿recuerdan?- es ya descarado. Hoy, la publicidad con su intento de ganar mercados y consumistas indiscriminados nos ofrece la felicidad y la autorrealización al alcance de la mano: basta con tener dinero –que es lo que al parecer y según el capitalismo a ultranza que nos domina, es lo único que no ya sólo importa, sino lo único que nos otorga la condición de ser y de ser para y por algo. Y si carecemos de líquido, esto es del vil parné, pues están los créditos abusivos y las “grandes y maravillosas” hipotecas, el caso es que nos anclemos en el sentido liberador y feliz del consumo caiga quien caiga.

Y sí, decía que la publicidad y el marketing, ha dado en nuestros días un pasito más. Bruce Lee, nos habla en un seductor y envolvente anuncio de la liberación de formas de la mente, de la importancia de no aferrarse a las formas, de ser cómo el agua, de fluir cómo ella… Eso sí, ¿para qué? Para comprar un flamante todo terreno BMW que al parecer es lo que nos producirá el nirvana de vivir esa experiencia de “ser uno con el universo”.  Repsol IPF, nos alecciona también sobre cual es el camino de la autorrealización personal, presentándonos la pirámide de Maslow, aportación de ese gran psicólogo de la psicología transpersonal cuyo trabajo se basaba en las enseñanzas sobre la ampliación del ser y de la consciencia, sólo que para Repsol, eso del ser y de la consciencia se reduce a comprar el carburante gasoil más caro, esto es el (10 +) lo cual nos llevará a un “Satori-iluminación” indescriptible, a saber: el de ser más pobres, tener menos poder adquisitivo, acumular más deudas, perdernos más y más en esa identidad mecánica del capitalismo y el consumo que nos arrastra a alcanzar la suma meta del tener y tener y tener para ser, y, junto a ello, lograr mercados más “productivos” con mangantes y magnates más ricos. Otro spot publicitario nos dice que “lo importante no es tener, sino ser” y para ser de lo más in, hay que “tener” el reloj tal… Y bueno, por ahí va hoy la publicidad y las propuestas del sistema para que seamos felices: ¡Cuánto más culos con orejas seamos, más felices seremos! Pero eso sí: culos con orejas que compran y compran, acumulan y acumulan bienes materiales superfluos, intranscendentes y caros, sobre todo muy caros, que sí no nos endeudamos hasta las cejas y nos convertimos en culos con orejas esclavos de la producción, de los bancos, de las multinacionales, de los gobiernos, de los políticos, de los estados, etc. etc. .. ¡No vale y la felicidad, la autorrealización y la iluminación se nos seguirán negando! De manera que: ¡Compremos como culitos orejudos y obedientes o como chichas con ojos que no ven y corazones que no sienten!... Y que viva el sistema desde la muerte hacia la que nos lleva, a la humanidad y al planeta.

LQS. Hannah. Noviembre de 2006

(1) http://www.loquesomos.org /lacalle/losotrosyyo/Culosoreja s.htm