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Año V. /

¿Quo Vadis Humanidad?

Sí Humanidad, ¿hacia donde caminas tú?!Te recuerdo que si continúas como hasta ahora vas hacía tu propio holocausto! Las expectativas son alarmantes a empezar por el empeño de las eternas guerras, los incesantes exterminios de toda clase de sustentos terrestres y el basurero que estás montando, entre otros muchos otros conceptos. Orgullosa Humanidad, estás excavando tu propia tumba... ¿Y cual será el epitafio, ese que nadie tendrá tiempo de escribir? Es pues que desde ahora quedará escrito antes que sea demasiado tarde: Aquí yace toda la Humanidad, ese Homo sapiens que sucumbió por sus propias ambiciones sin límites".

Veamos las consecuencias, los pros y contras. La actual civilización se puede consi-derarse científica, claro está, solo en parte. Obviamente ella no es ya una civilización primitiva totalmente, supersticiosa o ignorante, aunque debemos puntualizar que sobre esa cuestión queda mucho por aclarar, el oscurantismo aún persiste.

Sabido es, que dentro de ella florece la expansión del progreso mecánico e intelectual y que una parte de las pasadas generaciones han sabido recoger los frutos y esfuerzos de todos los precedentes dándoles unidad y firmeza. Es obvio, queda algo le-jos los tiempos en que cuentistas y toda clase de afán superactivo dejaron de quemarse las pestañas a la luz de una vela. Mucho mas todavía aquellos otros que tachados de brujos, herejes y partidarios de Satanás, éstos fueron perseguidos y quemados en hogueras por los sagrados conceptos dogmáticos que durante siglos han existido.

La ciencia, dios majestuoso del último siglo y principio del actual ha prometido a sus moradores un paraíso terrenal pero que obviamente lo está lanzando a un infierno. Le ha dado el dominio del aire, agua, fuego, de la materia, del espacio cósmico, pero lo ha privado de la tranquilidad como hombres pensantes. Lo han constituido como dueños de la Naturaleza interior y exterior sin aumentarles proporcionalmente el dominio propio. Sí pues han mutilado los recursos naturales sin enseñarles a manejarlos adecuadamente. Complicaron los problemas de la vida en vez de enseñarles a resolverlos adecuadamente. Ante éste y otros muchos panoramas similares la ciencia como creadora y mantenedora de la posible felicidad, ella ha fracasado rotundamente.

Creemos que la mayor prueba de que la ciencia, repetimos, parcialmente no ha conseguido proporcionar a los hombres el tan deseado bienestar social, debido a los aquí eternos y perversos enemigos de la sociedad, ellos se han apoderado de los inmensos recursos con los cuales llegan a amenazar el ecosistema planetario. Tenemos que agregar que entre ellos no es difícil encontrar una invención que directa o indirectamente sean las causantes de las guerras y tenga éstas destruido las mejores creaciones de los genios de la Humanidad. Aún más, no ha de extrañar que en aquellos centros donde se descubren los progresos que deberían beneficiar al mundo también convivan aquellos otros científicos que nos llevan al suicidio colectivo y a pasos agigantados.

Podemos testificar, aunque como dice el refrán, hasta un ciego lo puede ver, vivimos unas horas tremendamente fatídicas. Mejor dicho, a esto hay que añadir que son ya muchos los siglos y hacemos hincapié en el último y actual. El mundo político, militar, científico, capitalista desbravado, sin faltar el religioso, existe una lucha gigantesca que es palpable, nos llena de espantos y asombros como espectadores, pues no está en nuestras manos el poder parar esa hecatombe, por mucho cacareo democrático que propagandísticamente hacen, lo sumo llegamos a una crítica constructiva como es ésta, si es que nos dejan...

Los esfuerzos pacifistas han sido continuos a lo largo de la historia, pero siempre por un motivo u otro han fracasado. Sin embargo, continúan siendo un hecho contra las desastrosas calamidades que aportan las guerras. Los hombres de bien anhelamos una PAZ perpetua. ¿Cómo no habría de suspirar por ella la atormentada civilización? ¿Cómo no se habrían de multiplicar los proyectos tendientes a incrementar y garantizar a que ésta sea para siempre? !Pero las guerras continúan y continúan..., y lo mas desastroso es que continuaran...!

Qué lejos queda aquel tratado, y por supuesto, muchos otros anteriores y posterio-res que belicosos políticos, militares, etc., de cualquier época llevaron a cabo por sus propios intereses a costa de sufrimientos y engaños que con bonitos lemas de "defender la patria", siembran de horror todo el Planeta.

Veamos un escueto resumen del "Tratado General de Arbitraje", dice así: Artículo primero. Las Altas Partes Contratantes declaran solemnemente, en nombre de sus respectivas naciones, que condenan el recurso a la guerra para solucionar divergencias in-ternacionales, y renuncian igualmente a ellas como instrumento de política nacional e internacional en las relaciones mutuas. Artículo segundo. Las Altas Partes Contratantes acuerdan en que las resoluciones de todas las disputas o conflictos que puedan surgir, sean éstos cuales fueren sus orígenes, solamente serán resueltos por medios pacíficos. ¿Vale la pena continuar poniendo bestialidades, que en definitiva ese u otros documentos similares que solamente llegaron a ser papeles mojados o quemados por los mismos fuegos de las guerras...?

Pero todo ha sido una gran quimera, los engaños han ido multiplicándose por un siglo mas..., inclusive el recién estrenado. Qué maravilloso hubiera sido aquel sueño, pues eso es precisamente y en realidad fue, en él se prometían reducir los armamentos, a comenzar solamente en parte, pero de lo dicho a lo hecho, va mucho trecho; ¿en qué punto se encuentran en la actualidad todas las clases de armas...? No habría espacio para ponerlas todas...

Los entonces escritores, periodistas, educadores, abogaban reformar los programas escolares, con el fin de eliminar de los libros de historia todo aquello que llene de orgullo las armas. Combatirían también la fabricación y el uso de juguetes infantiles de inspiración bélica.

Organizaciones de estudiantes y todas aquellas otras de tendencias pacifistas em-prenderían la gran cruzada en pro de la PAZ. En algunas naciones estaba previsto que sus multitudes de ciudadanos peregrinarían hasta las muchas tumbas de soldados desconocidos para rendirles un homenaje tardío a aquellos que cayeron en los frentes de batallas, con el solo objetivo de así mantener vivo en las mentes de las nuevas generaciones los horrores a que nos llevan las guerras provocadas siempre por los ya mencio-nadas y marciales botas.

Obviamente, una vez más todo ha sido una gran utopía. Esa fuerza siempre malé-fica parece haber estado envenenando las mentes de los pueblos arrastrándolos a los principios de los holocaustos. Desde entonces los niños y jóvenes que deberían haber abandonado los juguetes y literaturas de carácter e inspiración belicosas, con el paso de los años ellos fueron transformando sus mentes en ejércitos en marcha hacia los frentes de batallas, o dentro de las populosas ciudades dando orígenes a más padecimientos por parte de inocentes ciudadanos.

Así pues tanto han evolucionado las tempestades belicosas que los furiosos venda-vales con infernales y espantosas violencias, sacuden constantemente el Planeta formando montañas de muertos debido a los sofisticados armamentos apoderándose de naciones como los ciclones arrastran todo lo que encuentran a su paso. ! Qué pena mas grande...!

Carlos Ramírez Tisoli