MP3

 

La Calle
Los especiales de LQSomos
Campaña: Apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
La Gavilla Verde
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

Año V. /

Ateo: una ley natural

Manifestamos creer que vivimos en el mejor universo posible. No soportaríamos existir en un universo regido por una determinada fuerza divina, misteriosa, caprichosa.

No soportaríamos saber que nuestras “almas vivirían” eternamente, en un constante placer o sufrimientos, basados éstos en lo que hicimos o dejamos de hacer en esos pocos o muchos años terrenos y en criterios sustentados en absurdos dogmas.

No soportaríamos saber que vamos seguir naciendo y renaciendo casi infinitamente, pero sin poder recordar nadas de esas vidas pasadas.

Si existiese dios, entonces la vida no tendría ningún sentido. Resulta pues que ese dios es el que tiene sentido y nuestro sentido proviene de él. Ciertamente somos nada más que sus cobayas, manipulados de aquí para allá, corriendo como hámster en la rueda de su jaula, ignorantes de sus verdaderos propósitos. Y dentro de esos sus propósitos podemos ser muertos fulminantemente, esclavizados, santificados, hasta mismos ahogados en masas, cuando falla sus pensados experimentos.

Si existe dios, entonces todos los esfuerzos conseguidos por la humanidad durante tantos milenios para así poderse entender y convivir; todas las ciencias y filosofías de ese saber humano de nada han valido. Si existe dios, entonces no existen éticas ni moralidad: solamente el adecuarse o no a las reglas impuestas por su “infinita y divina sabiduría”.

Si existe dios y tenemos el libre arbitrio, entonces esa libre voluntad no es nada, esa dádiva solamente la disfrutaremos porque nos fue concedida y en cualquier momento él nos la puede quitar fácilmente, en décimas de segundos.

Indudablemente, nos dirán que si dios no existe, entonces todo es permitido. Pero si dios existe, por otro lado entonces testificaran que no vale la pena hacer nada, pues no tendría sentido.

Entre los distintos lectores creyentes cada uno podrá cuestionar de diversas maneras: “Para mí, la gran preocupación no es si dios existe o deja de existir, lo importante es saber si de alguna manera vamos continuar existiendo después de la muerte. Yo estoy seguro que sí vamos a continuar de alguna manera. Tengo que creerlo. Desde luego, porque si no es así, ¿qué es la vida sino un sueño? Al no tener la vida ningún sentido propio, ¿para qué continuar?, mejor es darse un tiro en la cabeza después de haber cenado…”.

Los lectores ateos cuestionaran de otra manera. “Yo no me doy un tiro porque, además de no poseer armas (soy anti-bélico y pacifista), quiero llegar al final de esta novela; porque aún hay dos mil libros que quiero leer, algunas mujeres que amar. Quiero asistir las próximas películas de Almodóvar para saber lo que ese fantástico loco tiene para ofrecernos. Porque aún me queda por escribir un mínimo de dos docenas de libros que ya tengo proyectado en el pensamiento… ¿Será que eso, otras cosas y mucho más no son motivos suficientes para dejar de pensar tonterías como el meterse una bala en la cabeza?   

Talvez, pudiera ser que dios exista. Pero la verdad clara es que sentimos esclaro fríos en pensar en esa posibilidad. Por lo que sino podemos tener la libertad deseada, entonces nos queda la ilusión que es mejor que nada. A todo eso sabemos rotundamente que NO existe.

La realidad aquí contenida es que somos ateos por los cuidadosos análisis de las evidencias empíricas, pues no existen bases fundamentales para sustentar la existencia de uno o varios dioses. Somos ateos porque solamente así podaríamos existir y funcionar como seres humanos en un universo sin dios.

Dios es un concepto imaginario y simbólico. Usamos el término simbólico para concensuar el término dios basado en textos sobre lo imaginario en que lo simbólico seria colectivo y cultural y lo imaginario sería individual e ilusorio. Tenemos ahí la hipótesis del concepto dios como un ser imaginario y simbólico en oposición al concepto de dios como ser real.

El ateísmo científico está basado en las ciencias naturales entre ellas la astronomía que no encontró evidencias algunas de la existencia de una divinidad. El concepto dios, como un ser real tiene como principal característica la creación del universo, con base en la lógica de que todo tiene que ser creado aunque no sea por él. Pero ocurre que si ese dios no forma parte del todo, no es posible que pueda existir. A partir de esa variación ocurren los diversos argumentos a favor de la existencia de dios, que fallan por partir de la primicia existencia y la toma como conclusión.

Los fundamentos antropológicos que completa esa hipótesis, es el método genético crítico de Feuerbach, eminente materialista alemán que defendió al concepto en la década de los años 30 del siglo XIX, por lo que se dio un gran paso para la época: “La diferencia fundamental entre el hombre y el animal consiste en el hecho que el animal está regulado instintivamente y el hombre tiene consciencia por lo que puede reflexionar sobre sí propio. Pero la consciencia ultrapasa las fronteras del ego por lo que tiende también a comprender el mundo, dirigiéndose así hacia lo infinito. Es aquí donde se funda la religión, por lo que al problema consiste, obviamente, de que el hombre separe lo infinito de sí mismo.”. 

Visto de esta manera, la religión nace con un proceso de proyección. Una experiencia humana es considerada como existiendo fuera del hombre. Al contrario de la creación bíblica, es precisamente el hombre que ha creado a dios a partir de su propia imagen: “Homo homini Deus est”. Acrecienta aún que entre el hombre y lo divino no hay una oposición real, pero sí ilusoria. La contradicción fundamental está en el  hombre, porque no hay una esencia religiosa. La religión es una abstracción de las limitaciones de la vida humana, corporal, etc. En concreto, no existen cualidades en sí mismas en la vida divina.

Veamos ahora algunos preconceptos que de nosotros tienen diversas personas, a empezar por las que denominamos meapilas, ellos creen saber quienes somos dentro de esas ideas de intolerancias por creerse “iluminados.
         - Los ateos no son enemigos de ninguna religión, ellos simplemente no creen en ese denominado dios.
         - Los ateos no creen en demonios o en cualesquiera otras cosas tenidas como negativas por  todos los cleros religiosas, del pasado, presente o futuro, nosotros simplemente no creemos en dios.
         - Los ateos no son personas que dejen de creer en nada. Nosotros creemos en todo aquello en que haya consenso, además de los diversos valores morales, la diferencia consisten que e en esos valores estén involucrados con un determinad dios.
          - Los ateos sí vemos el sentido de la vida y creen en el  prójimo, tienen preocupaciones como cualquier ser humano, las diferencias consisten en que no creemos en ese u otros determinados dioses.      
         - Los ateos no van a perseguir, ni matar a las personas teístas, como siempre ha ocurrido contra ellos, la verdad, te van a apreciar, por lo que eso no tiene nada que ver con el ateísmo, solamente es que no creemos en ningún dios.
         Los ateos, por no creer en dios, no creen en la “vida” posterior a la muerte; pero insistimos, eso no quiere decir que nosotros no les demos valores a la vida, muy por el contrario, valorizamos mucho la vida precisamente por ese factor, que solamente es una.
         - Los ateos, al igual que cualquiera otras personas, estudian, se equivocan, apasionan, se arrepienten, etc., lo que ocurre es que no creemos en dios.
         - Los ateos luchan por sus derechos, pues también sufren, y mucho, con los preconceptos de los otros, lo que ocurre que no creemos en ese dios ni en ninguno.  

En definitivas, los ateos son personas comunes, igual a cualquier otras. Si vosotros los creyentes no consiguen ver el mundo tal cual es, sin la “presencia” de dios, nosotros podemos mostrar como es, simplemente consiste en escuchar, al final no iremos tentar de convertir o convenceros de nada, solamente os mostraremos de que vivimos sin las “esperanzas” de vuestro dios en nuestras vidas. Si vivimos bien o mal, dejad que nosotros mismos lo juzguemos y tente vivir en paz con nosotros sin imponernos dogmas. Vosotros podéis aprender mucho con los ateos, de la misma manera que los ateos aprenden con los cleros religiosos. ¿Qué tal si comenzamos a entendernos a partir de hoy?
           

LQSomos. Zerimar Ilosit. Agosto de 2007