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Año V. /

Sobre Teresa de Calcuta y su santidad

Hace tiempo que la iglesia católica no se manifiesta en relación con aquella monja que se llamó Madre Teresa de Calcuta, posiblemente por el momento no interesa, hay otros asuntos similares con los que ir engañando a los crédulos católicos del mundo y a aquellos otros que no siéndolos les interesan vivir del cuento. Pero a pesar de esa supuesta “santidad” conviene hacer memoria de quien fue esa señora que dicen vivía en una constante pobreza, eso es lo que los medios informativos y dedicados al engaño de los pueblos manifestaban.

Veamos la otra cara de la misma moneda y saquen consecuencias.

Como en su momento se decretó Madre Teresa de Calcuta está considerada una “santa” como ha ocurrido, algo reciente, con el difunto Juan Pablo II, pero esa es otra historia que no deja de ser calcada con la que tenemos entre manos y en relación a “milagros”. Así pues la opinión pública lo dictó, claro está, con el beneplácito y bendición del Vaticano. De ahí hacia adelante su “santidad” no fue mas cuestionada, hiciera ella lo que hiciese, por supuesto, después de muerta, que es como los “santos católicos” hacen los milagros.

Sus acciones, en vida, pasaron a ser juzgadas con base a su reputación y no al contrario. Hasta el propio Vaticano, que veía sus rarezas con reservas, debido a su tradicionalismo y oposición a las mudanzas introducidas por el concilio Vaticano II, aceptó el “hecho” y pasó a capitalizar sobre su imagen. El entonces Juan Pablo II abrió el proceso de su beatificación a partir de un “milagro” ocurrido en la India poco tiempo después de la muerte sin esperar los 7 años reglamentarios.

Sin embargo, la verdad es que en estas cuestiones de fe, como en tantas otras relacionadas con los dogmas, las gentes prefieren no saber, y es que ella, Madre Teresa, fue una fanática religiosa, de extrema derecha, y lo que suponemos es qué el propósito de ella era que acreditaba en todo lo que hacía, pues los fines justifican los medios.

Principalmente para sus seguidores y creyentes la imagen que quedó de ella es muy positiva, por lo que tal vez inspire favorablemente a las personas de fe, por supuesto, no a ateos y libres pensadores, como también debería ser aquellas personas con dos dedos de frente…, o por que parecía que ella luchaba por un algo mejor, etc.

La realidad es que Madre Teresa no fue necesariamente una “santa” vista desde el punto cronológico de entre dos siglos tecnológicos como los que estamos viviendo, muy diferentes de aquellos otros vetustos donde la iglesia católica tenía el poder de la ignorancia en sus manos, hoy la cosa ha cambiado, aunque no siempre se nota. Como todas las cuestiones relacionadas con la fe, la de Madre Teresa se basaba más en mitos que en realidades.

Ella nació el 07-08-1910, en Skopje, Turquía, su verdadero nombre era Agnes Bojaxhiu, murió en 05-09-1997, en Calcuta. Su organización, las Misioneras de la Caridad, tiene 4 mil monjas y 40 mil voluntarios legos. Su fama empezó con la película sobre su vida, y mas tarde con un libro titulado “Something Beautiful for God” , escrito por el político inglés Malcolm Muggeridge en 1969. Él era extraordinariamente crédulo y se encantó con ella, hasta el punto de ver milagros durante los rodajes, un “aura” que apareció en la película. La verdad del “milagro” era el resultado de que él uso durante el día un film mas apropiado para las escenas nocturnas. Pero no quiso saber de explicaciones técnicas.

El inglés Christopher Hitchens, preparó un documental sobre las actividades de Madre Teresa, material éste filmado y transmitido por la BBC, y publicado en un libro en 1995, titulado: “The Missionary Position Mohter Teresa In Theory And Practice” , donde llega a la conclusión de que ella apoyaba a los ricos y poderosos y a todos les perdonaba. Obviamente mientras predicaba obediencia y resignación a los pobres . Esto provocó muchas reacciones de repudios hacia ella. Sus seguidores y críticos citaron abundantemente los evangelios y le acusaron de crueldad con una pobre mujer vieja, santa y humilde. No obstante los defensores en ningún momento contestaron a los hechos presentados.

A continuación veamos algunos pasajes del citado libro.

La obsesiva adulación a todos los dictadores sanguinarios, comenzando por Franco en España, Duvalier en Haití, los escuadrones de la muerte en Nicaragua, Guatemala, etc. Está registrada en películas sus visitas a esos países y el modo servil como posaba al lado de los dictadores preferidos, o llevándoles flores a sus tumbas.

La manera de cómo aceptaba dinero y favores de ladrones y corruptos. Uno de los casos más famosos y destacable fue el de Charles Keatings, de Lincoln Savings and Loan, de California. Charles era un católico fundamentalista. Él fue condenado a 10 años de prisión por robar alrededor de 252 millones de dólares, de 17 mil fondos de pensionistas humildes. Pero resulta que Charles le dio a ella mas de un millón de dólares y le prestaba con frecuencia su avión particular . A cambio el ladrón archí-católico hacía uso del prestigio de ella como “santa” y tapadera.

El fraude y los donativos fueron descubiertos, entonces ella le envió al juez Lance Ito, el mismo del caso O. J. Simpson, una carta a la manera de “monjita ingenua”, bien diferente de sus otros escritos. Aquí pintaba al acusado como un hombre que siempre ayudaba a los pobres. Pedía al juez que mirase en el fondo de su corazón antes de emitir su veredicto y se preguntase lo qué habría hecho Jesús en aquella situación. El promotor Paul W. Turley, le respondió explicando que el dinero que ella había recibido era el producto de robos y debería ser devuelto, pues representaba las economías y ahorros de toda una vida de miles de personas humildes. Aún le preguntaba lo qué habría hecho Jesús si recibiese un dinero como aquel. No hubo respuestas.

En Irlanda se organizó un referéndum popular para decidir la continuidad o no de la prohibición del divorcio, Madre Teresa voló hasta allí e hizo vehementes discursos exhortando al pueblo a votar a favor de la prohibición . Entretanto, cuando su estimable amiga, la princesa Diana se divorció de su marido, ella declaró públicamente: “Fue mejor así. Ella no era feliz en ese matrimonio”. Quedamos en la duda si en este, u otros casos similares, ella hablo con el corazón, o si para los ricos y poderosos todo se le es permitido. En su viaje a España exhorto contra los anticonceptivos y contra la débil “ley de regulación de los embarazos no deseados”

El día que la fábrica de la Unión Carbide explotó en Bhopal, matando cientos de personas, ella salió recorriendo el país diciendo: “Perdonen, perdonen, perdonen”. Por lo visto todo se le puede perdonar, como las negligencias de una multinacional. Pero aparentemente no hay perdón para una pobre madre que se divorcia del marido borracho que le pega y abusa de los hijos.

Ella siempre fue radicalmente contraria a todos y cualquiera control de la natalidad. Cuando le preguntaron si no eran demasiados los niños nacidos en la India, ella respondió: “No estoy de acuerdo. Dios siempre provee. Él cuida las flores y los pájaros y todo aquello que ha creado. Y los niños son su vida. Nunca llegaran a nacer bastantes”.

Muchas gentes les llegaron a enviar millones de dólares en donativos para que ella construyera sus hospitales. En una cuenta en USA, había más de 50 millones de dólares. Todo lo demás estaba esparramado por el mundo, menos en los hospitales de la India, donde ella tendría que presentar cuentas por lo que recibía.

Entretanto, ese dinero sí estaba siendo usado para la construcción de nuevos conventos de la orden por todo el mundo. Cuando ella murió, la orden ya estaba instalada en 150 países. Sus hospitales en realidad eran barracones rústicos, mal equipados donde las personas iban a morir. No había médicos ni higiene y los “diagnósticos” eran hechos por legos, como las hermanas y voluntarios. Tampoco había interés en llevar a los enfermos a un hospital normal. La idea era la de que se acostasen en las hamacas o en el suelo y sufrir por amor a Jesucristo hasta morir . En todos ellos había un cuadro colgado en la pared que decía: “Hoy yo iré para el cielo”. Faltaba morfina, anestésicos y antibióticos. A pesar de los millones de dólares en los bancos, que permitirían la construcción de hospitales modélicos, la economía era la palabra clave. Las jeringas, cuando había algo para inyectar, eran hechas con agujas lavadas en el grifo y usadas hasta quedar las puntas romas e inservibles con lo cual provocaban enormes sufrimientos a los enfermos. Ante ese tétrico panorama, las voluntarias pedían dinero para comprar agujas nuevas, pero las “caritativas” hermanas insistían en la virtud de la pobreza. ¿Y cuando algunas de ellas caían enfermas? “Recen a Nuestro Señor Jesucristo”, ese era el medicamento como respuesta…

Además, Madre Teresa daba gran importancia a los sufrimientos. Decía que los sufrimientos de los pobres purificaba el mundo y que ellos deban un bello ejemplo, por supuesto, no hacía nada para reducirlos. ¿Será que alguien alguna ve les preguntó a los pobres sobre esa opinión de ella?, (el fanatismo lleva a la locura, por lo que no ha de extrañar que ella estuviese…). Téngase en cuenta que cuando ella misma se ponía enferma, corría a internarse en los mejores y más caros hospitales, jamás en una de sus “Casas de Moribundos”.

Seamos honestos y prácticos, Madre Teresa nunca concretó su finalidad y objetividad en dar asistencia médica y hospitalaria. Han sido las personas que se auto aludieron. Así esas gentes tenían un motivo para enviar sus donativos, sin preguntar en qué han sido empleados, e igualmente olvidar sus propias consecuencias y sentimientos de culpa por la pobreza del Tercer Mundo. Obviamente, por supuesto, Madre Teresa nunca hizo nada para desmentir esta falsa impresión.

Otras de sus “lindezas” consistían en decir que el SIDA era un castigo de Dios por un comportamiento sexual inadecuado. Pero lo que no llegó a manifestarse es el ¿por qué esposas fieles también portaban la enfermedad de sus maridos y las contagiaban a sus hijos?

A pesar de su inmensa fortuna “la monjita” insistía en mantener la imagen de una orden de hermanas pobres y mendigantes. Todo tenía que ser mendigado cada día: comidas, ropas, servicios, etc. Sí la colecta resultaba pequeña, comían menos. En cierta ocasión las hermanas recibieron una gran cantidad de tomates y para que no se estropearan, hicieron extracto. Fueron severamente reprimidas por la “superiora” diciéndoles: “Quienes guardan comida de un día para otro, están dudando de la divina providencia de Dios”

Ella mantuvo siempre una imagen pública de persona humilde. Sin embargo, no veía nada objetivo en aceptar las ofertas para viajar en primera clase que las líneas aéreas les hacían. Y fue así que viajó a Roma para su primer encuentro con el entonces papa. Al desembarcar del avión, vestida con su habitual “sari”, subió a un autobús. Por supuesto, al día siguiente todos los periódicos la retrataban como la “monjita” humilde que anda de autobús y se viste pobremente, sin preguntar como fue que ella consiguió viajar hasta Italia, ¡de autobús, NO, por supuesto!

Como es sabido el Vaticano la ha beatificado sin esperar los 7 años reglamentarios desde su muerte, que duran las investigaciones del “abogado del diablo”, así son conocidos y empieza el proceso. Lo mismo ha ocurrido ahora nuevamente con el difunto Juan Pablo II.

El “milagro” de ella fue aceptado como evidencia de su santidad y como mínimo, totalmente sospechoso. Veámoslo. Mónica Bersa, 30 años, analfabeta, de la aldea de Dangram, al norte de Calcuta. En 1998, un año posterior a la muerte de Madre Teresa, se dice curada de un tumor en los ovarios después de ser éstos tocados con una medallita de la “santa”.

Los médicos del hospital Balurghat afirmaron que la cura es el resultado del tratamiento a que fue sometida Mónica y hasta su marido no ha creído nunca y definitivamente de que fuese curada por un “milagro”.

En agosto de 2001, el “milagro” se le fue comunicado al Vaticano y aceptado éste dos semanas posteriores, abriéndose el proceso y dando inicio la beatificación. La hermana Betta, de las Misioneras de la Caridad, en su momento pidió para ver el historial de la paciente, donde ecografías y demás análisis demostraban la evolución del tratamiento efectuado por los médicos. Dicha “hermana” se negó a devolver esos documentos médicos y el no hacer comentarios sobre los mismos.

Viene a colación comentar el dicho popular: “Tu fíate de los milagros de la Virgen (en este caso concreto de la ‘monjita Madre Teresa' y cuando estés en apuros, no corras…”.

LQS. Zerimar Ilosit . Septiembre de 2006. Brasil.