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Año V. /

Tenemos que hacerlo nosotros

Abro paréntesis.

La complementariedad de las personas sustancialmente se complementa con el de las otras. Sólo así se entiende porque los seres humanos somos socialmente proclives a la solidaridad. Sólo así entendemos porque los seres que nos decimos humanos tendemos a querer compartir con todos, comunicándonos. Si en ese compartir nos llenamos de satisfacción cuando vemos que realmente, la sororidad, ha valido la pena, empezamos a convertirnos en millones los que pensamos que bregando, hacemos y tenemos mucha mas fuerza, por lo menos lo intento con este mi espacio clandestino y sin ninguna rémora de ideología sempiterna.

Desde la sororidad y la solidaridad partimos para conjugar haciendo causa común contra el silencio al que nos quieren acostumbrar los dueños de los medios de comunicación, de quienes generalmente vienen valores como; el egoísmo, el sálvense quien pueda... pasa sobre los otros y sé el primero en todo, ¿en qué?... eso a ellos no les importa, con tal de que te olvides de que a tu vera existe tu vecino... valores que se imponen a base de represalias en algunos casos. A base de repetir tantas mentiras que terminamos, o terminan algunos, en creérselas como ciertas. Las injustas cuotas de seudo humanos a los que paulatinamente nos van haciendo creer y comportarnos como tales. Para ellos es la única vía de la sociedad en que vivimos desarrolle su capacidad de vida. Sin embargo nosotros sabemos que también otro mundo es posible.

A quien le debo la esperanza de seguir siendo virgen, políticamente hablando, de las cursilerías y otras groserías intelectuales que socavan la mediocridad de los inocentes a monseñor Romero, Ellacuría y aquí empieza un largo etc.

Esos intelectualitos de pacotilla, de cigarro al cinto, intelectuales aburridos que leen y comen barritas de chocolates mientras los inocentes se mueren, verdaderamente, de hambre, pueden pensar que yo no digo la verdad, pero eso me importa un huevo y la mitad del otro, como dice mi pueblo. Mientras ellos, los intelectuales, en algún sofá, de sobra conocidos, se zampan cientos de litros de cerveza, sorbo a sorbo, y beso a beso. Litros de esa bebida que a cualquiera engancha, tanto en el Sur como en el Norte. Sigo sin descifrar porque me llaman disidente de un montón de palabras sin sentido.

Sin embargo la vida de esos intelectualitos consigue soliviantar las mentes más calenturientas. Esa izquierda, en alguna medida, es la que ha conseguido quitar de las calles las estrellas y las luchas. Mientras que milagrosamente Bush era borracho y por la gracia de su dios dejó de beber, y ahora se ha entregado a los brazos de su dios. Y en el nombre de ese su dios, que no existe, asesina, manda a asesinar a miles de iraquíes... bombardea pueblos y ciudades... para entregarle a su dios – petróleo - la salvación del mundo. Y como bien decía un teólogo “ hay que rezar para que vuelva a la bebida y se olvide de que su dios existe” .

Cierro paréntesis.

LQSomos. Txanba Payés. Septiembre de 2007
http://txanbapayes.blogspot.com/