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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Un análisis ecológico del supuesto “Diluvio” Desde hace ya mucho tiempo, pero más concretamente en los últimos años, los científicos (pero todo hay que decirlo), aquellos que no están influenciados por algunos motivos no confesables, confirman que el diluvio, ese que tendría que haber asolado en su totalidad el Planeta, nunca jamás existió. Desde luego, ocurre que hasta hoy no han sido encontrado los vestigios de los miles de fósiles de hombres, animales y restos de plantas que supuestamente habrían perecidos soterrados en el barro en todo el mundo, conforme dicen los sagrados versículos bíblicos. En Mesopotamia, actual Irak, existen materiales y barros superpuestos de unos 3 metros de espesor que separan extractos paleolíticos de artefactos y construcciones de civilizaciones neolíticas. Inicialmente esos materiales fueron interpretados como de origen marina y como una prueba del hipotético diluvio. Pero posteriormente análisis más sofisticados y detallados han demostrado que son oriundos de crecidas naturales de los ríos Tigris y Eufrates, ellas no contienen fósiles de seres humanos o de origen animal ni vegetal. Las evidencias indican que el “Arca de Noé”, construida según los parámetros e instrucciones del Dios que se llamaría de Abrahán, no habría tenido condiciones de abrigar una pareja de todos los animales del Planeta. Resulta que el personaje Noé tendría que haber reproducido todos los ambientes ecológicos de la Tierra en una simple arca y en el corto tiempo de 7 días… Existen animales que solamente sobreviven en los trópicos, otros en los círculos ártico y antártico, desiertos, selvas cerradas, cavernas, copas de los árboles, montañas, etc. La mayor parte de esos animales al ser retirados de sus habitas mueren rápidamente. Dato muy importante es el de: ¿cómo podrían estar lado a lado, por 40 días, durante el diluvio, predadores que comen carne fresca y presas? Otra incógnita, ¿sería posible que los animales depredadores esperarían que sus presas se reproducirán después del diluvio, para así se alimentaren de sus descendientes? Pues si tuvieron que esperar ese tiempo se morirían de hambre, y si no lo hiciesen, matarían entonces las presas que hacían parte de las parejas de animales transportadas por Noé. Esto nos lleva a la conclusión razonable de que muerto el macho o la hembra de una especie, esa ya no se propagaría, desaparecería totalmente, como ya viene ocurriendo por la depredación causada por los hombres. Es sabido que naturalmente y la ciencia nos lo está diciendo todos los días, que para cada pareja de animales depredadores debe existir un elevado número de presas para que puedan subsistir, tanto las presas como depredadores. También existe una cadena de depredadores que durante un tiempo ellos son cazadores, después, cazados. Estudios paleontológicos han demostrado que no hay inicios que indiquen el desaparecimiento repentino de un elevado número de especies, en general en un periodo de 5000 años pasados, o sea, el tiempo del supuesto diluvio. Sería ingenuo no preguntar: ¿Cómo los millones de especies existentes de animales de los diferentes continentes e islas pudieron ser reunidos en tan poco tiempo y por tan pocas gentes? ¿Tendrían sido construidos otros barcos menores para el transporte y así reunirlos todos? ¿Sería posible construir barcos veloces para recorrer todos los océanos en un tiempo tan reducido? ¿Cuantas embarcaciones, tripulantes y cazadores hubiesen sido necesarios para salvar una pareja de animales de todas las partes del mundo? Otra duda importante que conviene mencionar: ¿al final, de donde coño habría salido tanta agua para que ésta alcanzase alturas enormes? Digamos de paso que habría sido necesario adicionar una columna de agua de más de 4000 mil metros para así poder eliminar todos los vestigios humanos, animal y vegetal de la faz de la Tierra. Conviene recordar que viven personas y animales en esas altitudes actualmente y por tanto también en el pasado, mismo que “las sagradas escrituras” no lo supo hasta los descubrimientos a partir del siglo XV. Por poner un ejemplo, en los Andes, la Paz queda a 3640 metros y Potosí, a 4080 de altitud, ambas ciudades en Bolivia. Apropósito: ¿de qué manera y en cuanto tiempo todas las aguas “extras” del diluvio habrían sido drenadas y para donde fueron? Un volumen de agua de esas características doblaría la cantidad de ese líquido en el Planeta. Diluiría y reduciría la salinidad de los mares a la mitad, lo que habría provocado una catástrofe inigualable en los medios ambientes oceánicos; diezmando la vida acuática marina, que vive en equilibrio por millones de años, con la cantidad de sal de cerca de 35 gramos por litro de agua. Los invertebrados marinos, muchos de ellos fijos, que viven en las orillas de los océanos tampoco no resistirían la presión ejercida por una columna de 4000 metros de agua y no se podrían moverse suficientemente rápido para locales altos por miles de kilómetros, para así acompañar la subida de las aguas. Los ríos, lagos, manantiales, mares internos habrían desaparecido, pues estarían todos cubiertos por esa columna de agua que envolvería un único océano para toda la Tierra. ¿Cómo es posible entonces de que existan tantos animales actualmente en agua dulce? La Biblia, que dicen ser la palabra y designios de Dios no hace referencia al asunto. Una columna de agua de las dimensiones mencionadas, cubriría los hielos de las regiones polares, haciendo que el clima de la Tierra fuese extremadamente caliente; que es lo que está sucediendo ahora con el calentamiento por medio de la contaminación y sus derivados. Las plantas, cubiertas por las aguas saladas, también perecerían. La recuperación de la vegetación hubiese sido lenta, a través de los brotes de algunas semillas que estuviesen en el suelo y resistido al agua salada. Eso haría que los alimentos fuesen escasos por mucho tiempo, de esa manera los sobrevivientes del arca, principalmente las parejas de herbívoros morirían, y a continuación los carnívoros. Pájaros e insectos no podrían sobrevivir después del diluvio, pues el ambiente y temperaturas de las altitudes, con pocos o ningunos arbustos y plantas, diferentes de las bajas altitudes, les serían letal. Los insectos que se alimentan de hojas, frutos, néctar de las flore, quedarían sin alimentos y los pájaros por otro lado se alimentan de esos insectos, larvas, semillas, hojas, etc., también perecerían. Vistas aéreas demuestran la presencia de unos supuestos pedazos del arca de Noé en el Monte Ararat, parcialmente cubierta por la nieve, a miles de metros de altitud. En realidad son rocas salientes y no las maderas de un barco conforme ha sido comprobado por expediciones que fueron a verificar en situ la verdadera naturaleza de las materias vistas desde el aire. Es evidente, posterior al diluvio, el desembarque de los animales en el supuesto Monte Ararat (5156 metros), en Turquía, sería muy difícil, en terreno escarpado, enclave solamente accesible a alpinistas equipados, con temperaturas bajo cero, como fueron observados por varios equipos que fueron allí expresamente en busca de la imaginaria Arca de Noé. En ese lugar tampoco había agua potable. El aquí reiterativo libro de los libros no menciona una sola silaba sobre la devolución, después del diluvio, por parte de Noé y su pequeña familia remaneciente de la aventura, de los animales a sus respectivos habitas naturales en todo el Planeta. A estas alturas de los acontecimientos solamente existe la familia de Noé por lo que no habían medios de realizar ellos solos la repatriación global de todos los animales. Porque resulta que ahí hay otra cuestión insalvable: ¿cómo consiguieron ellos repoblar también todos los continentes? Como es bien notorio la conclusión lógica de estos analíticos pensamientos se ve clara y llanamente que la historia bíblica del diluvio, como el génesis, torre de babel y el largo etc., son apenas unas leyendas, unos mitos sin fundamentos, como tantos otros y aún más de donde provienen, del sagrado libro, para algunos pozo de sabiduría, para otros uno más de los muchos engaños que las religiones han divulgado y continúan divulgando entre sus seguidores en la fe. Por lo tanto, no tiene validez histórica, ni nada que ver con la realidad, menos aún con ese creacionismo, pues resulta que en realidad todo ha venido de la evolución. Es notorio, para todos los teístas bíblicos, sean estos católicos o protestantes, las “explicaciones” están en la fe. Dios, por supuesto, a parte de asesinar a toda una raza de hombres, animales y plantas, menudencias como estas son las que acostumbran insistir e importunar los ateos a esos señores, por lo que nos responden que todo fue resuelto por medio de los milagros de Jehová, que aunque no estén especificados en la Biblia, los creyentes así ciegamente lo creen. ¡Allá ellos! LQSomos. Zerimat Ilosit. Abril de 2007 |