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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Una visión ateísta de la historia religiosa Por supuesto, la historia religiosa que dio orígenes al cristiano y ésta procedente del judaísmo. Por eso lo vamos hacer en plan humorístico en lo posible dejando la “seriedad” de que Dios es una fantasía (pues no es visible) y una divinidad, pero con muy mala leche. Al mismo tiempo convidar a los creyentes a que lo entiendan leyendo sus propios libros sagrados, aunque para eso tengan que renegar de la fe, cosa difícil para muchos pero no imposible. Allá vamos: En un principio y concretamente con el evolucionado primate homo y desde entonces hasta llegar a hombre, eran ellos un montón de seres (ya humanos), que vagaban por los continentes sin rumbos, ellos buscaban única y simplemente la sobre vivencia, por lo que tenían que luchar mucho. Igualito que hoy día. Sin embargo, él tenía mucho miedo e inseguridad. El ser humano necesitaba de alguna cosa que en qué agarrarse para comprender los rayos, dominar el fuego, seleccionar los alimentos y el agua, solo cuando por necesidad, se comían unos a otros. El canibalismo era de cierta forma natural; era mejor comerse al prójimo que ser comido por un animal en la tentativa de cazarlo. Posiblemente fuese así que comenzó la visión de lo divino para ser protegido, amparado de los infortunios de la naturaleza. Obviamente, la tal idea surgiría de aquellos más endebles físicamente, pues era muy posible y normalmente que ellos también sirvieran de alimentos, por lo contrario para los más fuertes las dificultades debieron ser menores, ya que cuando querían alimentarse y no había animales disponibles, cazaban a sus vecinos. ¡Un momento! Resulta que al escribir las líneas anteriores hemos pensado en la realidad actual. Es obvio, los días presentes son parecidos con aquellos pretéritos, pues hoy también somos cazados y comidos por los más fuertes económicamente y políticamente, volviéndonos caza por el desesperado sistema que van a la busca de los alimentos de los pobres, que consisten en la existencia tapada de las democracias burguesas. En cuanto que Epicuro nadaba en las fuentes de los jardines en busca de los placeres, Platón estaba perdido dentro de la caverna y Aristóteles con sus peripecias, los romanos se preparaban para dar el asalto. Al final resultó que los emperadores de la recién fundada Roma por Rómulo y Remo, eran todos ellos hijos de los dioses. Nada más importante y justo que tentar, y lo consiguieron, tomar el poder del mundo por otro asalto. Sin embargo, a pesar de las interminables guerras y conquistas, asumieron la cultura griega y sus dioses sin faltar Baco. ¡Hagan bacanales! ¡Y las hubo muy famosas! Después que Nerón prendió fuego a Roma, que patricios, plebeyos y esclavos no paraban de perseguirse y matarse, es ahí que surge la iglesia cristiana; posteriormente ésta es reconocida y pasando a ser la preferida por el entonces emperador Constantino I, en prejuicio del paganismo, resolvió asumir el papel de primer Estado de occidente. Todo eso después de un periodo de persecuciones y aprendizajes, estaba apta para poner en práctica sus tácticas de aproximación con las elites romanas y se confirmaron en el escenario mundial conocido hasta entonces, creando con la decadencia de ese Imperio Romano la supremacía del poder papal, es obvio, sabemos cuales fueron sus trayectorias inquisitoriales, esas mismas que han llegado hasta la actualidad. De ahí para adelante, coser y cantar. Durante casi mil años fue el periodo de expansionismo usando el terror y las supersticiones llegando a llamarse la “Edad de las Tinieblas”. Ese era el reino de la iglesia católica promulgado por su clero: lo eclesiástico, monasterios, conventos, perdiéndose las ideas de Platón y Aristóteles, en la adaptación de los libros bíblicos y evangélicos por los monjes copistas, llenos de riquezas y opulencias pero ignorantes en todos sus contenidos. Así los definió Erasmo de Rótterdam en su “Elogio a la Locura”: “Monjes, su principal devoción consiste en no hacer nada… Los más ridículos son los que se horrorizan al ver el dinero…, pero no dispensan el vino ni a las mujeres”. Sin embargo, fuera de los muros de monasterios y castillos, reinaba la miserias, los señores feudales y clero oprimían hasta los límites a los pobres siervos con las promesas del etéreos paraísos celestiales, después de la muerte, por lo que aún no siendo esclavos esta consistía en la servidumbre desde la cuna a la sepultura. Pero la realidad nace de las cenizas, como el Ave Fénix. Es el renacimiento, la reforma protestante, la Contra Reforma y lo principal de todo, El Humanismo. El gran cisma de la iglesia (el elegir a 3 papas para una sola Roma), surge entonces la oposición al poder papal y a Roma. Un tal Martín Lutero, con sus 95 tesis, y apoyado por los príncipes alemanes que le escucharon. El traducir la Biblia del latín al alemán y definitivamente romper con la iglesia católica. Del otro lado apoyado por la gran burguesía emergente, estaba Calvino, acabando con todas las festividades del calendario católico; en consecuencias, aumentando los horarios de trabajo al ya sufrido proletariado. Esto, obviamente favorecía al naciente capitalismo. Resultado evidente, Erasmo aquí descarga toda su ira en el citado libro “Elogio a la Locura”, tentando rescatar el poder perdido por el catolicismo. Mientras tanto, el clero como había hecho siempre y continúa haciéndolo, al lado de reyes y nobles parasitarios, dormían, bebían comían…, en lujurias bacanales. Por otro lado, en sus tobillos estaba la emergente burguesía, aquella misma que vino de los Burgos localizados alrededor de los castillos, ellos ahora tenían el cañón, pieza importante que usaron para derribar las murallas que les estorbaban. Como a todo eso Europa estaba pegando fuego, la iglesia también trató de expandirse por las Américas, catequizando como una apisonadora y enriqueciéndose aún más, apoyando a los explotadores de las nuevas tierras, no haciendo absolutamente nada en contra de la esclavitud pero sí rezando, mejor decir engañando, a aquellos que denominaban indígenas o salvajes. Infelizmente aquellos gobiernos que tuvieron lo que había de tener, el echarles los perros a los jesuitas, en realidad fue por poco tiempo. Poco a poco empezaron a volver a sus andanzas y hoy se encuentran en todas partes, eso sí, que no aparecen como en tiempos pretéritos, a empezar por no llevar sotana, pero por norma en su lugar ponen las “cabezas de turco” como manifiesta el refrán que sean necesarias. LQSomos. Zerimar Ilosit. Abril de 2008 |