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La Calle
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| Año IV / | |||||
¡Venid y vamos todos con flores a María!Empiezo a pensar que los médicos del sector público de Madrid, sobre todos esos que se encargan de los soportes de los cuidados paliativos en los centros hospitalarios de la comunidad, son torpes y no dan pies con bolas. Y es por ello Juan José Güemes, consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, en un arrojo de cariño por el buen funcionamiento de esos servicios, y por lo público en general, acaba de cesar al Dr. Vicente Valentín, Oncólogo clínico, que era jefe de la unidad de soporte de esos servicios en el hospital madrileño 12 de Octubre, por “caos organizativo” según parece y ha denunciado la Cadena Ser. (Ver aquí noticia) Despu és del caso del Severo Ochoa de Leganés, el gobierno de la Comunidad de Madrid ha tenido mucho cuidado al alegar los motivos en que basar este nuevo cese, y ha preferido hacerlo so pretexto de tildar al citado profesional de “desorganizado impenitente”. Lo que se ha callado el Sr. Güemes, es que la Comunidad de Madrid ha concedido el convenio marco de las hospitalizaciones de cuidados paliativos a 6 empresas privadas, cinco de ellas vinculadas a órdenes religiosas católicas, y de esas cinco, una de ellas vinculada al Opus Dei, a quien la Presidenta de la Comunidad de Madrid tiene un “especial cariño” según las medallas que le concede. (Ver noticia aquí). Me pregunto cuanto tiempo tardarán en cesar a los responsables de la única unidad de servicios y cuidados paliativos con camas para la hospitalización que hay en Madrid, a saber en el hospital Gregorio Marañón, y en desmantelarla. Y es que mientras el gobierno dice que quiere “más laicidad” para el Estado, en Madrid se constata que laicidad, lo que se dice laicidad no hay nada de nada y que lo que parece abunda y crece por momentos es el sacrosanto catolicismo y la imposición a toda la ciudadanía de su moral como única verdad. Vaya, que lo que le va a este gobierno autonómico madrileño es el pensamiento único de Rouco Varela, no el de la sobrina, claro, aunque a lo peor le hace gracia a algún consejero y mañana tenemos que salir a la calle todos en bolas -como la sobrinísima- si queremos utilizar algún servicio… Yo, por si acaso, voy a aprender a rezar el rosario; a recitar el catecismo y a memorizar el Kempis. No sea que, llegado el momento, no me dejen entrar en ningún hospital de Madrid, ni para realizar una visita o sacarme una radiografía, ya que tal y como están las cosas, puede que nos hagan recitar aquello de “¿Eres católico? ¡Sí, lo soy por la gracia de Dios!” en recepción, por riguroso orden de llegada. Y mucho menos me dejen entrar para morir “en paz” y tenga que pasar por horrendas torturas antes de llegar al infierno. Eso, si llegado el momento tengo “caudales”, ya que de lo contrario, ni con catecismo, ni con Kempis, ni con rosario, ni con nada. ¡Cosas del maldito parné! LQSomos. Hannah. Mayo de 2008 |