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Año V. /
Violencia de género o violencia machista

El pasado domingo 25 de Noviembre fue el día contra la violencia de género. Eso es lo malo de los días “de”, que recuerdan el problema una vez al año, mientras las cosas siguen y siguen… ¿Hasta cuando? ¡Hasta que la sociedad, toda ella, lo asuma y lo viva como un problema común para el que hay que tomar medidas comunes.

En España, son ya 70 las mujeres asesinadas en lo que va de año por la violencia machista de hombres, y España va a la cola de los países de la UE… Ya sé que morir, en nuestro país, muere mucha gente, como obreros y demás trabajadores por siniestralidad laboral, en accidentes de tráfico, por negligencias médicas o de otro tipo, y un gran etcétera… Ya sé también que existe una opinión más generalizada de lo que sería de esperar, que hace recaer la culpa de los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas y ex-parejas, sobre las víctimas: por no haber denunciado, por seguir conviviendo con el agresor, por no valorarse a si mismas, por no querer ganarse la vida por ellas mismas, por provocar al “macho” o por no sé cuantas cosas más… ¡Pobre e ignorante opinión, a juicio mío! Sí, pobre e ignorante porque desconoce la sistemática y progresiva desvalorización a la que son sometidas las víctimas por sus agresores hasta ser convertidas en guiñapos sin posibilidad de nada más que de obedecer y callar… Y mientras siguen cayendo y cayendo mujeres por todo el mundo como si éste fuera un árbol sacudido con violencia por los potentes y cobardes brazos del machismo y fueran cayendo sus hojas marchitas e inertes ante la impasibilidad del entorno, que, milagrosamente, nunca o casi nunca ha visto nada del drama que se desarrolla ante sus ojos.

Y ya está bien, ya hemos cruzado la línea del espanto y del horror hace mucho tiempo, en realidad la cruzamos con la primera mujer que cayó allá por los albores de la historia a manos de un desalmado y bruto macho. Es pues hora de pasar a la acción. Porque nadie es dueño ni dueña de la vida de nadie. Porque siempre hay mil salidas en lugar de la de segar vidas o golpearlas o ningunearlas. Porque la maté porque era mía o le maté por hartazgo es el mismo machismo sea quien sea quien lo haga. Porqué una cosa es el amor y otra la posesión y el dominio. Porque por cada hombre que una mujer mata, hay 100.000 mujeres muertas por hombres. Porque nadie es “bulto”, ni “gallina”, ni siervo -y menos esclavo- ni señor de nadie. Y por mil porqués más que a buen seguro existen pero ahora no se me ocurren.
Pero el machismo, la violencia de género, y la lucha contra ello no es algo que ataña sólo a las mujeres. No es únicamente “nuestro problema” y la sociedad –de hombres y mujeres- debe verlo como algo que es cosa de todos: de mujeres y de hombres. De modo que basta también de "no ver", de "no saber", de esconder la cabeza como avestruces, ante los gritos de socorro de las mujeres apaleadas hasta la muerte.  Afortunadamente pero más despacio de lo que debería ser, va siendo ya así, y como muestra de ello, les invito a clicar aquí y leer el manifiesto “Hombres, tenemos un problema” de la asamblea de hombres contra la violencia de género.

Lamentablemente, para otros hombres el problema no es suyo, es de las mujeres, “esas zorras malísimas” que nos tienen “acojonados”, que nos maltratan psicológicamente, nos roban a los hijos y nos roban nuestra identidad, convirtiéndonos en víctimas de los jueces, de la sociedad y de “su feminismo…” Porque eso más o menos es lo que estos machos descerebrados piensan, y puede verse también a través de la lectura de algunos comentarios de hombres de ese mismo Blog que les indicaba más arriba y que son ilustrativos del empeño machista por justificar el maltrato, algo así como “me joden con razón o sin ella, pues pego y mato que para eso soy el macho y el más fuerte.” “Me ponen los cuernos: pues pego y mato".  “¿Me separo y me quitan la custodia? ¡Pues pego y mato…!”  Y que siga la bola… Parece que la única posibilidad del macho es “Pego y mato”. No existe nada más para él que una defensa violenta de “todas sus cosas, pertenencias y propiedades” ya que la mujer y los hijos no son para él más que eso: cosas, propiedades y trofeos de conquista. De manera que perder alguna de “esas cosas” es algo más que la pérdida de “una cosa”, es un fracaso narcisístico en su hombría machista e ignorante, vivido por el macho como una disminución de su fuerza y esencia que no puede tolerar...

Por último, invitarles a actuar con AI contra la violencia de género, visitando AI y clicando en "Actúa".
(Pueden clicar aquí)

LQSomos. Hannah. Diciembre de 2007
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