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Año V. /

La estupidez del misticismo

La sola discusión sobre las apariciones de vírgenes, santos, curas milagrosas, eso ya se caracteriza en sí mismo una grosería ante el libre pensamiento humano. El problema del misticismo constituye un enorme desafío ante la consolidación de las ideas laicas y civilizadoras. Bastantes años posteriores de haber sido desenmascaradas por las principales teorías científicas y empíricamente comprobadas, tales como la evolución de los hombres y animales, permanecen éstas aún atadas al yugo del descrédito de buena parte de la humanidad, o entonces simplemente las ignoran.

En países caracterizados por el alto analfabetismo funcional, (sin olvidar, por supuesto, aquellos otros que no lo son y aún presumen de científicos, como USA, por ejemplo), es fácil entender las razones preeminentes de tantas creencias e supersticiones. Pero lo más grave parece ser ese mismo y lamentable fenómeno de pseudociencia que esparramado por el mundo, que ni siquiera es factible en un trabajo científico en el cual pueda ser sometido a análisis. Es increíble imaginar que gran parte del problema de algunas personas consiste en avaluar positivamente y comprender a la ciencia, sí, la verdadera, única y natural, se concentran en la incapacidad de asimilar la realidad referente a la evolución que está expresada en la relación natural. Fenómeno éste completamente observable, primeramente por intermedio de los estudios fósiles desenvueltos en determinadas áreas del conocimiento científico como es la paleontología, antropología, etc. En segundo término y más reciente, por el progreso en los recientes análisis como es el código genético, la gran corona de la teoría evolutiva. Así pues, es necesario tener buen consenso y poseer por lo menos algunos conocimientos sobre ciertos asuntos antes de caer en conjeturas y vanidades vacías de contenidos pero llenas de tonterías ininteligibles.

La cuestión más infeliz consiste en que el factor de que quien está en el banquillo de los acusados no es precisamente el misticismo, como así debería ser, pero sí la ciencia, esa que no se basa en cualesquiera fundamentos como los dioses, vírgenes, espiritualidades, felicidades eternas, etc., no pasan de ser sucedáneos conceptos de la imaginación, y que por lo tanto, frecuentan el mundo desde siempre. El transformar nociones absurdas en la propia realidad consiste en un gran ultraje contra aquellos que trabajan por el desenvolvimiento de una ciencia que pueda acercarnos al universo y hacerlo mas comprensible dentro de una lógica para que pueda ser disfrutado por todos y así ser comprensivo, algo que necesita apenas el factor de humanidad combinado con el de la educación.

La ciencia, como todo, puede poseer errores en sus currículos, es una realidad, pero tiene el importante deber de la ecuanimidad del intelecto y el conocimiento humano a lo largo de los tiempos, eso nos proporciona una relación mas estable y ventajosa con la Naturaleza que nos arropa, siendo necesario, y como siempre es conveniente recordar, también una buena dosis de ética.

Conviene hacer mención de que hubo una época, (aunque en la actualidad aún está vigente), de la historia de la humanidad en que las informaciones eran monopolizadas por los nobles y clero, ellos hacían enterar a los plebeyos lo que querían que así fuese, de esa manera consiguieron dominar durante siglos a los pueblos, sin olvidar que en la actualidad aún persiste un algo, o diríamos un mucho... De esa manera hacían creer todas sus mentiras, entre ellas y como tema principal, por hallarnos en occidente, el cristianismo dentro de las supuestas enseñanzas del personaje ficticio llamado Jesús de Nazaré.

Ahí la iglesia católica, y sin sombra de dudas, ha sido la más embustera de todas en los últimos dos mil años. Ha conseguido, y aún lo consigue, hacer que se expandan sus ideas idiotas, retrógradas porque sus seguidores en la fe son siempre los más humildes y normalmente analfabetos o casi, que creen en apariciones y santos milagrosos en todas las partes del mundo de acuerdo con la voluntad previa de esa misma iglesia.

No hay dudas que quedan muchos misterios por desvelar (a empezar por el de la Santísima Trinidad.. .), pero eso no hace que tengamos que creer en apariciones místicas. Por otro lado, es obvio, hay que llegar a ser muy idiota (o hacérselo por conveniencias), para creer en esas manifestaciones, milagros, etc. Con razón estamos en el siglo XXI de la era actual y sin persecuciones declaras de inquisidores, por el momento...

LQS Zerimar Ilosit. Julio de 2006