MP3

 

La Calle
Los especiales de LQSomos
Campaña: Apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
La Gavilla Verde
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

Año V. /

Las cruzadas del miedo

Los obispos me transportan en el tiempo a los años 80, cuando compartí “piso y noches de alcohol y lujuria” con jóvenes curas a los que les prestaba la cama para retozar. Las mañanas de los domingos, después de bendecir al santo sábado, el despertador sonaba en resacas para acudir a dar el santo oficio de la misa y escuchar en confesión a sus fieles parroquianos.

Como era una casa regentada por mujeres, había algún niño nacido “del pecado” y aprovechábamos las duchas matutinas para meterlo en el baño y observar la pluralidad del sexo y las riquezas del cuerpo humano.

Eran peleones mis jóvenes amigos. Daban en enamorarse de “ateas creyentes” que devenían en interminables luchas dialécticas sobre lo humano y lo divino. Cada cierto tiempo eran llamados a la casa del obispo para negociar sus “conductas de riesgo cristiano”, ya que era un nutrido grupo de profesionales rebeldes, y abundante la falta de vocaciones.

Han pasado más de 20 años y la añoranza me lleva a las monjas yeyés que me sacaban de excursión por caminos de montaña, allá por los años 60 y 70. Mi natural de estar siempre en el sitio menos adecuado, me hacía participar de secretos inconfesables. Era la última de la fila y el maleficio de quedar convertida en estatua de sal por mirar atrás se transformó en una mirada cómplice “off de record” entre “la monja, el chofer, yo y sus conductas amorosas”.

Mi boca quedó sellada para siempre, pero mi mente se abrió en caminos pecaminosos llenos de preguntas inoportunas que ponían “rojo” al párroco de mi pueblo (empezaron a preocuparme las relaciones amorosas de Jesucristo).

Y ahora, en el siglo XXI, y apenas repuesta de la visita de la familia Aznar al Vaticano y de las dudas que me rondan sobre las intenciones del “despedido presidente”, me alberga la creencia de que se quiere presentar a candidato por el Partido Republicano de EE.UU.

Llegan los obispos en cruzada para combatir “la pérdida de la herencia cristiana en España” con su doctrina sobre la sexualidad, el matrimonio y la familia emulando el título de la cinta “Drogas, sexo y rock and roll”.

Ruégales, por la creencia que tienen en Dios. No me hagan recordar los resultados de las clases de religión y sexualidad impartidas por “las monjitas yeyé y curas a turnos”, donde la líbido se disparaba y un “Tango en París” hacía que “la mantequilla” quedara derretida, solo con la mirada.

Turón Valle