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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Los ataques al Corazón de la vida en Rosa Una chica, que acababa de ser madre, llega a mi despacho con la ilusión de depositar los disgustos del trance de vivir en pareja. La seguridad y el compartir de penas y alegrías que anunciaban los horizontes no aparecían. El Son de tres se volvía complicado y la complejidad de aunar gustos y voluntades terminaba en tormentas groseras como "tómbolas" nadando en "salsa rosa". La joven exigía la foto fija de las revistas, que consumía, para aprender a ser madre y esposa. Quería al chico rosa que portaba a su bebe, mochila al pecho, mientras uno de sus fuertes brazos la rodeaba en el paseo. A mi chica, la había visto crecer sin el amor de madre que la abandono, en manos de la abuela siendo niña, por un polvo blanco llamado "caballo", que a su vez se había llevado a su padre y enganchado a una tía. La vi reír, cuando encontró su primer trabajo a los 16 años. La vi llorar, cuando reencontró a su madre a través de la guía telefónica y la trajo a la casa materna colgada de "un chulo" que invadió el hogar y se hizo largo que lo dejara. La vi luchar, por sacar a su familia de gritos, peleas y todo lo innombrable. La vi en las búsquedas, de madre y tía moribundas, tiradas en las esquinas de las calles. La vi pelear contra la muerte. La vi perderse, cansada, bailando hasta la madrugada probando polvos y estrellas. Y la vi resurgir como un ave fénix después de haber hecho su catarsis. Y ahora ella pedía una vida en rosa. Exigía la parte de anuncio a la que creía tener derecho. Le conté como pude la crisis del varón de nuestro tiempo y que probablemente ella tuviera razón en sus corazonadas de inmadurez, debilidad y sensibilidad que veía en su compañero. Que compartir y convivir con las personas que quieres no es fácil y que si quería seguir esa vida en común tendrían que hablar, pactar e intentar comprender al otro. Con el otro, también, hable por teléfono, estaba a unos cientos de kilómetros, en una isla, trabajando en una carretera. Me contó su versión de los hecho y se sentía incomprendido, me dijo que gracias a mí y a lo acalorado del momento, uno, se acababa de librar de una multa por hacer un mal adelantamiento. Después de esto, repase mi vida en común y me dio por divagar. Pensé en llamar a la Botella por ver si tenia la receta mágica, ahora que era Concejala de Servicios Sociales en mi comunidad y estaba a punto de convertirse en: mujer blanca, trabajadora, madre, esposa, suegra y sola ( en lo del trabajo digo) Y se había codeado, como presidenta consorte, con los más altos mandatarios del mundo existente. Pero la que tenían organizada eran guerras y lo de ponerse en el lugar del otro devenía en invasión y volvería hablar de Goebbels. Lo de "aquí hay tomate" ya lo sabia y "a tu lado" no me servia. Solo quedaba Marte y como estaban de vacaciones por la tierra, pasee por su pagina web que me provoco un dolor en el pecho, que inmediatamente identifique como: Un ataque al corazón. Turón Valle |