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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Menores: Un conflicto Social. Casi todos los días recibo la visita sin cita, por supuesto, de algun/a chico/a adolescente o joven que viene con la urgencia de resolver o depositar un problema, conflicto o duda. La mayor parte de las veces no soy la solución. Sí, un punto de información nada asustadizo, una escucha activa, para mi gusto, demasiado entrometida, una rápida respuesta afectiva y una expendedora de "bombones gratuitos" que ellas/os llaman condones. Las edades varían, los que tienen prisas a los
12 comienzan a romper amarras y los más tardíos pueden
ponerse en los treinta, arrastrar "un circo ambulante" y seguir
pidiendo que los lleves de excursión. Actualmente conocemos esta ley porque "madres y padres" rotos de dolor por la perdida de sus hijos/as, asesinados, violados y atacados brutalmente, piden firmas y salen a los Medios de Comunicación para pedir la retirada y modificación de la ley. Porque los responsables de tales crímenes son grupos de jóvenes menores de 18 años. La Nueva Ley Penal del Menor, cree que un menor es de interés superior para todos, cree en la capacidad de cambiar a través de la educación y reeducación, en la oportunidad de la integración y reintegración en la sociedad de la que es "expulsadado" o castigado. Con menores no se habla de delitos, sino de menores infractores, ni de cumplimiento de penas, sino de cumplimiento de medidas educativas. Para mi, cuando llego la aplicación de la ley, fue como un poco de aire y espacio para poder respirar . Habia vivido casos de menores (16 años) a los que durante unos meses les había perdido la pista y por delitos cometidos habían llegado a la "cárcel de mayores." Cuando supe de ellos estaban enfermos o habían "aprendido" demasiado para confiar en otro tipo de alternativas. Una buena parte de los mayores de 25 años que se han pasado otra larga parte de su vida en "la cárcel de mayores" ingresaron por primera vez, inconscientes de miedo y orgullo, cuando tenían 16 años y no encontraron "otro lugar" que no fuera el delito para sobrevivir. Los que resisten son los que mantienen sus "afectos más inquebrantables", su red de allegados más tolerante y solidaria y aguantan la espera del encuentro con trabajos que les permitan poder sentirse útiles y devolver algo de ellos mismos a las personas "que a pesar de todo" les han querido. Para una buena parte de estos nuevos menores infractores,
la distancia que hay entre los 16 y los 18 años es un viaje con
un billete de ida que te permite volver a encontrarte contigo mismo. Que provienen principalmente de núcleos sociales con problemáticas relacionadas con la marginación y la exclusión social en su banda más ancha. Las infracciones van desde los primeros intentos de rebeldía en la búsqueda de su autonomía hasta la extorsión, toxicomanías, terrorismo, asesinato... Estamos en una sociedad cada vez más compleja, mercantilista, donde la difusión de los valores humanos esta mediada por conductas empresariales, políticas e informativas que contradicen el mensaje del respeto a la diferencia, a la igualdad, a la cooperación, a la solidaridad...A los propios valores que queremos transmitir. Y nuestros menores participan cada vez más de la complejidad de nuestra sociedad. Y los adultos, en nuestra responsabilidad social y educativa, somos los encargados de las relaciones de mediación para restablecer el orden social establecido, pero nos encontramos con nuestras contradicciones hacia el propio orden y la carencia de recursos educativos que faciliten la comprensión de lo complejo. En el caso de los menores infractores, la nueva ley amplia los procedimientos para corregir y reeducar lo inadecuado de sus conductas, en cuanto, a la responsabilidad que tiene la sociedad adulta para con sus adolescentes y jóvenes, en procesos de desarrollo hacia su autonomía personal. Los llamados menores en conflicto social, menores infractores, son nuestro conflicto social. Son personas, individuos en proceso de crecimiento y en la mayoría de los casos nacen "marcados" para la exclusión. Queramos o no son "nuestros menores" y nuestra responsabilidad social, quizás, se encuentre en la valentía de mirarlos de frente, sin falsos sustos, ni miedos mediáticos. Y en la exigencia a todos aquellos a los que les hemos dado la responsabilidad de representararnos, de dotar, no solo con palabras y papeles firmados, de todos los instrumentos necesarios: Tanto humanos, educar es un "mimo" de largo plazo, como físicos, centros adecuados a cada etapa y problemática, que permitan ir subiendo la larga escalera del rencuentro. LQS
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