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La Calle
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| Año IV / | |||||
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Argentina. Contra el Olvido Es lógico que así sea, aunque ello evidencia la profunda ruptura social con el propio proceso histórico. Este desconocimiento sobre Ortega Peña se inscribe en un desconocimiento más amplio y general. El ejercicio del olvido al que han sido condenados los argentinos desde el 24 de marzo de 1976 hasta el presente y los artilugios desarrollados para obliterar el pasado con el ejercicio interesado de la desmemoria forman parte del esfuerzo por ocultar dos décadas intensas y profundas durante las que los jóvenes de entonces (entre los que me incluyo) se plantearon con profundo sentido solidario y colectivo ligar sus vidas con la búsqueda de un mundo mejor, más justo e igualitario, aun a costa de los mayores sacrificios. Biografias. “A la lata, al latero Norma Arrostito murió dos veces.
La segunda, cuando, efectivamente, y después de haber permanecido como desaparecida detenida en la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) por el término de dos años, fue “trasladada”, es decir, la llevarían, le aplicarían la inyección para luego darle la “solución final”. Una inyección de pentotal entró en su cuerpo el 15 de enero de 1978, sujetada por un enfermero, bajo la atenta mirada de un médico y por orden del "Tigre" Acosta, según coinciden los testimonios. Norma Arrostito había nacido un 17 de enero de 1940 en la Capital Federal. Era maestra. ¿Cuál era, en aquellos tiempos, el lugar de las mujeres en la guerrilla; quiénes eran ellas, cómo era la cotidianidad de las mujeres militantes en organizaciones políticas?. Arrostito fue integrante del grupo fundador del grupo Montoneros pues había ganado ese lugar, el de las mujeres que en la lucha armada tenían poder de decisión y de acción militarizada sin caer en una lectura de género. Según Amanda Peralta, amiga y también ex compañera de lucha de Arrostito: "No se hablaba mucho de cuestiones personales (...) Tenés que ubicar cómo se funcionaba en esa época, todo pasaba un poco por la cuestión política, trabajo, amigos, salidas. Todo" . EL CONTEXTO Para la lectura del pasado no se puedes desvincular el paisaje internacional y americano en lo referida a la historia de la lucha armada. La década de los sesenta fue la que dio a las mujeres la posibilidad de ingresar en cambios profundos en cuanto a los roles que cumplían en la sociedad. Su ingreso masivo en la enseñanza superior las integraría a la vida política universitaria y al mercado laboral. El hecho de contar con su propio dinero y la capacidad de decisión implicó un replanteo de su situación. Nacía por entonces un nuevo “feminismo” que movilizaría a las mujeres contra la discriminación salarial y las desigualdades legales, y una nueva conciencia acerca de la sexualidad. Fue esa la década marcada por los movimientos sociales que se radicalizarían, desde la influencia de la impronta pacifista de Martin Luther King, hasta la mas radicalizada de Malcom X, en los EEUU; y la enorme influencia que, para América Latina, representó el triunfo de la Revolución Cubana y su identificación ideológica, sumada la revuelta comenzada en París en febrero de 1968. Los estudiantes parisinos reclamaban algo mas que cambios en la organización universitaria, por lo cual sufrieron la cruenta represión policial que condujo al apoyo de grupos y organizaciones obreras. Era el Mayo Francés. Los jóvenes pretendían encabezar un cambio social y político profundo; en términos generales, se rebelaban contra la autoridad política establecida y contra esa generación que había construido una sociedad conformista, temerosa, medrosa, injusta... Nacía, en ese marco, en América Latina una utopía de cambio. En la década siguiente, los coletazos de la crisis petrolera sobre las economías y en la situación obrera, mas la profundización de la crisis social, generaron un proceso de radicalización que llevó a muchos grupos a tomar las armas para generar los cambios que la sola protesta no lograba. Mientras, desde los sectores liberales, las derechas se convertían en el principal movimiento hegemónico-antagónico, enraizados como estaban en los sectores altos de la sociedad y vinculados con sectores “tradicionales” (iglesia, políticos, ejército, empresarios), pues veían en estos movimientos una crucial amenaza a sus intereses. Harían cualquier cosa con tal de liberarse de ellos… ¿CÓMO ERA NORMA ARROSTITO? Se casó por primera vez a los 24 años. Abandona el comunismo y se va abriendo otro camino por el lado del cristianismo, el nacionalismo y el peronismo, con el marxismo como telón de fondo y como continuidad. ¡Típica “ensalada” ideológica de aquellos complicados tiempos!. Apenas dos años después de haberse casado se enamora de ese chico nacionalista católico siete años más joven que ella (Fernando Abal Medina). Participa del nacimiento de una nueva organización que apuesta al camino de las armas Norma Arrostito, “la” Arrostito, o "Gaby", en el testimonio de su compañera y amiga Antonia Canizo, llevaba su militancia a los gestos mínimos: con Abal Medina, su compañero, "era más seca o más tímida" de lo que él lo era con ella, "porque con todo ese tema de la militarización se cortaba mucho la afectividad". Hubiera, continúa Canizo, querido tener hijos, "pero el compromiso militante" pesaba más: no era posible. Años más adelante, soñó con casarse de blanco. Y aún más: si no logró un lugar aún más destacado en la conducción de Montoneros fue por una cuestión de género. Fue la viuda, la guerrillera que participó de la fundación mítica y shockeante de Montoneros (el secuestro de Aramburu), la eclipsada por la clandestinidad forzada. LA PRIMERA MUERTE El 2 de diciembre de 1976 secuestraron a Norma Arrostito y divulgaron su muerte. Esta fundadora de la organización Montoneros, fue dada por muerta por las fuerzas que la secuestraron y por los medios que divulgaron la noticia. Pero estaba secuestrada en la ESMA. Ella llevaba la famosa pastillita pero no había podido utilizarla en el momento de ser capturada. Los principales diarios argentinos destacaban el 3 de diciembre de 1976 en sus primeras planas que una de las líderes de la organización revolucionaria Montoneros, había sido "muerta durante un procedimiento" en el partido bonaerense de Lomas de Zamora. Casi ninguno de los diarios argentinos se privó de festejar las "hazañas" logradas por las "fuerzas legales". La Razón, se jactaba de los "golpes a la subversión"; La Opinión se enorgullecía: "Algo huele mejor en la Argentina". En realidad allí, se monta una escena, otra mujer fue fusilada y no "esa". Arrostito vivía por entonces en Barracas, el sur porteño, y "tenía pautada una cita con una tal «Mercedes» a las 11. Salió hacia ella y nunca más se la vio. Un grupo de tareas de la Marina la capturó y la llevó a la Esma. Según testimonios de vecinos, el foco de la luz de mercurio -único en la cuadra- fue destrozado a balazos poco antes de que se produjera el enfrentamiento". Todo era una gran mentira. ¿Qué se escondía detrás de la pretendida muerte de la líder guerrillera? ¿Cuál era el objetivo escondido detrás del operativo de los militares?. En principio, causar un efecto psicológico entre los militantes de las organizaciones revolucionarias para que sufrieran un sentimiento de desmoronamiento por lo que se estaba produciendo. “Gaby” era todo un referente, un símbolo, que se sumaba a las otras cinco bajas dentro de los que podían considerarse los fundadores de Montoneros: Fernando Abal Medina y Carlos Ramus habían sido asesinados en 1970 en William Morris. En otros episodios, también fueron abatidos Emilio Maza y Carlos Capuano Martínez. EN LA ESMA LA SEGUNDA Y DEFINITIVA MUERTE Sobrevivientes de la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA) reconocieron a "Gaby" en cautiverio. Todos coincidían en que había sido ferozmente torturada y que llevaba grilletes y esposas en todo momento. Justamente, con grilletes, con esposas y con la capucha, “Gaby' estaba harta de que la expusieran de esa manera: que la lleven, la bajen, la traigan… Por eso cuando le sacaban la capucha, les contestaba muy mal. La teoría que esgrimían era que una guerrillera, si la tenían por muerta y ella, en una sesión de tortura, llegaba a decir algo, seguro que no le iban a imputar la delación. Chamorro la iba a visitar todos los días para convencerla o para mostrarla como trofeo a las otras fuerzas, provocó que miembros del Ejército, la reclamaran constantemente porque no habían olvidado lo de Aramburu. ‘Gaby' era un rehén importante. ¿El torturador se había enamorado de la torturada? MONTONEROS "La Gaby", "Irma", "Norma", "La Viuda", una "asesina/o", "La Montonera" son sólo algunas de las maneras de nombrar a Norma Arrostito.
Según sus testimonios publicados en "La Causa Peronista” se puede lograr la reconstrucción del secuestro del teniente general Pedro Eugenio Aramburu. Allí se muestra a la militante pura acción, detallando cómo se habían llevado a cabo en el plano real las tácticas ideadas por aquel grupo (el comando Juan José Valle) que se lanzó al terreno un 29 de mayo de 1970, a un año del Cordobazo y en el Día del Ejército. El comando, que "en términos generales no superaba la docena de integrantes fue el encargado de los procesos de inteligencia para lograr el secuestro de Aramburu. No sólo el secuestro y ejecución de Aramburu sellaron su muerte, esa muerte fraguada dos años antes, y concretada en 1978, mentir sobre su asesinato ponía en marcha su agonía en el anonimato hasta que llegara la decisión de desaparecerla definitivamente. Arrostito pasó a integrar esa siniestra lista de 5 mil detenidos-desaparecidos de la Esma, porque su cuerpo nunca apareció. Se supone que fue una pasajera más de los siniestros vuelos de la muerte. NO HAY DOS DEMONIOS, HAY UNO.
“ Aramburu” … Se cumple exactamente un año del Cordobazo, la rebelión en la ciudad de Córdoba donde obreros y estudiantes levantaron barricadas, atacaron con piedras y cócteles Molotov a policías y soldados, y que terminó con la cruenta intervención de las Fuerzas Armadas. El Ejército celebra su día. El capitán y el teniente primero acaban de entrar al edificio de Montevideo 1053. Han atravesado la puerta de vidrio y toman el ascensor hasta el octavo A, último piso al frente del edificio que hasta el sexto tiene balcones redondos con rejas blancas. Apostada junto a la puerta, Norma Arrostito cruza la calle con la mirada, sorteando la cuadrilla de la Municipalidad que repara la vereda, y ve que un Fiat 600 se acerca a la pick-up. Todo el plan puede fracasar. El joven vestido de cabo le hace señas al fitito para que no se detenga. Circule, oye Arrostito. O mejor dicho le lee los labios al joven vestido de cabo y se da cuenta de que, desde su uniforme de policía, Mario Firmenich le está dando órdenes al otro que se paró detrás de la pick-up para que circule, modula Mario, no se detenga. Y cuando el otro arranca puteando porque no entiende (ella no alcanza a oír esa parte), no entiende por qué la pick-up sí puede estacionar y él no, Norma ve que Firmenich levanta apenas la comisura derecha de los labios”. A la una y media, todas las radios del país cortaban sus transmisiones para informar, por cadena nacional, que habría sido secuestrado el ex presidente provisional de la Nación, el teniente general Pedro Eugenio Aramburu. El rotativo del aire de Radio Rivadavia detallaba: El ex presidente se retiró de su domicilio esta mañana, poco después de las nueve, escoltado por dos hombres que vestían uniformes militares. Desde entonces no hay noticias del paradero del teniente general Pedro Eugenio Aramburu. En medios generalmente bien informados se habla de la posibilidad de que haya sido secuestrado por un grupo comando.... . sin mayor información. Para sacar direcciones, nombres, fotos, fuimos a las colecciones de los diarios, principalmente de La Prensa. En una revista, Fernando encontró fotos interiores del departamento de la calle Montevideo. Eso nos dio una idea de cómo podían ser las cosas adentro. El acercamiento que Aramburu estaba gestionando con Perón es uno de los argumentos que se esgrimieron en la época para suscribir la tesis de que el secuestro del ex presidente de la Revolución Libertadora fue promovido por los mismos militares, que habrían hecho un arreglo con los montoneros. Ellos, en el texto de La Causa Peronista, cuatro años después, quieren dejar en claro que no sólo fueron los autores del hecho sino que además el propio Perón los avaló. (Perón avalaba desde España las acciones de los que, luego, tildó de “imberbes que gritan”, cuando ya no se adecuaron a su política, una vez en el gobierno. La lectura que hicieron los jóvenes dirigentes estuvo, probablemente, opacada por esa especie de delirio por el regreso del “líder carismático en el exilio” pues lo venían como prenda de revolución… nada mas lejos del pensamiento de Perón que, ya en el poder, comenzó a desalojar a los representantes de la “tendencia” para derechizar el gabinete). Gesto típico del político en el exilio, con una mano negociaba con Aramburu y con la otra hacía como que aprobaba y avalaba las acciones de los jóvenes que le permitirían regresar al debilitar a lo que iba quedando de la Revolución Argentina. Pero además de las tareas de observación y de control del domicilio de Aramburu, habían realizado algunos golpes menores para hacerse de armas y de efectivo. la irrupción del 29 de abril en la comisaría de Villa Devoto, ese día, el mismo grupo asaltaba el Banco Alemán Transatlántico en Ciudad Jardín en Lomas de Palomar y se llevaban seis millones de pesos moneda nacional. LQS. Fuenteovejuna. Febrero 2007 |