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Año V. /

Por nuestros guerrilleros. El monte y la libertad.

Fueron lo últimos en abandonar la defensa de nuestra República constitucional, y los primeros en levantar las banderas por sierras y campos de la Ibérica, nuestros “Maquis”. Apoyados por enlaces del pueblo que se la jugaban todos los días, familias que sabían como escamotear un animal para “los del monte”, a pesar de tenerlos controlados y numerados por la Guardia Civil. Mientras ellos existieron hubo esperanza siempre de poder volver a ver florecer la “República”.

Si, la República, esa República en la que no le llegó a cuajar la reforma agraria y la que reprimió a libertarios... pero también fue la misma República que llenó este país de escuelas, la que reformó el ejército, la que aparto a la Iglesia del Estado y tantas otras cosas positivas... la que poco a poco, pero con paso firme intentaba preparar a este país para ser un Estado moderno.

Y después en el monte, los que pasaban a la retaguardia, los perseguidos, los que creían en la igualdad de los hombres, los que siguieron, los que volvieron... pero muchos quedaron allí para siempre. La diplomacia mundial nunca trajo nada para este pueblo de luchadores, ni en ayuda de la República, ni con la finalización de la II guerra mundial, mucha “democracia” y ahí “que os jodan” (con perdón).

La humillación, el exilio, la muerte... la larga noche.

El monumento al guerrillero

En 1991 es inaugurado el monumento al guerrillero español en Santa Cruz de Moya (Cuenca), es la culminación de un largo proceso que se inicia en Prayols (Francia) en 1984, con la inauguración de un monumento a los guerrilleros españoles que participaron en la liberación de Francia, a Prayols acuden miembros de AMICAL de Catalunya, única asociación de guerrilleros que existía en el estado Español y autentico embrión del futuro de otras asociaciones, en una época en la que no se mencionaban frases como "la recuperación de la memoria histórica" y exhibir una bandera republicana era una epopeya penada por la ley, que algunos sufrimos en nuestras propias carnes.

En 1987, los miembros de AMICAL de Catalunya, llegan a Santa Cruz de Moya, asesorados por la historiadora Fernanda Romeo Alfaro, donde conocen "in situ" el lugar del asalto al campamento de cerro Moreno , el 7 de noviembre de 1949 (*) .

Tras varias negociaciones con el Ayuntamiento, se acuerda la cesión de terrenos para levantar un monumento al guerrillero español, no en el mismo Cerro Moreno, si no en uno de los mejores balcones de la serranía.
AMICAL de Catalunya al mismo tiempo está trabajando en vertebrar un movimiento de ex guerrilleros en todo el Estado Español, se ponen en contacto con Raquel Pelayo, compañera inolvidable, y ésta encabeza la creación de AMICAL de Madrid, Fernanda Romeu, a su vez, informa a las personas relacionadas con las actividades republicanas que se celebran en el cementerio de Paterna. Un grupo de guerrilleros residentes en Valencia, coordinado por Juan Fernández Antón, nacido en Santa Cruz de Moya, se constituyen en una Gestora de lo que luego sería la Asociación de Ex guerrilleros del País Valenciano-AGLA.

El primer domingo de octubre de 1989 se reúnen en Santa Cruz de Moya guerrilleros de España y Francia, donde acuerdan trabajar en la búsqueda de la difícil financiación del monumento y celebrar cada primer domingo de octubre el Homenaje al Guerrillero Español.

En 1991 es inaugurado el monumento al guerrillero español, por Julián Córdoba, presidente de la Diputación de Cuenca (personaje vital en la gestación de este monumento, por su compromiso hasta el final, cosa muy difícil en aquellos y estos años), por Raquel Pelayo, en representación de las asociaciones de ex guerrilleros de España y Francia y por Domingo Antón, alcalde de Santa Cruz de Moya. En el discurso de inauguración del monumento, habla en nombre de todos los guerrilleros Raquel Pelayo:

"Las organizaciones de los guerrilleros supervivientes, dedicamos este monumento a todo el pueblo español, del que formamos parte. Y como está enclavado en este lugar concreto del municipio de Santa Cruz de Moya, hacemos depositario permanente al pueblo de Santa Cruz, con la seguridad de que sabrán cuidarlo y hacerlo respetar. Porque es el símbolo de los sacrificios que el pueblo español ha tenido que hacer en todos los tiempos históricos, para defender su PAZ, luchar por su LIBERTAD y recuperar la DEMOCRACIA.

Con un abrazo fraternal al Alcalde de Santa Cruz de Moya, que representa a todo el pueblo, hago la transmisión simbólica del Monumento."

Está claro el mensaje, no se pretende un acto localista, es el monumento Nacional al Guerrillero Español y se celebra el día Nacional del Guerrillero. Como es costumbre y más en esa época, no acudieron instituciones del Estado, solo locales, un gran compromiso en aquellos años, no tan lejanos.

El Día del Guerrillero

Cuando te adentras en los montes de Santa Cruz de Moya, la primera sensación es el cambio de paisaje, en lo alto del valle la vista es incomparable, pisar el monte y respirar, deleitándote en esas sensaciones que provoca el entorno, es uno de esos privilegios que nunca podrá vender el “Carrefour”.

Internarte en los montes por donde anduvieron los guerrilleros, hoy es una bella excursión, pero si te paras y piensas en el sol abrasador, en el frío intenso, en la lluvia, en las condiciones tan duras en las que vivían y te interesas en saber la epopeya tan atroz que sufrieron tantos luchadores por la libertad que nació en 1931, por la que se soñó hasta los años 50, por la que nunca se dejo de pelear en este país, es cuando realmente aprecias lo inhumano y arriesgada que fue su situación.

Hay que seguir, pero sin olvidar nuestra historia, es nuestra herencia, la que nos han pasado tod@s los defensores de la II República, tod@s los luchadores antifascistas, nuestros guerrilleros.

El Domingo, 1 de octubre tenemos una cita con los que están y con los que se fueron. La historia del “Maquis” nos une y es un buen legado para seguir luchando con su ejemplo, sus enemigos siguen siendo los nuestros.

Salud y ¡adelante siempre!

LQS. Galileo. Septiembre de 2006

(*) http://es.geocities.com/paisajes_guerrilla/cerro_moreno.html

RECOGED ESTA VOZ

I

Naciones de la tierra, patrias del mar, hermanos
del mundo y de la nada:
habitantes perdidos y lejanos
más que del corazón, de la mirada.

Aquí tengo una voz enardecida,
aquí tengo un vida combatida y airada,
aquí tengo un rumor, aquí tengo una vida.

Abierto estoy, mirad, como una herida.
Hundido estoy, mirad, estoy hundido
en medio de mi pueblo y de sus males.
Herido voy, herido y malherido,
sangrando por trincheras y hospitales.

Hombres, mundos, naciones,
atended, escuchad mi sangrante sonido,
recoged mis latidos de quebranto
en vuestros espaciosos corazones,
porque yo empuño el alma cuando canto.

Cantando me defiendo
y defiendo mi pueblo cuando en mi pueblo imprimen
su herradura de pólvora y estruendo
los bárbaros del crimen.

Esta es su obra, esta:
pasan, arrasan como torbellinos,
y son ante su cólera funesta
armas los horizontes y muerte los caminos.

El llanto que por valles y balcones se vierte,
en las piedras diluvia y en las piedras trabaja,
y no hay espacio para tanta muerte,
y no hay madera para tanta caja.

Caravanas de cuerpos abatidos.
Todo vendajes, penas y pañuelos:
todo camillas donde a los heridos
se les quiebran las fuerzas y los vuelos.

Sangre, sangre por árboles y suelos,
sangre por aguas, sangre por paredes.
y un temor de que España se desplome
del peso de la sangre que moja entre sus redes
hasta el pan que se come.

Recoged este viento,
naciones, hombres, mundos,
que parte de las bocas de conmovido aliento
y de los hospitales moribundos.

Aplicad las orejas
a mi clamor de pueblo atropellado,
al ¡ay! de tantas madres, a las quejas
de tanto ser luciente que el luto ha devorado.

Los pechos que empujaban y herían las montañas,
vedlos desfallecidos sin leche ni hermosura,
y ved las blancas novias y las negras pestañas
caídas y sumidas en una siesta oscura.

Aplicad la pasión de las entrañas
a este pueblo que muere con un gesto invencible
sembrado por los labios y la frente,
bajo los implacables aeroplanos
que arrebatan terrible,
terrible, ignominiosa, diariamente,
a las madres los hijos de las manos.

Ciudades de trabajo y de inocencia,
juventudes que brotan de la encina,
troncos de bronce, cuerpos de potencia
yacen precipitados en la ruina.

Un porvenir de polvo se avecina,
se avecina un suceso
en que no quedará ninguna cosa:
ni piedra sobre piedra ni hueso sobre hueso.

España no es España, que es una inmensa fosa,
que es un gran cementerio rojo y bombardeado:
los bárbaros la quieren de este modo.

Será la tierra un denso corazón desolado,
si vosotros, naciones, hombres, mundos,
con mi pueblo del todo
y vuestro pueblo encima del costado,
no quebráis los colmillos iracundos.

II

Pero no lo será: que un mar piafante,
triunfante siempre, siempre decidido,
hecho para la luz, para la hazaña,
agita su cabeza de rebelde diamante,
bate su pie calzado en el sonido
por todos los cadáveres de España.

Es una juventud: recoged este viento.
Su sangre es el cristal que no se empaña,
su sombrero el laurel y su pedernal su aliento.

Donde clava la fuerza de sus dientes
brota un volcán de diáfanas espadas,
y sus hombros batientes,
y sus talones guían llamaradas.

Está compuesta de hombres del trabajo:
de herreros rojos, de albos albañiles,
de yunteros con rostro de cosechas.
Oceánicamente transcurren por debajo
de un fragor de sirenas y herramientas fabriles
y de gigantes arcos alumbrados con flechas.

A pesar de la muerte, estos varones
con metal y relámpagos igual que los escudos,
hacen retroceder a los cañones
acobardados, temblorosos, mudos.

El polvo no los puede y hacen del polvo fuego,
savia, explosión, verdura repentina:
con su poder de abril apasionado
precipitan el alma del espliego,
el parto de la mina,
el fértil movimiento del arado.

Ellos harán de cada ruina un prado,
de cada pena un fruto de alegría,
de España un firmamento de hermosura.
Vedlos agigantar el mediodía
y hermosearlo todo con su joven bravura.

Se merecen la espuma de los truenos,
se merecen la vida y el olor del olivo,
los españoles amplios y serenos
que mueven la mirada como un pájaro altivo.

Naciones, hombres, mundos, esto escribo:
la juventud de España saldrá de las trincheras
de pie, invencible como la semilla,
pues tiene un alma llena de banderas
que jamás se somete ni arrodilla.

Allá van por los yermos de Castilla
los cuerpos que parecen potros batalladores,
toros de victorioso desenlace,
diciéndose en su sangre de generosas flores
que morir es la cosa más grande que se hace.

Quedarán en el tiempo vencedores,
siempre de sol y majestad cubiertos,
los guerreros de huesos tan gallardos
que si son muertos son gallardos muertos:
la juventud que a España salvará, aunque tuviera
que combatir con un fusil de nardos
y una espada de cera.

Miguel Hernández, VIENTO DEL PUEBLO

(1936-1937)