La Calle |
| Año V. / | |||||
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16 de Septiembre Los camiones llenos de cadáveres, circulan por un Santiago oscuro y gris, huele a muerte. El estadio de Chile está lleno de prisioneros de la barbarie y la sin razón, la muerte con su guadaña ha cubierto el cielo de todo Chile. Un Chile, donde días antes lucía el sol y fluía la luz, un Chile instalado en la primavera de la vida, caminando hacia la libertad .. Víctor Jara, nació en 1932, en una pequeña localidad campesina, que como casi todas pertenecía a una familia latifundista, que ejercían de dueños de la tierra y de los hombres y mujeres que la trabajaban. Su madre, Amanda, trabajadora incansable y cantadora en acontecimientos campesinos, poseía una voz dulce y conocía la música popular del campo, además sabia leer y escribir, una excepción entre los campesinos, ella siempre se preocupó de que sus hijos aprendieran en la escuela. Su
familia emigró a Santiago, en busca de un futuro mejor. En Santiago
terminaría su formación e incluso llego a ingresar en
un seminario (donde aprendería canto gregoriano). A partir de
aquí su vida se lanza a la música y al teatro, investigará
la música popular y estudiará actuación y dirección
teatral. Con 27 años se estrena como director teatral, recorrerá
con la obra países como Argentina, Uruguay, Venezuela y Cuba.
No se separara de ese mundo cultural y artístico, nunca más. Lo tenía claro, se puso en primera línea contra el fascismo y la injusticia, y creía en un Chile más justo e igualitario. Vivió el amor al lado de su Joan. Su música llego a todos los rincones en la dulzura de su voz y en la poesía de sus letras. El 11 de Septiembre de 1973, acudió a cantar en la inaguarción de una exposición en la Universidad técnica, donde iba a intervenir Salvador Allende, el titulo de la exposición lo dice todo "Por la vida. Contra el fascismo". La exposición no se inauguro, la Universidad fue rodeada por los militares de la muerte, por los sicarios al servicio del poder, que con el fascismo por bandera, cubrieron el cielo de Chile de gris y la tierra Chilena la llenaron de sangre. De ahí al estadio de Chile .la tortura, el ensañamiento, el desahogo de los cobardes contra los hombres dignos, el asesinato con sus manos machacadas, con el cuerpo destrozado. Su cadáver apareció cerca del cementerio Metropolitano, en una ciudad que se llenaba de muerte y dolor, en una tierra ensangrentada en la que antes crecían flores en una primavera perenne. De Víctor, hoy no solo quedan sus grabaciones, queda su lucha y su compromiso, porque es historia, y para muchos es la herencia que recibimos del pasado: desde Bolívar a la Unidad Popular Chilena, desde la Revolución Cubana a la Venezuela de hoy ..la historia es el presente para seguir luchando por un mundo más justo, recogiendo la herencia que nos han dejado tantos luchadores, esa herencia es un camino "que ya nadie puede parar". ¡¡¡ VENCEREMOS!!! Te recuerdo Víctor . Galileo |