La Calle |
| Año V. / | |||||
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27 de Septiembre de 1975, Borrachera de sangre Se cumplen treinta años de los últimos fusilamientos de la dictadura franquista, la dictadura de "la paz social" a base de muertos. Poco después moriría el dictador, rodeado de sus fieles rapaces del poder, continuadores del tirano (1). El 27 de Septiembre el mundo entero y el "prisionero pueblo español" se lanzaron a la calle para protestar por una barbaridad más del "Régimen Fascista", incluidos los gobiernos "democráticos" de otros países, que reconocían el régimen fascista como legal. En España, se dieron movilizaciones inusuales hasta esos días, el país entero se levantó en protestas, manifestaciones y actos contra el agónico régimen franquista. Hoy treinta años después, nadie ha revisado las causas judiciales de los cinco fusilados, juzgados en juicios-farsa, que a día de hoy nos llenarían de vergüenza e indignación por la falta de derechos y legalidades en los que se produjeron. Lo mismo que actualmente nos encolerizan, ciertas "justicias" de ciertos países que ahorcan, lapidan, justifican la pena de muerte Los fusilamientos del 27 de septiembre, fueron la confirmación de lo que era el régimen de Franco y del camino que quería seguir. Demócratas de hoy, fascistas de ayer. 27 de Septiembre de 1975
(2). Juan Paredes Manot "Txiqui", es fusilado hacia las ocho y media de la mañana, junto al cementerio Norte o de Corserolla (Barcelona) por un pelotón de seis miembros de la guardia civil, todos voluntarios del servicio de información (ofrecen un aspecto dantesco, pues van con melenas y barbas, pero se ponen el traje con el tricornio para la ocasión). De lejos presencian el crimen, Mikel hermano de Txiqui y los abogados Magda Oranich y Marc Palmés. Le disparan con saña de uno en uno, las dos balas de que disponen. Txiqui muere cantando el Eusko Gudariak. Angel Otaegui Etxevarría es fusilado en la prisión de Burgos, a las nueve menos veinte de la mañana, solo y sin testigos. Ramón García Sanz, José Luis Sánchez Bravo y José Humberto Baena a las ocho menos cuarto de la mañana son trasladados a un campo de tiro militar en Hoyo de Manzanares, les esperan el pelotón de fusilamiento compuesto por guardia civil y policía nacional, todos sus miembros son voluntarios, asisten también los jueces de los consejos de guerra, un cura militar y el párroco de Hoyo de Manzanares, un médico, policía militar y varios torturadores de la Brigada Político-Social, estos últimos vestidos con colores chillones y corbatas de flores para la ocasión, varios de ellos borrachos. Son fusilados entre las nueve y diez y diez y cuarto de la mañana. 22 de Noviembre de 1975.
Tenemos nuevo rey, empieza "la democracia" (Lo que igual hoy no se recuerda es que España era ya un reino, sin rey, pero un reino decretado por Franco con la ley de Sucesión de Marzo de 1947). Sus máximos responsables han sido elevados a los altares de la democracia actual como supuesto ejemplo para el mundo democrático. El llamado cambio político, no lo invento nadie de la noche a la mañana, estaba programado y preparado desde hacia muchos años, era importante asegurar la continuidad del régimen, y así ha sido. Vino la transición y para algunos la amnesia crónica, España olía a sangre y estaba llena de lapidas de "muerte no natural". Se volvieron a utilizar frases como: paz, reencuentro, perdón, sin rencor para seguir pintando de negro desde la mentira, una historia de lucha por la libertad que todavía, treinta años después, no ve la luz. Para hacer justicia, para crear un verdadero estado democrático, es importante no borrar de la memoria la verdad de lo que ocurrió y que se sigue tácitamente silenciando, debe albergar la luz de la historia innegable, de testigos, juristas internacionales, de torturados La dictadura franquista fue una pesadilla real de sangre y barbarie. Treinta años después la herencia del recuerdo de la lucha antifascista y de la verdadera democracia sigue viva: 27 de Septiembre ¡Justicia Popular! LQS. G@lileo Referencias: |