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11-M: víctimas y alimañas
Acabo de leer el libro 11-M, palabras para Daniel y cartas al director , escrito por Eulogio Paz, padre de Daniel Paz Manjón, un chico que, con 20 años, murió asesinado en el infame atentado del 11 de marzo de 2004. La lectura de sus artículos, poemas y textos da comienzo a un infinito viaje hacia la empatía con lo vivido y sufrido por esta familia, que en tan desafortunado día se viera privada de una presencia tan querida por ellos. Los que no hemos sufrido directamente esta desgracia reconocemos que es imposible llegar a comprender el dolor padecido por estas personas, pero la experiencia que la lectura del libro supone nos ha llenado temporalmente de aflicción, pesar e impotencia.
Pero la publicación de Eulogio Paz representa, también, una llamada a la cordura. Las constantes acusaciones, teorías y titulares que hemos presenciado estos últimos meses y años no han contribuido sino a desviar la atención del aspecto más importante del trágico suceso: las personas fallecidas en éste, sus familiares y los afectados por el atentado, directa o indirectamente.
En lugar de centrarnos en ellos, en las víctimas, hemos dedicado nuestras energías a enfrentarnos. Al PSOE se le acusó de utilizar el atentado para vencer en las elecciones (la asociación entre la matanza y la incondicional afiliación del PP a la ocupación de Irak no necesitaba de muchos voceros…). La derecha ha convertido una supuesta conspiración que existiría detrás de los bombazos en uno de sus principales activos de cara a los comicios de 2008, por mucho que ahora pretenda distanciarse el hipócrita Rajoy. Ciertos medios y periodistas han hecho el agosto y carrera profesional con la matanza de Atocha. Olvidando el decoro y el respeto a la verdad, se han lanzado ciegamente a la persecución de un objetivo político y económico. A cada uno lo suyo.
La conclusión de estos años es que los asesinatos de marzo de 2004, además de acabar con la vida de los más humildes e inocentes, como siempre, han dividido a la sociedad aún más, y han ayudado a deprimir el nivel de nuestra aún joven democracia. Cuánto nos falta por caminar…
Una de las cosas que más duelen es comprobar cómo quienes se benefician de todo lo sucedido sean los mismos de siempre: politicuchos que se han hecho con el jugoso lobby de la AVT , manipulada, mareada; sabedores de que este defectuoso sistema de gobierno les permitirá seguir actuando a placer; aquellos que miran más por su dinero que por su honradez y servicio a la verdad; esos individuos de alma en oferta, pobres diablos capaces de venderse a cualquier precio e incluso glosar la guerra civil por unas monedas. Alimañas todas, que verán a partir de hoy aumentar su ya monopolístico protagonismo.
Supongo que, al menos, no echarán la culpa del atentado a las víctimas. Porque la realidad a veces echa por tierra lo más incuestionable.
LQS. Andrés Villena. Febrero de 2007 |