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Año IV /

Argentina: algo se está gestando

Algo se está gestandoLo siento al respirar Es como una voz nueva Que en mi comienza hablar
(ARCO IRIS: Sudamérica)

Se esta gestando, sin lugar a dudas,  un golpe contra el Estado argentino, es decir,  contra su gobierno,  pero también contra (como es lo natural) contra el pueblo trabajador, contra los asalariados concretamente, llámense obreros que es la digna y honrosa calificación de aquel que produce algo con su esfuerzo personal o de las distintas formas que el capitalista los ha llamado para introducir diferencias en la clase.   Bien,  volviendo al tema, es público y notorio que de eso se tratan todos los movimientos que se producen en la actualidad a nivel político -y no uso el término casualmente- ya que la movida no tiene ninguna otra motivación que la de recuperar el control político de la gestión del Estado por parte de la llamada oligarquía vacuna, aliada transitoriamente con la burguesía agroindustrial y sectores pequeño-burgueses de la producción agroganadera.

En realidad lo que el pueblo argentino en su totalidad esta viviendo frente a sus ojos y en gran medida sin entenderlo y, por supuesto,  sin comerla ni beberla, una guerra interclase. Efectivamente: el estado argentino,  controlado desde su gobierno por sectores de la burguesía nacional y sus alianzas con diversidad de capitales -entre ellos algunos de los mas conspicuos apoyos de la gestión menemista-, se enfrenta a los ya mencionados y  mas popularmente caracterizados por los viejos motes de “Conservadores y/o Reaccionarios”  (bien que este último también le cabe a los primeros eventualmente).

En esta agria disputa el problema es la apropiación de las enormes riquezas del trabajo de los argentinos,  y no precisamente los que ejercen el gobierno ni los que agitan las banderas de la libertad de matar al pueblo de hambre para asegurar sus ganancias exportables. En tanto los trabajadores hemos quedado,  como a menudo,  en medio de dos fuegos, en una situación en la que cualquiera de los resultados posibles de la contienda entre ambas bestias solo puede perjudicarnos.
Es bueno señalar que el gobierno actual tiene una carencia estructural consistente en su falta de base política o aparato político (por lo cual la desesperación por apropiarse del aparato del partido peronista, incompletamente llamado justicialista ya que su correcta denominación debiera ser justicialista-burgués), por lo cual indispensablemente debe apoyarse en las masas populares, para poder oponer algún factor de peso en la contienda contra el animal oligarca que,  además de mucho dinero posee lo que siempre es y ha sido la clave del control de la sumisión del pueblo: las armas. Porque,  para que nadie se llame a engaño,  las armas nacionales son, sin exageración ni eufemismos, las armas de la clase dirigente y particularmente las del primer sector mencionado en este comentario. Esa clase dirigente que,  por otro lado,  también presupone que el derecho de propiedad privada es extensivo a la nación es decir: que este país les pertenece.

La debilidad política de la clase trabajadora es también pública y notoria, carente de partidos realmente representativos, de clase, con objetivos y conciencia clara de la necesidad de independizarse del yugo del capital en cualquiera de sus disfraces (llámense justicialismos, “frentesvictoriosos”, o similares, o peor aun proses -estos últimos mucho mas obvios-). Qué hacer en estas circunstancias es una terrible pregunta de dificilísima respuesta ya que por la señalada debilidad sin partido, sin conducción y sin ideas propias de su clase los trabajadores quedamos huérfanos pero no atados de pies y manos,  y esta es la clave de lo que puede ser el comienzo de la independencia de clase de los trabajadores argentinos.

En estas circunstancias el contendiente oligarca no necesita políticamente de la clase trabajadora como no sea para someterla. En cambio el otro bando, el del gobierno con sus socios capitalistas burgueses nacionales (por llamarlos de alguna manera) radicados en paraísos fiscales sí los necesita,  y los trabajadores con sus representantes de base a la cabeza o con la cabeza de sus representantes,  debe lograr que una alianza con esta burguesía "nacional" se convierta en la base de su reafirmación y comienzo de un camino de independencia.

Las herramientas para la lucha no son en este caso armas sino los elementos naturales del poder de los trabajadores, su derecho de huelga, El reciente lock out agroganadero le mostró a todos los demás sectores del pueblo el poder de la inactividad productiva.  Esa misma herramienta está en manos de los trabajadores/obreros/empleados asalariados, todos ellos. La búsqueda,  por parte de los trabajadores,  de la derrota del sector de la clase dirigente que pierda en esta contienda,  debe estar caracterizada por la búsqueda simultánea de la unión de clase y la concentración de poder a través de la obtención de aumentos en los salarios básicamente,  pero también de herramientas de control de la producción, del crédito y de la masa monetaria. Indispensablemente se debe atraer en calidad de aliados sin condicionamientos a los sectores de la llamada clase media baja que no son mas que asalariados independientes del sistema en su conjunto, o sea no tienen ninguna independencia económica y dependen estructuralmente del funcionamiento del mercado interno, es decir del resto de los trabajadores.

Si los trabajadores podemos en esta ocasión histórica lograr la cohesión y coherencia necesarias para poner condiciones al gobierno capitalista,  habremos comenzado el camino de la independencia de clase y con ello la recuperación de la capacidad de lucha y nuestras banderas históricas.

LQSomos. José Maria Ercache. Abril de 2008