América Latina: Héroes Olvidados
Por Mónica Oporto


"Donde cayó Camilo se alzó una cruz
pero no de madera sino de luz
lo mataron cuando iba con su fusil
Camilo Torres muere para vivir"
* * * *
"Cuando seas grande / podré descansar
la voz de Bolívar en tí vibrará"

Mario Benedetti en uno de sus libros (Andamios), deja en uno de sus capítulos, una hipótesis digna de considerar. Él habla de los "héroes derrotados de América Latina", héroes que lograron forjar un camino pero que, finalmente, terminaron derrotados.

Reflexiona el personaje principal (Javier):

"...nuestro héroe máximo fue un Artigas derrotado, pero ¿Qué héroe de esta América no ha sido un derrotado? San Martín, Bolívar, Martí, Sandino, el Che Guevara, todos derrotados. No se consolidaron en el poder y tal vez por eso no se corrompieron. Hasta los corajudos sandinistas que habían triunfado tan dignamente sobre Somoza y su aparato infernal, fueron derrotados por la ´piñata´. Queda Fidel Castro, menos mal, pero todo el contorno y hasta desde zonas del entorno y del intorno, lo han tentado porfiadamente con la derrota como evasión o la evasión como derrota. Javier no quisiera estar en el pellejo de ese abnegado incombustible, que sigue negándose con generosa terquedad a engrosar la nómina de los héroes vencidos. Después de todo, ¿la historia terminará absolviéndolo, como proclamó en medio de una vieja derrota transitoria, o llegará a ser verdad un indeliberado pronóstico de los años sesenta, que rezaba en uno de esos muros todavía precariamente alfabetizados: ´La historia me absorberá.

De todos modos, aunque llegue a absorberlo, siempre será un trago laborioso para esa misma historia. Por lo menos, ha servido para darles identidad a los cubanos, no sólo a los de adentro sino también a los de afuera, que sin él no serían nada, o, en el menos lastimoso de los casos, sólo subgerentes de prostíbulos o croupiers de garitos. La estirada victoria del barbudo es todavía hazaña continental".

Sigo buscando en la historia (esa que, pueda religiosamente absolverte aunque si te absorbe, y según sea la "química" del "absorbido", podrá nutrirse o envenenarse...) y encuentro muchos otros héroes "derrotados":

Ramón Carrillo, Paulo Freire, Raúl Mattera, Arturo Oñativia, Salvador Mazza, Manuel Dorrego, Jacobo Arbenz, Eliécer Gaitán, Leandro N. Alem, Lisandro de la Torre, Camilo Torres, José Prestes, César Vallejo, Jesucristo, Recabarren, Tupac Amaru, Toussaint L´Ouverture, Pedro Albizu Campos, Morazán, Burkham, Manuel Rodríguez, Carlos Mariátegui, Manuel Ugarte, Simón Radowitzky, Kurt Wilkhem, Pascual Vuotto, Omar Torrijos, los hermanos Flores Magón, Farabundo Martí, John William Cooke, el gral. Valle y el Cnel. Cogorno, Juan José Torres, Rodolfo Ortega Peña, Julio Mella, Carlos Mujica, Salvador Allende, Líber Seregni, Eduardo Chibás, Máximo Gómez, Antonio Maceo, Lázaro Cárdenas, Franz Fanon, Carlos Fonseca, Daniel Ortega, Juan Velazco Alvarado, Zelmar Michelini, Charlemagne Péralte, Evita, Mons. Oscar Arnulfo Romero ... y cuántos mas. La injusticia de la memoria es que muchos no acuden a ella en este momento.

Pero el héroe -aunque derrotado- logra trascender el tiempo y el espacio (y vuelvo atrás para repasar la lista: ninguno nos es ajeno, desconocido). Y toda hipótesis, para que sea confirmada, se debe cumplir en todos los casos analizados (aunque, líbreme Dios de acercarme apenas al criterio de quienes proclamaban la aplicación de la ciencia positiva a las ciencias sociales y produjeron tantos darwinianos desaciertos en el siglo XIX).

El héroe tiene la particularidad de trascender en genio y figura, como paradigma ético, forjador de ideas y ejemplo a seguir. Más allá de su derrota transitoria en esta vida, queda la otra victoria -inconmensurable- que deja como estela tras de sí con la muerte.

¿En cuántos educadores no hay "un poquito" de feliz Paulo Friere? ¿Cuántos médicos curan con muchas neuronas puestas en un Carrillo, en un Oñativia, en un Mattera? ¿Cuántos investigadores ponen sus ojos en un microscopio y ven por el ojo de Salvador Mazza?... tantos y tantos buscaron forjar "el hombre nuevo" propuesto por el Che, y lo siguen cincelando -desde adentro- para poder vivenciarlo... Gran cantidad de "héroes cotidianos" siguen las máximas de "Don José" sin darse cuenta. Muchos no transigen ni se doblan -antes prefieren "romperse"- ante las imposiciones del sistema como Leandro N. Alem.

Pero falta considerar a los miles que diariamente luchan anónimamente -esos son el soporte anónimo y numeroso del héroe único, individual e irrepetible- y no quedarán para que la historia los absuelva -o los absorba- sino de manera colegiada, indefinida, pero eso sí: jamás tibia. Jamás permitirán ser predestinados ni condicionados por los que manejan el sistema.

Los hay piqueteros, los hay maestros, los hay músicos, periodistas, escritores, estudiantes, obreros, jubilados, y tantos más...

Llevan en alto, a diario -y concientemente o sin darse cuenta de ello- los principios, enunciados, propuestas o ejemplo de nuestros pretendidos héroes derrotados.

De allí que valga la pena dudar de la supuesta derrota (siempre transitoria) infligida a nuestros abnegados luchadores que se exiliaron del miedo.

Pero qué pasa con la muerte?. La muerte resulta también una transitoria derrota si se analiza la relación "costo-beneficio", y se toma en cuenta la estela de seguidores que dejaron -o que quedaron, que eligieron seguir esa caminata-.

No está muerto el que perdura -aun con el consabido e indetenible paso del tiempo- en la memoria y en la lucha de todos los días.; el que no transige, no se doblega ni lo convencen los cantos de sirenas.

No está muerto el que logró sobrevivir a lo largo del tiempo en las enseñanzas y por sus enseñanzas de vida.

Muerto está -aun en vida- aquél que plácidamente transcurre por la vida aceptando todo tal cual se le plantea, sin cuestionamientos, sin intentos de rechazo, sin crítica profunda. Eligió la mezquindad en vida y la entrega sólo en la muerte, pero: ¿para qué? (o, mejor dicho: ¿para quién?)

Muerto-en vida y en muerte- es aquél que no se enteró que puede y, lo que es mejor aún: DEBE, salir de la muerte en vida, pelearla hasta el final. No hay peor derrota que la que nos imponemos. Ni peor olvido que el de los que pasaron sin pisar el suelo. Está muerto el que no se dio cuenta de que estaba vivo ni dio muestras de ello y sólo "duró". No dejan semilla ni ejemplo, y están muertos mucho antes de que un certificado lo refrende. Muertos-adormecidos que no reaccionan, muertos-vivos que caminan por la vida como zombis y, lo que es peor aún, manifestando su degradación a través de la incomprensión hacia la lucha de los que están vivos dos veces: ahora y después. Entonces podremos hablar de los héroes jamás derrotados de América Latina. Lo bueno es ver cómo, día a día, siguen naciendo y fructificando.


"Hoy su cara está en todas las remeras,
es un muerto que no para de nacer"
(Bersuit Vergarabat)

 

 

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