|
La Calle
|
| Año V. / | |||||
|
Brasil. Carta a la República Por Roberto Tereziano Señor Presidente de la República. Soy parte de una generación que creció en el anatema de un movimiento político en que el país y el continente vivíamos deshumanizados y castrados, donde el estado democrático y de derecho se escondía por detrás de los fantasmas y del arbitrio, donde la fuerza del derecho era suplantada por el “derecho” de la fuerza. Aún la propaganda oficial predicaba que éramos un país de futuro, que aquel era “un país que iba hacia delante”, y así otros muchos eslogan que servían únicamente para ser colocada una venda, mal atada, en los ojos de las personas para así camuflar la realidad salvaje y política que nos envolvían. Nada sabíamos de rencores de UDN, PSD, nada entendíamos de los Castros, Cuadros, Jango, Che Guevara, Brizolismos, Lacerdismo, pero heredamos rencores del Getulismo, Dutrismo y Castelismo y otros “ismos” que nos cercaban y nos amenazaban diariamente. En las escuelas, en las calles, campos, fábricas, no se podía pensar, no era permitido cantar, no se podía escribir y mucho menos soñar, cuanto más “hablar de las flores”. Obviamente, sin entender claramente el por qué. Vivimos decenas de años, o casi una vida acorralados por soldados, armados o no, diciéndonos que todo estaba prohibido, pero apenas cumplían ordenes superiores que ni ellos mismos sabían de donde procedían. Sin embargo, hoy sabemos eran de un tal “Tío San” que mandaba, entrenaba y doctrinaba. Transformando así a los países vecinos en perros guardianes de los intereses de USA. Muchos de aquellos que osaban decir: “Es prohibido prohibir” terminaban muertos, exilados o encarcelados en los sótanos de las prisiones que hasta hoy continúan sucios y húmedos, pero que aún están llenos de simpatizantes camuflados de “hombres de bien”, que sueñan con las posibilidades de crear un medio para que la libertad pueda retroceder. No saben los imbéciles que aún así y a pasos lentos hemos llegado a la verdadera libertad, y no hay vuelta atrás. Tal acción es irreversible y apenas permitida para el libertinaje mañoso. Tuvimos en pocas decenas de años vividos de las últimas décadas, los mismos corruptos que hoy acusan y piden esclarecimientos, comprando las máscaras de la honestidad con dineros sucios y robados de millares de bocas hambrientas, se alternan en el poder. Los mismos sobornadores de la nación de un pasado muy resiente, presumiendo de salvadores de la patria. Los mismos corruptores de ayer y de hoy oculto en las pieles de ovejas, como predicadores y defensores de la libertad y derecho que ellos mismos nos robaron. Algunos de los tales “señores”, camuflados hoy de ética y de moral, lo mejor y merecidamente deberían estar en las apestadas cárceles por los males que produjeron al país mientras estuvieron en el poder, pero saben que serían perseguidos por los que allí se encuentran encarcelados por crímenes menores, pues aquellos se avergonzarían de mezclarse con tales “ex excelencias”. Actúan y acusan como si no fuesen ellos los creadores de los tales métodos, con la única diferencia de haber conseguido hacerlo todo a escondidas. Por lo tanto, señor Presidente, no solamente nos asusta, como también nos avergüenza saber que muchos pagaran el precio máximo por soñar con un país mejor y libre de tales negociatas y tales canallusas que actúan por encima de la ley, y aún continúan haciéndolo, como un cáncer, corroyendo las estructuras de tales poderes. Esto causa indignación al continuar viendo nuestra Carta Magna, Códigos Civiles y Penales siendo manipulados por “empresarios” que se creen intocables porque poseen el poder financiero, conseguido de maneras ilícitas. No permita señor Presidente, por sus hijos y los nuestros, aún por los hijos de los ladrones que aplican todo tipo de artificios para burlas, falsos empleos, delitos de funcionarios públicos, que todas nuestras limitaciones de libertad y derechos por los cuales Vuestra Excelencia también pasó, tengan sido en vanos. Queremos caminar de una vez por todas en el país del futuro que muchos de los “ex” prometieron, paro no cumplirlo, apenas se beneficiaron de los lucros del poder. Hoy ya no somos tan inocentes en creer en todas las promesas y propagandas institucionalizadas, ni en la plenitud de las campañas oficiosas, o inocencias creadas por las asesorías de comunicaciones. También sabemos señor Presidente, que todos los artificios, negociatas que agitan y continúan enfervorizando vuestro mandato, no son novedades en la isla de la fantasía llamada Brasilia, ni fueron creadas en esos pocos años de gobierno, pero ya son parte de la tradición cultural de la mayoría de nuestros “representantes”, con tentáculos que retroceden en décadas. Y fue eso lo que restó de nuestras esperanzas, que soñamos, aún con la posibilidad de que Vuestra Excelencia pudiese empezar a barrer todos esos vicios pegajosos y fétidos que infectan la vida pública nacional. Sin embargo, nos espantamos muchísimo cuando vemos que tales corrupciones llegan tan próximas de Vuestra Excelencia tan desapercibidamente, cuando ya creíamos que aquel líder con el cual subimos a los tablados y camiones con tantos años de carreteras, ya estuviese inmunes y libres de tales “traidores”. En la eminente posible reelección, en una segunda vuelta, ya que en la primera no lo ha conseguido, de un nuevo mandato presidencial, queda un voto conmigo mismo de no permitir que tales libertinos continúen corroyendo el poder máximo del país, pues en tales momentos tememos que la máxima del pensador Segur se concretice. Dijo ese español hace muchos años: “Cuando se confunde libertad con libertinaje sobreviene la ruina. De la misma manera como cuando se sustituyen lo verdadero por lo falso. La libertad se destruye mas frecuentemente por sus excesos, que por sus enemigos”. LQS . Traducido por Zerimar Ilosit. Octubre de 2006 |