| Bolivia: La Vida con dos Gobiernos Una reciente encuesta dirigida a demostrar que los bolivianos que viven en las ciudades prefieren no cambiar nada en la vida nacional nos conduce a varias conclusiones tristes. La inmediata es que esa encuesta fue un malgasto dirigido a convencer sólo a los ya convencidos. Quienes buscan el cambio, algunos con desesperación, no viven en las ciudades sino alrededor de ellas y, porque carecen de los servicios más elementales, no son más que anillos de miseria alrededor de la pobreza urbana y general que sufre nuestro pueblo. Esa encuesta no llegó a los pobres ni a los explotados. Los encuestadores no explicaron cómo hicieron para elegir a sus 500 "encuestados". Imagino que se pasearon por varios comederos céntricos durante un mediodía cualquiera. No fue una encuesta entonces, sino una maniobra tramposa. Otra conclusión sería la de que parecemos haber hallado la peor solución política posible, excluyendo la guerra civil declarada, y que esta solución consiste en el hecho evidente de que vivimos con las manos atadas bajo dos gobiernos. Uno es legítimo y constitucional. El otro es dictatorial, subversivo y en realidad impotente, dirigido por Branko sin más argumento que su "autoridad moral" nazi y el regimiento de delincuentes que impone esa "autoridad" en una media luna cuyos escasos habitantes parecen vivir en su propia luna entera. Esa media luna es el único lugar del mundo en que los oprimidos son felices bajo la bota de sus opresores. El mejor arma de Branko es la violencia; otra son los ruidos que hace la "gran" prensa. El legítimo es apoyado por las mayorías nacionales, todavía mudas y al parecer con las manos atadas. El subversivo, por el terror a los criminales, la plata de los ricachos y la propaganda que compra ese dinero. Tras la violencia de principios de año, ambos grupos parecen haber acordado una "pausa de paz" que impida una intervención extranjera y les permita disputarse el apoyo popular mediante nuevas campañas de diversa índole. Dadas sus características, ninguno parece destinado a lograr una mayoría convincente. Seguiremos pues con el malhadado 60-40 con que amanecimos en Diciembre del 2005. A estas alturas parece ya evidente que Evo Morales ha perdido algo del favor popular porque, humano como es y novato como se confesó en cuanto a la politiquería, no parece haber hallado un modo de gobernar para todos los bolivianos y continúa sufriendo acusaciones de que favorece a los de piel cobriza. Es decir, hace lo que debería hacer todo el país hasta dar al indio su categoría plena de ciudadano. Las razones y causas de esa imagen me parecen claras y lógicas, pero no merecen más análisis. El hecho es que ese 60% mágico que nos dio tantas esperanzas en 2005 puede haberse reducido y ahora todos vemos el Experimento Evo como un conflicto entre politiqueros indios y racistas de "izquierda" contra politiqueros "blancos", racistas y nazis. Al modo tradicional, este estado de cosas que sólo significa un constante desperdicio de esfuerzo y dinero en una "tensión" que terminará no variando nada, no hubiera sido posible. Con prefectos rebeldes y subversivos, la solución tradicional por el Ejecutivo fue el uso de la fuerza pública y el ejercito, de ser necesario, para destituir, exiliar o apresar a tales rebeldes. Nuestra historia esta plagada de ejemplos que a nadie quitaron el sueño. Pero Evo es diferente. Aunque sabe perfectamente que las "leyes" firmadas por Mesa y Rodríguez para permitir la elección directa de los "gobernadores" son ilegales y violan la Constitución vigente, su gobierno prefirió reconocer la "legitimidad" del gobernador de CBB y rechazar una acción directa de la "justicia comunitaria" popular que hubiera acabado con la vida política de la figura más reaccionaria y estúpida del horizonte actual. La creación de "delegados" ante las prefecturas sólo prueba la debilidad del Ejecutivo y muestra la audacia de los subversivos. La declaración del Vice Presidente en defensa de un "capitalismo andino" y "productivo" (como si existiera otro improductivo) le ayudó a confesar ante propios y extraños que ve a su gobierno como un régimen con menos garra de lo que ven y quieren creer la prensa local y la prensa internacional, los actuales enemigos más poderosos del país. Este es un gobierno menos "revolucionario" que el pueblo que lo eligió, algo casi "inédito" en nuestra experiencia. El resultado es una paradoja lamentable. El gobierno de mayor popularidad de los últimos 30 años es hoy el régimen más débil de esta generación, y debe esa su debilidad a su extraño respeto por una idea nebulosa de democracia que también le ata las manos. Es lamentable porque el país retorna al vicio de dar vueltas sobre la misma problemática como un perro que se muerde la cola, pierde dineros destinados a fines más nobles y ve disminuir la paciencia de los miserables cuyas necesidades no les permiten perder el tiempo como lo pierden los politiqueros. Nada bueno es dable de esperar de la nueva Constitución, si es que se aprueba alguna. Basta observar de lejos al Congreso, dedicado también a tratar bien a sus miembros y darles de mamar mientras el país espera, desespera y desfallece. La vergüenza del escándalo del petróleo parece no haber tocado a nadie. Los bolivianos continúan su éxodo a pesar de nuevos obstáculos internacionales. Somos el pueblo más miserable del Continente de la Desesperanza. Nos queda el mismo cuadro que temimos tras la tragedia de enero en CBB, dos grupos amorfos y sin sentido histórico, ciegos y enfrentados sin esperanza de ningún compromiso, sumidos en una anarquía más feroz que la que signa nuestra triste historia. Desde enero hasta hoy, nada han progresado los bolivianos en su deseo de crear una nueva nación. Los pobres gimen, los políticos roban, los ricos pescan en aguas turbias y la esperanza muere de hora en hora. Pero existe la obligación de recordar que tal horizonte es obra de todos y cada uno de los bolivianos, vivan donde vivan y sufran la piel que sufran y que les diera el azar. Si nuestro país agoniza es porque nosotros lo matamos con nuestras incertidumbres. Si nuestro pueblo sufre hambre y miseria es porque sufre de nuestro egoísmo. Hemos resultado nuestro propio y peor enemigo. LQSomos. Arturo von Vacano . Abril de 2007 |
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La Calle
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| Año V. / | |||||