|
La Calle
|
| Año IV / | |||||
Declaración de Rebeldía a la Corona¿Hasta dónde alcanza el efecto de un golpe de Estado? ¿Cuánto debemos esperar para restablecer la normalidad? ¿Cómo llamar a un país cuya jefatura de Estado detenta un militar que no está sujeto a elección? ¿Es legal cooperar, exaltar y finalmente suceder a un genocida? ¿Defender la democracia equivale a provocar la guerra? ¿A quien deben lealtad los ejércitos de España? ¿Monarquía es sinónimo de democracia?
¿Qué porcentaje de la población actual, ejerció el voto en 1978? ¿Qué explicación tiene el insondable enriquecimiento de la familia real? ¿Por qué el apartado H del artículo 62 de la Constitución Española de 1978 confiere al rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas? ¿Es eso algo simbólico? ¿Simbólico quieres decir falso, como el artículo 47, o el 128? ¿Por qué el PSOE o el PCE —ambos partidos de izquierdas— defienden políticamente los intereses de la monarquía? ¿Es democrático impedir que la ciudadanía se pronuncie en las urnas sobre conflictos territoriales, forma de gobierno, separación de poderes, legislación electoral, gasto militar, estructura económica de la sociedad, relaciones internacionales o laicismo? ¿Quién toma las decisiones que a nosotros no nos permiten tomar? ¿A quién beneficia lo arbitrario? ¿Debemos reconocer la pretendida autoridad del rey? Ignoremos la autoridad del rey Hago un llamamiento a todas las personas con sentido de responsabilidad y en pleno uso de su razón, para que me acompañen en esta declaración formal de Libertad. No se trata de desobediencia, se trata de emancipación civil pacífica: henos aquí, nosotros, el Pueblo, no reconocemos autoridad alguna en la monarquía. La monarquía es folklore legal Señor Juan Carlos, yo a usted le respeto como a cualquier otro trabajador, pero la pervivencia de su puesto de trabajo, en pleno 2007, se me antoja absurda, extemporánea, contraria al interés general, triste, clarificadora y —si me lo permite—, ridícula. Sí, produce vergüenza histórica, es, como si mi país fuera de los últimos en abolir la esclavitud. Se me ha acusado de ultrajes a España por retirar una bandera impuesta por las armas y colocar en su lugar, la que todos nos dimos en libertad. "Ultraje", es una expresión muy dura, cuando lo cierto es que siento un profundo amor hacia todos los Pueblos de mi querida península Ibérica, islas y colonias —un cariño que, como persona de izquierdas, no es contra nadie—. Sí, un fiscal solicita cárcel por ultrajar lo absurdo. No importa. Es un honor, y la pena es leve, en comparación con el sufrimiento de los miles de personas que me precedieron. Personas a las que algunos no quieren reconocer —ni siquiera desenterrar—, ni saber quien las mató, ni por qué. ¿Por qué habrá quien sienta la necesidad de ocultar Historia y razón? ¿Les avergüenza lo que se pueda descubrir? Hace más de 50 años que la ciudadanía Universal declaró solemnemente que todos los Seres Humanos nacemos libres e iguales, en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Y todavía hoy, aquí, hay quien pretende ignorar todo aquello que no le satisface. Aunque sea Ley, razón, justicia o voluntad popular. Como en 1931, estamos en ciernes de unas elecciones. Por eso es tan importante que los trabajadores permanezcamos unidos —aún sin renunciar a nuestra identidad—. El PCE de hoy no es el de 1978, no lo son sus bases, al menos. El PSOE de hoy, tampoco es el de 1978. Además, la izquierda no se reduce a dos partidos. Y lo mismo podemos decir de las demás fuerzas... el pueblo no se reduce a la izquierda, están los liberales, y otras personas, que, aunque puedan pensar de un modo distinto, al menos desaprueban lo arbitrario. No hablo de pedir cuentas, ni de señalar a nadie... todo eso pasó. Hablo de hoy, con los pies en el suelo. De hoy... y del mañana. ¡Salud y República! LQSomos. Jaume d'Urgell. Agosto de 2007 Video de declaración cívica republicana de rebeldía a la coronahttp://es.youtube.com/watch?v=GBdGVuHBJ10 |