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De nuevo sobre los resultados electorales
La bipolarización es, sin duda, el elemento más destacado de los resultados electorales. El sistema de partidos se ha alterado de manera sustancial puesto que se pasa de una situación que era calificada como de “bipartidismo imperfecto”, a otra en la que el bipartidismo “se ha perfeccionado” en las dos cámaras.
El PSOE se alza como primer partido, pero no lo es en todas las circunscripciones, aunque en la mayoría de ellas progresa en número de votos. Andalucía y Cataluña, con su numeroso grupo de escaños son una gran base socialista. El PSOE ha logrado, con una campaña muy difusa en cuanto a contenido real, pero basada en el espantajo de la reacción, aglutinar votos, tanto de los sectores más moderados como de los anteriores votantes de IU-ICV, que han optado por el voto del miedo reforzando a quien tenía más posibilidades de triunfo.
El PP ha sabido aglutinar por su parte a todos los sectores de derechas incluidos los de extrema derecha. El PP se ha comportado como la gran fuerza reaccionaria, opuesta a cualquier reformismo, abiertamente neoliberal, enemiga de las nacionalidades y pro-imperialista. Rajoy ha explotado los temores, ignorancias y los elementos ideológicos más primitivos de muchas personas (la inmigración, la familia, la religión) para agrupar a varios millones de votos de gente del pueblo. Sus plazas fuertes son las provincias de pequeña propiedad agraria, atrasadas y con sistemas caciquiles aún enraizados, a los que se suman dos grandes fortalezas: Valencia y Madrid. Dejando a un lado los argumentos económicos (plagados de contradicciones, sacando a relucir algunos de los problemas que afectan a las clases populares y proponiendo el más estricto neoliberalismo), Rajoy se empleo a fondo con sus viejos recursos patrioteros, de mano dura y de descalificación total del adversario.
La debacle de IU y de ICV-EUiA es preocupante. Al analizarla no se pueden olvidar las causas externas (voto del miedo, bipolarización, Ley electoral injusta, trato sesgado en los medios de comunicación de masas) pero otras corresponden a la actuación propia. El desastre ocurrido no se explica sin entender la crisis, las confrontaciones internas y las deserciones que se han padecido. Muchos de los que ahora se dedican a hacer leña del árbol caído deberían ser más honestos y reconocer que se equivocaron cuando se quedaron en la orilla para no mojarse los pies. Las fugas de voto en poblaciones obreras, con un electorado que había sido fiel en otros comicios, han sido tremendas. Siendo justas las consignas tácticas centrales y las propuestas programáticas, cabe preguntar si se ha sabido explicar al electorado las diferencias existentes con el PSOE, sobre todo en lo referente a la distribución de la riqueza. De una primera fase de críticas al gobierno se pasó a una segunda subrayando los aspectos de colaboración, para al final alertar sobre una posible mayoría absoluta del PSOE que se debía evitar. Esto produjo una cierta confusión que contribuyó a que alguna gente se inclinara aún más por asegurar un voto que cerrara de nuevo el paso a la reacción.
Las opciones nacionalistas conservadoras de Euskadi y Cataluña también han sido víctimas de la tendencia a la bipolarización pero han respondido mejor ya que cuentan con una base social sólida que les permite resistir. ERC, en cambio, se deshincha aunque mantiene una fuerza nada despreciable (3 diputados). Los “nacionalismos” en zonas donde no existe una verdadera base nacional diferenciada, se hunden totalmente.
La elección de una diputada "españolista" de UPyD es una mala noticia como lo fue en su día la entrada de “Ciutadans” en el “Parlament de Catalunya”. Esta gente saca provecho de la campaña distorsionadora del PP sobre la cuestión nacional y de las incomprensiones que existen en este tema entre sectores populares. Su presencia ayudará a los que desean dividir al pueblo. Pero la izquierda transformadora, tiene su parte de responsabilidad en todo esto. No somos capaces de actuar utilizando el doble criterio que aconsejó Lenin:1) Demostrar que los obreros en todas partes tienen los mismos intereses de clase y nos enfrentamos a un mismo enemigo. 2) Ser a la vez conscientes de que la opresión de otra nación ayuda a reforzar la hegemonía ideológica de la burguesía sobre los trabajadores de la nación opresora.
El Parlamento que ha salido de las urnas es claro: mayoría relativa del PSOE, una amenazante y numerosa “minoría” del PP que incrementó su número de escaños, dos grupos nacionalistas que pueden tener peso decisorio y unos cuantos escaños sueltos que se agruparán en un grupo mixto, a menos de que con la buena voluntad del PSOE, se encuentre alguna solución para conceder algún otro grupo parlamentario.
LQSomos. Antoni Puig Solé. Marzo de 2008
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