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El amigo americano En el verano del 2002 policías españoles interrogaron, por orden del gobierno de José Maria Aznar, a supuestos terroristas relacionados con el 11-S de 2001, encarcelados en la base estadounidense de Guantánamo (Cuba), con el fin de obtener pruebas contra islamistas radicales -entre ellos el hoy tristemente famoso Jamal Zougam- detenidos en España y relacionados con Al Qaeda. Un informe elevado a Exteriores da cuenta de esta ilícita misión . Pese a la evidencia de la falta, la nomenclatura del Partido Popular escurre el bulto y culpa al juez Garzón, quién no emitió autorización alguna. La guinda la pone, una vez más, el “ Admirado Líder ” Rajoy al afirmar, con su brillante verborrea, que es el gobierno actual, claro, quién tiene que dar explicaciones. Sin comentarios. Este asunto como el no menos grave del uso indebido del espacio aéreo español por vuelos fletados por la CIA, serán relegados estos días a segundo plano y sin embargo se trata de episodios que, más allá del empacho de actualidad, merecen una mirada retrospectiva y una reflexión sobre la compleja relación entre los gobiernos de España y los EUA. Ambas situaciones presentan un factor común: la dependencia de la parte contratada respecto de la parte contratante. Es decir, ‘el amigo americano' (recordando a Wim Wenders) dispone, ordena y manda a su antojo y esta situación permanece así desde la dictadura que la generó en 1953, hasta la democracia actual que parece mirarla de soslayo. Todo comenzó en 1951 con la visita del almirante Sherman (admirador de Franco), que inició negociaciones -llevadas en secreto- para la firma de un pacto defensivo bilateral. El Caudillo había logrado salvar el escollo de la resistencia interior que representaba la guerrilla y soportaba mal que bien la presión diplomática exterior, sin dejar de cultivar su imagen como “centinela de Occidente” haciendo valer su victoria sobre los rojos en la Guerra Civil y la perseverancia de su anticomunismo. La División Azul, era justificada como una expedición ideológica continuadora de su cruzada antimarxista: “Rusia es culpable”, rezaba la propaganda franquista. Coincidían estos años de intensa debilidad de la oposición a la dictadura, con las urgencias estadounidenses por buscar aliados en los inicios de la Guerra Fría, que le enfrentaba a la URSS en el campo de batalla de Corea. El 26 de septiembre de 1953 se firmaba el Pacto de Madrid . Para Franco y los suyos una “victoria diplomática” en su presunción de aliados de la primera potencia mundial, pero la realidad es que hipotecaron por10 años, más dos prórrogas de cinco años, la independencia política y por ende económica y militar de España al gobierno y las fuerzas armadas de los EUA. Y todo por 1.184 millones de dólares canalizados en forma de prestamos (entre 1951 y 1963), con gastos a descontar por la construcción de sus bases militares; tres aéreas en Torrejón, Morón y Zaragoza y una naval en Rota. Las bases quedaban bajo mando conjunto pero, un protocolo secreto adicional, concedía al comando de la VI Flota capacidad para utilizarlas unilateralmente en un eventual conflicto, con simple notificación al gobierno español. Mal negocio. LQSomos. José Antonio Vidal Castaño. Abril de 2007 |
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La Calle
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| Año V. / | |||||