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La Calle
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| Año IV / | |||||
| El delirio bursátil
La movida bursátil del pasado lunes (21-1-2008) pone al descubierto que cuando los actores económicos dudan o no saben con exactitud como van las cosas, se asustan y se precipitan. Además, con la aparición y expansión de los denominados productos derivados la situación aún se ha enmarañado más. Ahora hay mucha gente que ya no sabe donde ni en qué está invertido su dinero. Todo se encuentra en manos de bancos y otros intermediarios financieros. Y aquí aparece uno de los principales problemas de la crisis actual. La quiebra de los créditos (los suprimes) que las instituciones financieras habían concertado en masa para estafar a las familias pobres y que luego repartieron por todo el planeta a través de productos derivados infectados, ha comportado una pérdida de confianza en muchos valores de los cuales nadie conoce la verdadera composición y ha provocando una reacción en cadena. La conducta de los mismos bancos y entidades financieras, tampoco tranquiliza al personal: los bancos se muestran reticentes a prestarse dinero entre ellos por miedo a no recuperarlo. Esta fue la causa inicial de la crisis de liquidez que sólo se atenúa con la inyección de dinero desde los bancos centrales. La pregunta que algunos ahora ya se formulan es la siguiente: ¿Si unos bancos desconfían de los otros, porqué razón nosotros debemos confiar en ellos y dejar en sus manos nuestro dinero? Por esto es muy importante tener claro que la verdadera causa de todo esto no procede de los incrementos salariales. Ha sido el mayor peso de las rentas del capital y el endeudamiento de las familias trabajadoras lo que ha permitido a los poderosos utilizar una parte de los beneficios obtenidos para buscar dinero fácil a través de inversiones no productivas. Es en esta orgía, y no en las rentas del trabajo, donde hay que poner orden. De momento, ni las entidades financieras, ni los grandes empresarios, ni la derecha, ni el actual gobierno del PSOE, plantean combatir la desregulación neoliberal actual que es donde se encuentra el origen de todo esto. Hacen justamente lo contrario: Proponen la intervención estatal para dispersar el humo de las pérdidas bancarias y para que los carroñeros de las finanzas puedan continuar campando a sus anchas.
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