¿El Hombre?, No, ¡El Sistema!

No imagino a los toros organizando "antropomaquias"
No ocurre que las mariposas guarden hombres entre las hojas de los libros
Nunca los pájaros enjaulan a los niños
Ni los tigres cazan seres humanos.
¿quién es el culpable? ¿el hombre?
No, el sistema.

El sistema!... tanto se habla de él pero, ¿qué es? los lazos fundamentalmente económicos, que se establecen entre naciones y donde predomina una forma de organizar la economía y que se implementa mediante un modelo. ¿Y qué son los modelos? Pues son "representaciones idealizadas del mundo real" según el cual ciertos elementos constituyen abstracciones, mientras otros son ignorados con la finalidad de intentar proporcionar una descripción simplificada de los aspectos más sobresalientes del fenómeno elegido. Todo lo dicho se refiere a la economía, definida como ciencia social y, como tal, al servicio del hombre. Pero el actual sistema y su modelo nos mues-tran algo bien distinto: el hombre queda al servicio de la economía.

El sistema: Capitalismo. El Modelo: Neoliberal

Capitalismo: sistema en el cual la propiedad privada desempeña un papel fundamental. Este es el primero y fundamental de los principios del capitalis-mo. Pero, además, la defensa de la libertad de empresa y de elección; el inte-rés propio como motivación dominante; la (supuesta en medio de monopolios , oligopolios, etc) libre, competencia; el libre juego de la oferta y demanda para la fijación de los precios o de libre mercado; la reducción del papel del Estado al control de las condiciones óptimas para que se puedan aplicar los principios que sustenta el sistema y asegurar así el máximo beneficio al capital privado.

Sobre la propiedad privada el capitalismo establece que los recursos deben estar en manos de las empresas y personas particulares, de esta forma, a los particulares se les facilita el uso, empleo y control de los recursos que utilicen en sus labores productivas. Como consecuencia de lo anterior, los particulares podrán utilizar los recursos como mejor les parezca -si tomamos en cuenta que se ha visto reducido el papel del Estado a un mero servidor de las empresas privadas- la consecuencia es que de los recursos se apropian los que mas poder tienen. La libertad de empresa propone que las empresas sean libres de conseguir recursos económicos y transformarlos en una nueva mercancía o servicio que será ofrecido en el mercado que éstas dispongan -lo que puede conducir a la extinción del recurso o a la peligrosa amenaza de su agotamiento-. A su vez, son libres de escoger el negocio que deseen desarrollar y el momento para entrar o salir de éste.

La libre competencia se refiere a la existencia de un gran número de empresas o personas que ofrecen y venden un producto en un mercado determinado. En dicho mercado también existe un gran número de personas o empresas, denominadas consumidores las cuales, según sus preferencias y ne-cesidades, compran o demandan esos productos. A través de la competencia se establece una "rivalidad" entre productores. Los productores buscan acaparar la mayor cantidad de consumidores para sí. Para conseguir esto, utilizan estra-tegias de reducción de precios, mejoramiento de la calidad, etc., siendo esta la forma en que la competencia crea un cierto control que evita el abuso por par-te de alguna de las partes. Sin embargo, es sabido que las empresas se "aso-cian" para luchar contra otras empresas (holding) pero si deciden eliminar la competencia (dumping), y todo ello constituye una "excepción" a la promocionada libre competencia, un oligopolio encubierto.

El capitalismo se basa en una economía en la cual el mercado predomina sobre el individuo.
Cada uno de los actores del mercado actúa según su propio interés; por ejemplo, el capitalista, quien posee los recursos y el capital, busca la maximiza-ción del beneficio propio por medio de la acumulación (y el menor precio por el trabajo que la mano de obra le vende), mas la reproducción de los recursos, del capital; los trabajadores, quienes trabajan por la recompensa material que re-ciben (salario, para el cual sí rige la ley de la oferta y la demanda) y, por últi-mo, los consumidores
.

El Capitalismo es una máquina que tritura hombres y produce deshumanización

La alienación es la característica del trabajo industrial desde que aquella Primera Revolución Industrial "atara" al obrero a la máquina por jornadas de hasta 16 horas diarias, y que luego, en una "organización científica del trabajo" Taylor sistematizó. El objetivo era maximizar la producción y el beneficio em-presario. Charles Chaplin mostró con humor no exento de irónica crítica la condición a que reducía el sistema al ser humano. Según la profética objetivi-zación que años antes había establecido el Conde Claude de St.Simón, se trata de la "explotación del hombre por el hombre" -y, por qué no, una forma de explotación explicitada por Hobbes: "el hombre es lobo del hombre".

El sistema capitalista es comparable a una inmensa máquina a la cual, por un lado, se le introducen materias primas: seres humanos que, una vez en su interior, son triturados y que, a la postre, terminan confundidos con la máquina, es decir: se deshumanizan, se seca su ser humano y en su lugar crece la máquina. Se pierde la sensibilidad humana y da paso a un estado de indife-rencia, a un retroceso, a una involución de lo que culturalmente se fue creando desde muchos siglos a esta parte. Finalmente, la máquina que provoca seres aletargados, indiferentes, anestesiados, proporciona al dueño ganancias económicas.

El sistema no sólo tritura, también provoca lágrimas. La insensibilidad permite cualquier acción cruel, despiadada, sin la mínima respuesta o acuse de haber procedido incorrectamente. Provoca, por acumulación, enormes ven-ganzas en los que pudieron sobrevivir a su aplanadora pero que, también, están insensibilizados. El dolor anestesió su corazón.

El sistema, en definitiva, deshumaniza, hace perder valores funda-mentales. Porque lo único que importa es la maximización del beneficio económico, la libertad de empresa, la libre competencia en un libre mercado, la macro sobre la micro, el hombre al servicio de la economía, y la economía, -esa ciencia social que estudia cómo las sociedades usan o manejan las escasos recursos para satisfacer sus necesidades, cómo pueden ser distribuidos entre la producción de bienes y servicios, y el consumo, ya sea de personas o de sociedades- se transforma en instrumento de control de los bienes o recursos de los menos desarrollados, y en la obtención de mano de obra (abundante y, por lo tanto, muy barata). Esa mano de obra, tan barata y tan obvia, tan ajena y tan explotada, tan alienada y de tan alienada y explotada por generaciones, tan insensible y de memoria borrada. Muchos de sus niños ya hoy no saben -y aunque lo estudien, aunque lo aprendan- generalizada-mente no sienten la emoción ni la tristeza al evocar a un Sandino, a un Mandela, a un Luther King, a un Ho Chi Min, a un Federico García Lorca...

"...y cuentan que con mala maña, fue tiroteado su abanico, justo a la hora que en España, se asesinaba a Federico". (1)

Y aunque se les enseñe, a una gran mayoría tampoco les importa. Es sólo hoy. Vivir el hoy, disfrutar el hoy. Ayer ya pasó. Mañana se verá. Así de deshumanizado es el sistema. Así ha deshumanizado las conciencias. Ya no hay dolor al dar dolor al otro. Ya no hay dolor por ver sufrir al otro. La economía está primero. El dinero es lo primero. El corazón fue suplantado por un billete, o mejor dicho, por muchos billetes.

Y esos dueños del poder económico (los dueños de los medios de producción que hoy son también los medios de información) tan orondos y tan sanos, tan bien alimentados y vestidos, tan darwinianamente adoctrinados en aquello de que hay "naturalmente" mas aptos o menos aptos, destruyendo fauna, flora y humanos menos aptos sobre los que se creen con derechos de ocupación, de extinción, de explotación.

Tan deshumanizado es el sistema, y su producto maldito, el modelo, que ya descaradamente ocupa, invade, explota, explora, deshumanizadamente mata, provoca... pero luego invoca sus derechos humanos, su enaltecida contribución a la civilización -occidental, a veces cristiana-, su invalorable vocación democrática y su inestimable aporte a la salvación del mundo frente al horror del "terrorismo".

Los muertos son humanos. El sistema los utiliza cuando los necesita para sus fines. Y es tan espantosamente cruel que mueran los de la cruz como los de la media luna.
Porque Londres no es Bagdad, de cuyos niños nadie habla. De cuyo pue-blo nadie habla. De cuyos muertos nada se dice.

"tomando en cuenta la santa inocencia,
voy a cantarle a la vieja Bagdad,
donde mis sueños bebieron esencias..." (2)

Es que hay muertos de primera. Esos son los que se informan por los medios (y ya quedó claro que quienes poseen los medios de información son los que nos dicen qué pasó, y por lo tanto nos dan el tema que deberemos pensar, debatir, cuestionar. Eso sí: no nos dicen que son ellos los que instalan el tema a pensar, a debatir). Son tan inhumanos y aplican maquiávelicamente para sus fines cualquier medio. El fin los justifica. Los muertos son mas válidos si son los del sistema. Los otros pertenecen al terrorismo que, los mismos medios se encargan de difundir, siempre son islámicos, y por lo tanto, terroristas.

El sistema terrorista nos informa que hubo muertos provocados por te-rroristas. El sistema genera dolor, desigualdad, inseguridad, temor, terror, deshumanización, venganzas, y luego se hace el distraído y mira para otro lado diciendo "yo no fui", cuando ocurren las tragedias.

Los que aun quedan humanos, o los que aun conservan de humanos los sentimientos, llorarán sobre las ruinas de lo humano, por los muertos, los que sean, de donde sean, porque con ellos muere la Humanidad.

"Alabada sea la mano, buena para remediar.
Alabado el olvidado en cualquier rincón del mar.
Alabado sea el dolor, lumbre de profundidad.
Alabado el amor aunque sea necesidad.
Cada vez son mas enanos los tal vez
Y crece la condenación de los así será.
Los perdidos reinventan la ocasión
Del colmillo animal.
Alabado el todavía que me sirve una canción.
Alabado cada día de labor e ilustración.
Alabada la verdad como material de luz.
Alabada mi ciudad cuando baja de la cruz.
Poco amor. El verdadero da dolor.
La voz de las antenas va sustituyendo al dios.
Cuando finalice la mutación, nueva edad media habrá.
Quien ayer me daba un beso ahora me trata de usted.
Yo no quiero aprender eso ni al derecho ni al revés.
Búsquenme la buena mano, necesito el curador.
Después de haber sido hermano es muy triste ser señor." (3)

(1) Silvio Rodríguez: Cita con ángeles
(2) Silvio Rodríguez: Sinuhé
(3) Silvio Rodríguez: Alabanzas


Mónica Oporto

 

 

La Calle
Los especiales de LQSomos
Campaña: Apoyo a los juicios contra los genocidas en Argentina
La Gavilla Verde
Creative Commons License
Envía esta página
Escribe el e-mail:

MP3
Año V. /