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Bolivia. El "presidente" ignorado Varios amigos y algunos "enemigos" me hacen notar esta semana que los bolivianos hemos cambiado un poco nuestra vida política desde hace un año y ya nadie acusa al embajador del Imperio de intervenir en nuestros asuntos. Es como si el embajador no interviniera o como si, después de más de un siglo de intervención, nos hubiéramos acostumbrado ya a tener al "verdadero" presidente del país no en el Palacio Quemado sino en la Embajada, como la llamamos casi cariñosamente. La mano del nuevo embajador se hizo evidente ya en "El Millón" de SRZ, un evento tan bien organizado que parecía obra de las mismas gentes que organizaron el alevoso y criminal ataque contra las torres gemelas de NY, operación que sólo pudo haber sido orquestada por gobiernos como el inglés, el de Israel, el ruso o, como lo vienen diciendo millones en USA, el de USA. El embajador anterior fue acusado de intervenir, si no de organizar, en varios eventos criminales, masacres y asesinatos tanto en Bolivia como en el Paraguay, como recuerdan algunos privilegiados de buena memoria, enormidades que no le impidieron "reclamar" un Cóndor de los Andes antes de irse, apoyado por sus buenos amigos locales. El nuevo no ha tenido tiempo todavía para competir con su antecesor, pero tiene sin duda las cualidades necesarias para hacerle sombra, por lo menos. Su principal virtud como diplomático, dicen, es la de haber sido el arquitecto de la destrucción de la vieja Yugoslavia , pero ni Abdel Arcadio, ese rey de los periodistas investigadores, le ha dedicado mucha tinta. ¿Por qué será? Callado y profesional, el nuevo embajador reduce al mínimo sus intervenciones públicas mientras los bolivianos mejor informados no pueden menos que reconocer al orquestador sutil de la reciente serie de batallas que distingue a nuestra guerra civil no declarada. Y es por la precisión, la efectividad, la coordinación y la oportunidad con que tales episodios se suceden. ¿Quién puede negar la presencia de una mano maestra en la organización y la ejecución de "El Millón" de SRZ? El único error allí fue la compra de un millón de banderas verdes. ¿Quién las pagó? El patriotismo de Branko no llega a tanto. La cosa se hace más evidente si comparamos ese evento, que hasta Hitler envidiaría, con los 500 mercenarios del Plan Tres Mil, acto improvisado sin duda sólo por los cívicos y los nazis de SRZ apenas días después. La barbarie de la clase media de CBB tuvo también un escenario casi "inédito" para lucirse en enero. ¿Quién tuvo la idea de que los "privilegiados" del Valle salieran a "combatir" con palos de golf y bates de béisbol? ¿Bates de béisbol y palos de golf? Sólo faltaría que hubieran "combatido" gritando en inglés, y tal vez fue así. (Abdel Arcadio, punto en boca). Observadores más prolijos podrán hallar, sin duda, coincidencias similares en la organización, la cronología, la ejecución y, sobre todo, la suspensión oportuna de los demás eventos violentos de los últimos meses. La sangre se ve, pero no llega al río. Los muertos se dan, pero no abundan. Es como si se tratara de una guerra "amistosa". Comparen esos eventos con Huanuni, donde es mucho más difícil intervenir cuando se va por el mundo con cara de gringo. En Huanuni, la salvajada fue evidente y bestial, diríase que criolla. La intervención del Imperio en Latinoamérica es tan antigua y tan "natural" que sólo los idiotas se atreverían a hablar de "soberanía" en estos países. Es una intervención que muchos vemos como una necesidad geopolítica en el Continente de la Desesperanza. Si los gringos se fueran mañana, ¿quién duda de que los gobiernos latinoamericanos convertirían al continente en un sangriento campo de Agramante? Es cierto que el Imperio es cruel pero, comparado con otros imperios, nos obliga a recordar que es cierto aquello de "del mal, el menos". Pronto lo aprenderemos, cuando sintamos el peso del Imperio chino. Esa intervención ha sido, también, una válvula de escape que evitó saben Dios y la Embajada cuantas explosiones sociales en Bolivia. Esa válvula de escape se llama visa y ha trasladado a USA a 800.000 bolivianos, uno de los cuales soy yo, llegado aquí cuando, en mi hora más desesperada, pude hallar una mano amiga sólo en USA. Así, debo gratitud y lealtad a USA, como muchos de esos 800.000 boliviano-americanos que ya pronto serán americanos a secas porque una intervención que dura siglos crea lazos de unión, así no se los desee, entre los pueblos, y sólo los bastardos pueden ignorar verdades de ese calibre. Debe ser por eso que los gringos, como tales, son aceptados como amigos individuales cuando deciden vivir en Bolivia. Esa es una paradoja simpática, ¿no? Odiamos al Imperio, pero apreciamos a los gringos que viven entre nosotros. Al menos, no se dio un solo caso de que asesináramos a un gringo en la calle como lo hacen en muchos países de este atribulado mundo. Lo cual no quiere decir que no detestemos todo intervencionismo, así se exprese en vacunas. Nadie aprecia a quien se mete en su propia casa, así sea con obsequios. Yo recuerdo la antigua embajada en La Paz, el olor a cocaína que tenían los "cuarteles" de los Marines, y me da asco el recuerdo entero. Así que la cosa se reduce a la pregunta, ¿qué podemos hacer para que el embajador reduzca sus intervenciones y, si fuera posible, las ejecutara de modo público y beneficioso? Lo ideal seria, claro, que pudiéramos ponernos de acuerdo sobre la Bolivia que queremos. En río revuelto, ganancia de pescadores. Tomada la decisión, el mensaje es fácil. NO queremos una Bolivia socialista. NO queremos una Bolivia nazi, así sea cruco-nazi. NO queremos una Bolivia sólo para los indios, como no queremos otra sólo para los mestizos. Queremos una Bolivia esencialmente democrática y todos vamos a trabajar para conocernos mejor indios y mestizos y para hacer de esta utopía una nación. Especialmente, no queremos un presidente en el Palacio Quemado que hable como gringo, tenga la marca de la CIA en el glúteo y sea ciudadano norteamericano. Eso, más que un absurdo, fue una criminal barbaridad. Queremos un presidente boliviano para Bolivia. Pues que la intervención de la embajada no puede evitarse, queremos que sea tratada, discutida y debatida en público. Después de todo, hubo años, sino décadas en que la Embajada fue el verdadero palacio de gobierno. Pregúntenselo a los gobernantes anteriores a Evo. Inteligencia del Ejercito informaba primero a la Embajada y después al Ejecutivo, gracias a Tuto y otros patriotas del mismo calibre. La Embajada es una fortaleza que aloja un gobierno paralelo y compuesto en gran parte por funcionarios bolivianos. Todos lo sabemos pero todos tendemos a olvidarlo, cómodos como somos. Un instrumento que nos ayudaría mucho en esta tarea sería un Ejecutivo que contara con uno o dos buenos oradores, pero ni Evo ni su Vice cuentan esa entre sus virtudes. Si Evo hablara, vamos a decir, como Fidel, podría gastarse sus buenas cinco horas semanales ante los micrófonos de la red radial boliviana cantando estas verdades hasta que el embajador diera señales de haberlas escuchado. Pero, como Dios no les dio tal ventaja, lo mejor será que todo tipo de instituciones, desde el Club Bolívar hasta el club de madres, haga una costumbre la de presentarse ante la Embajada, ese monumento a la enemistad entre los pueblos, y dedicar varias horas a decir lo mismo pintado en cartones y carteles. Algo es algo. Tales acciones son más importantes de lo que se cree. Aunque más no sea, porque aparecen en los diarios de todo el mundo. Como todo viejo en decadencia, USA empieza a anquilosarse y a bizquear. Hace tres años creía que podía librar tres guerras al mismo tiempo, una por continente. Hoy en día está forzando a sus soldados veteranos a quedarse matando en Irak después de haber cumplido con su servicio legal y a pesar de tener 150.000 soldados de uniforme y otros 150.000 asesinos sin uniforme matando iraquíes a razón de 100 al día. La antigua democracia que fue es hoy una dictadura de hecho encabezada por un payaso loco, según la escritora argentina Isabel Valenzuela y el NYT. En fin, no son estos días de gloria, como Normandía o Antietam. Sólo así se entiende que este embajador tome partido por un segmento de la sociedad boliviana que ha gobernado el país desde la Guerra del Chaco, por decir lo menos, y ha fracasado en todo sentido y sin la menor gloria, y no prefiera forjar amistades con un líder como Evo y la nueva clase gobernante que irá desarrollándose contra viento y marea. Los demócratas del Norte prefieren a los fascistas del Sur porque ya va muriéndose el Imperio. Pero la presencia del pueblo ante la Embajada, día a día, no puede menos que hacer mella en esa embajada, en la prensa mundial y en la conciencia nacional. ¿Por qué no hace algo parecido el grupo empeñado en juzgar al Goni? Será más efectivo que lo que hace ahora. Pues que domina la política boliviana, hora es ya de que demos su importancia real a esa embajada. Mucho agua ha corrido bajo el puente sin que los bolivianos aceptemos al fin que hay otro "presidente", aunque parece ignorado, dentro de ese horrible edificio. LQSomos. Arturo von Vacano. Abril de 2007 |
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La Calle
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| Año V. / | |||||