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Año IV /
Embarrar la cancha

“Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones crean una verdad. ¡Idiotas!”
Aldous Huxley: Un mundo feliz

Embarrar la cancha es una expresión popular que significa llenar de obstáculos y problemas una situación para entorpecerla y hacerla fracasar.

La acérrima y obcecada actitud del presidente Álvaro Uribe es compatible con esta expresión. Es él o la nada.  No le importa si en su ensoberbecida actitud se lleva puesta una guerra –con todas las calamidades que sobrevienen a una situación bélica- y pone en peligro a los rehenes en poder de las FARC.  Pero esto último nunca fue motivo de su preocupación.

Lo único que tiene en la mira es hacer fracasar las negociaciones de paz para desacreditar al gobierno vecino de Venezuela, y aunque desde Francia el presidente Sarkozy y la comunidad internacional  le hayan pedido en nombre de la paz y de la seguridad de los cautivos, mantiene una actitud de sordera política.

Hacer fracasar las tratativas de devolver al mundo en libertad a las personas en poder de los guerrilleros, implica poner en riesgo la misión de paz e incluso sus vidas. Demuestra que no pudo conducir  ese mismo proceso desde su puesto, el que le queda grande. Un estadista de verdad y sólo un estadista de verdad  es el que puede lograr avances y resultados sin poner en riesgo vidas humanas.  La actitud de Uribe es la de imponer  una forma de “solución final” pero no es más que  una mera victoria pírrica.

Pero además existe un  desconocimiento por la soberanía de un país vecino. En un raid de interferencia territorial es claro que actuó sin ninguna ingenuidad porque  el hecho es que Ecuador no aceptó lo que se dio en llamar el Plan Colombia II. Por este plan  se intentó, por parte de los EEUU la militarización del territorio de Ecuador. Convendría recordar que Colombia, bajo Uribe acató la militarización de su territorio bajo la fachada del combate al narcotráfico. Esta aparentemente noble causa,  encubre la realidad de una presencia  de efectivos norteamericanos en su territorio con otros fines denunciados desde la propia SOA (ver www.soaw.org) que resalta cómo militares colombianos entrenados en la Escuela de las Américas actúan desembozadamente en atentados atribuidos luego a las FARC, y denuncia la presencia de entrenadores militares de los EEUU en territorio de Colombia para dar adiestramiento a militares colombianos.  Es muy evidente la sujeción que los dólares han realizado al destino político de este país.

Pero la actitud gravísima de incursionar en territorio de un país no puede ser eclipsada con ningún argumento, como intentan las impuestas lecturas del mundo desde los medios oficiosos. Hay lecturas del mundo impuestas desde cadenas dueñas de las palabras que no  pueden aherrojar el libre pensamiento. Estas cadenas  intentan instalar  falacias para desacreditar las negociaciones del gobierno de Venezuela y, tiro por elevación para involucrar al gobierno de Ecuador que, como se sabe, asume una posición en las antípodas del gobierno colombiano.

Pero lo que intenta que se pierda de vista es  que, detrás de Colombia hay otros intereses, las de los que “manejan los piolines de la marioneta universal”  y están, desde 1823 (Doctrina Monroe)  avanzando y apropiándose de vidas, almas, territorios y recursos en lo que consideran su “patio trasero” que es América Latina. Si no lo consiguen por las buenas lo intentan por las malas. (En otros casos inventan supuestas armas químicas que aún se están buscando pero que nunca aparecieron ni aparecerán…

Lo que consigue Uribe con esta incursión es poner en riesgo a América Latina, porque le abre la puerta a una intervención directa de los EEUU en este continente. Pacta con el diablo, no le importan los costos. No ha repasado la historia de los últimos doscientos años en América Latina. Y lo que es aún peor, silencia lo que no atiende dentro de su propio país: la acción de escuadrones de la muerte en su propio país que organizaciones de Derechos Humanos vienen denunciando (ver: http://www.udel.edu/leipzig/texts2/ele03047.htm que recoge una información del diario español EL PAIS DIGITAL), sin duda relacionado con el accionar de  los comandos entrenados que señala SOA WATCH.

Si la historia se repite es porque los actores han repetido los errores.

La primera vez la historia se repetirá como una tragedia, porque tropezar dos veces con la misma piedra aumenta el dolor no sólo de los hechos sino de la estupidez que acredita quien reitera los errores.

Pero si se vuelve a caer en la misma actitud, entonces la historia se transforma en una comedia (dolorosa) con actores mediocres, inútiles, ignorantes, absurdos, inoperantes y soberbios que no han comprendido el sentido trascendente de las decisiones que deben tomar los mandatarios americanos en esta hora.

Bronca cuando ríen satisfechos
al haber comprado sus derechos,
Bronca cuando se hacen moralistas
y entran a correr a los artistas,
Bronca cuando a plena luz del día
sacan a pasear su hipocresía,
Bronca de la brava, de la mía,
bronca que se puede recitar,
Para los que toman lo que es nuestro
con el guante de disimular,
Para el que maneja los piolines
de la marioneta general.
Para el que ha marcado las barajas
y recibe siempre la mejor.
Con el as de espadas nos domina
y con el de bastos entra a dar y dar y dar.
¡Marcha! Un, dos...
No puedo ver
tanta mentira organizada
sin responder con voz ronca
mi bronca,
mi bronca.
Bronca porque matan con descaro,
pero nunca nada queda claro.
Bronca porque roba el asaltante,
pero también roba el comerciante.
Bronca porque está prohibido todo,
hasta lo que haré de cualquier modo.
Bronca porque no se paga fianza
si nos encarcelan la esperanza.
Los que mandan tienen este mundo
repodrido y dividido en dos.
Culpa de su afán de conquistarse
por la fuerza o por la explotación.
Bronca, pues entonces, cuando quieren
que me corte el pelo sin razón,
es mejor tener el pelo libre
que la libertad con fijador.
¡Marcha! Un, dos...
No puedo ver
tanta mentira organizada
sin responder con voz ronca
mi bronca,
mi bronca.
Bronca sin fusiles y sin bombas.
Bronca con los dos dedos en Ve.
Bronca que también es esperanza.
Marcha de la bronca y de la fe...
"La marcha de la bronca", 1970

LQSomos. Mónica Oporto. Marzo de 2008
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