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La Calle
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| Año IV / | |||||
| Embarrar la cancha “Sesenta y dos mil cuatrocientas repeticiones crean una verdad. ¡Idiotas!” La acérrima y obcecada actitud del presidente Álvaro Uribe es compatible con esta expresión. Es él o la nada. No le importa si en su ensoberbecida actitud se lleva puesta una guerra –con todas las calamidades que sobrevienen a una situación bélica- y pone en peligro a los rehenes en poder de las FARC. Pero esto último nunca fue motivo de su preocupación. Lo único que tiene en la mira es hacer fracasar las negociaciones de paz para desacreditar al gobierno vecino de Venezuela, y aunque desde Francia el presidente Sarkozy y la comunidad internacional le hayan pedido en nombre de la paz y de la seguridad de los cautivos, mantiene una actitud de sordera política.
Pero la actitud gravísima de incursionar en territorio de un país no puede ser eclipsada con ningún argumento, como intentan las impuestas lecturas del mundo desde los medios oficiosos. Hay lecturas del mundo impuestas desde cadenas dueñas de las palabras que no pueden aherrojar el libre pensamiento. Estas cadenas intentan instalar falacias para desacreditar las negociaciones del gobierno de Venezuela y, tiro por elevación para involucrar al gobierno de Ecuador que, como se sabe, asume una posición en las antípodas del gobierno colombiano. Pero lo que intenta que se pierda de vista es que, detrás de Colombia hay otros intereses, las de los que “manejan los piolines de la marioneta universal” y están, desde 1823 (Doctrina Monroe) avanzando y apropiándose de vidas, almas, territorios y recursos en lo que consideran su “patio trasero” que es América Latina. Si no lo consiguen por las buenas lo intentan por las malas. (En otros casos inventan supuestas armas químicas que aún se están buscando pero que nunca aparecieron ni aparecerán… Lo que consigue Uribe con esta incursión es poner en riesgo a América Latina, porque le abre la puerta a una intervención directa de los EEUU en este continente. Pacta con el diablo, no le importan los costos. No ha repasado la historia de los últimos doscientos años en América Latina. Y lo que es aún peor, silencia lo que no atiende dentro de su propio país: la acción de escuadrones de la muerte en su propio país que organizaciones de Derechos Humanos vienen denunciando (ver: http://www.udel.edu/leipzig/texts2/ele03047.htm que recoge una información del diario español EL PAIS DIGITAL), sin duda relacionado con el accionar de los comandos entrenados que señala SOA WATCH. Si la historia se repite es porque los actores han repetido los errores. La primera vez la historia se repetirá como una tragedia, porque tropezar dos veces con la misma piedra aumenta el dolor no sólo de los hechos sino de la estupidez que acredita quien reitera los errores. Pero si se vuelve a caer en la misma actitud, entonces la historia se transforma en una comedia (dolorosa) con actores mediocres, inútiles, ignorantes, absurdos, inoperantes y soberbios que no han comprendido el sentido trascendente de las decisiones que deben tomar los mandatarios americanos en esta hora.“Bronca cuando ríen satisfechos LQSomos. Mónica Oporto. Marzo de 2008 Viñeta de Adolfo Payés |