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Año V. /

Para Salir de este Entrevero

La profundidad de mi ignorancia debe ser infinita: no me deja ver las complejidades que, se dice, impiden una solución cuasi pacífica para el drama que viven hoy los bolivianos.
 Es la mía, sin embargo, una ignorancia confortable, pues me indica que el mundo, menos los conspiradores de Washington y SRZ, ven ese drama con la misma claridad con que lo veo yo. Nadie, y digo nadie en el mundo entero, se ha situado en contra del pueblo boliviano en esta coyuntura, y nadie parece verla ni compleja ni dudosa. Es un drama que tiene una sola salida y esa salida entraña grandes esperanzas para el pueblo que la vive.
Entraña sangre también, y en ello existen ya opiniones diversas: unos temen un baño de sangre y otros, los menos, piensan que, con un tantico de suerte, la sangre no será río ni la violencia terminará por imponerse. Por lo demás, la salida de este entrevero asoma inevitable, necesaria y, como decíamos en mi pueblo, fatal.

 Es fatal porque no hay otra; y, porque no hay otra, puede describirse paso a paso. Mi ignorancia me empuja a intentarlo.
Un primer paso, el más importante, depende en su totalidad del Presidente Morales Ayma. Es difícil y va contra su ideología, parece, pero es dable exigirle este paso porque Evo, aunque hay veces en que parece no haberlo
entendido bien todavía, es Presidente de TODOS los bolivianos. Es esta verdad simple y sencilla la que Evo Presidente, no ya Evo Cocalero, debe decir a los bolivianos y al mundo todo de modo claro y simple, esto es,
del modo en que habla Evo de día en día y a propios y extraños. Lo que todos debemos pedirle y Evo no puede postergar ya son esos diez minutos en la televisión nacional e internacional durante los que debe plantear su deseo, y no sólo su deseo sino su vital necesidad, de gobernar Bolivia con TODOS y PARA TODOS. Debe decirlo y deberá demostrarlo porque ese es el precio de la paz en Bolivia.

Ese TODOS implica todos los tonos de piel, todos los modos de vivir que practicamos los bolivianos, todas las ideas que dirigen nuestras vidas. Significa que todos los seres humanos que han decidido vivir, sufrir y gozar
bajo el sol de Bolivia tienen un lugar, su propio lugar, en la ejecución de las transformaciones y cambios que harán de Bolivia un país civilizado. Esa declaración simple significará también que no estamos perdiendo nuestras esperanzas en reemplazar un racismo por otro, una explotación de siglos por otra que recién comienza, casi dos siglos de desventura por una etapa nueva de desventura regida por los oprimidos de ayer. Si tan sólo se trata de cambiar una vieja opresión por otra nueva, indigno sería el cambio, o innecesario, porque entrañaría sólo nuevos sufrimientos. En lo práctico, esa declaración clara y sencilla barrerá con la ridícula
"oposición" que Evo viene sufriendo; no sólo es la "oposición" más absurda, estúpida y retrógrada que pudo haberse inventado, sino que carece de todo futuro. Si es que tal "oposición" existe es porque hay gentes que temen a Evo, no porque aman a Branko. Si es que Tuto grita todavía, no es porque hay masas que le sigan sino porque hay quienes no encuentran un lugar para sí mismos en la Bolivia nueva que Evo quiere construir.
Más claro: seis de cada diez bolivianos son indios; cuatro no lo son. ¿Por qué ignora Evo a esos cuatro? ¿Cree que algo duradero puede lograr si continúa ignorándolos?  Si de resucitar el Kollasuyo se trata, es mejor
darle la espalda ya, pues más largo es, en verdad, el camino hacia nuestras reivindicaciones, y no pasa por el gobierno de Evo. Nadie puede ignorar ni lo bueno ni lo malo de 500 años de historia por muy horrenda que tal
historia haya sido.

Pero si Evo puede llamar a TODOS los bolivianos a participar en la fundación de otra Bolivia y lo hace de modo sencillo y claro, si llama a los bolivianos que Evo necesita para llegar a buen puerto, nadie que vea buena
fe en ese llamado podrá rechazarlo de buena fe. Un segundo paso inevitable y necesario es acabar, y acabar de una buena vez, con esa "oposición" boliviana, absurda, tragicómica y ruidosa porque tiene a la prensa de su lado. Ese paso se está dando ya y se da donde debe darse, en el mismo SRZ. Si hay algo que lastima el alma misma de SRZ es la acusación de "barbarie", "retraso" e "ignorancia feroz" que sufre en forma perenne tal vez porque algo de verdad hubo tras esas acusaciones. La "oposición" no ha hecho más que justificarlas hasta el grado en que los más educados en SRZ no pueden ya cegarse ante los desmanes salvajes de ricachos y mercenarios que nada han dado a SRZ ni a Bolivia.

Pero también La Ley, sea la Constitución vigente o la próxima, da instrumentos al Ejecutivo para definir la subversión, perseguirla y castigarla. Verdad es que los prefectos fueron elegidos en forma directa por
los pueblos a los que hoy explotan, pero es verdad que el primer deber cívico que justifica la existencia de los prefectos es su subordinación al Ejecutivo, sobre todo si éste es constitucional y ha logrado serlo por una
amplia mayoría. Elegidos o designados, los prefectos deben cumplir la Ley que los subordina al Ejecutivo. De otro modo no son mas que bandoleros, ladrones subversivos.
¿Cómo habría actuado Tuto en este caso? ¿Cómo, Goni? ¿Cómo, Banzer? Los muertos que nos han dejado claman por justicia todavía.
La paciencia de este Ejecutivo, que dura ya dos años, cuesta sufrimientos a los bolivianos, cuesta hambrunas, cuesta millones y permite una sima cada vez más feroz entre ellos, separados día a día por chismes, mentiras,
insultos, difamaciones y miedos que van cultivando un odio que, la hora no es lejana ya, exigirá sangre para aplacarse.

Así pues, tal vez esta es la mejor hora en que el Presidente, una vez en plena conciencia de ser Presidente de TODOS los bolivianos y de ser visto como tal por propios y extraños, se presente mediante la televisión a los
bolivianos con la Constitución en la mano (la vigente o la otra) para aplicarla y enviar ante la vista de todos a los representantes legítimos de la Ley, a sus defensores legítimos, a arrestar subversivos y entregarlos a
la Ley como esa Ley lo exige.
 Por supuesto, mejor sería que los pueblos hoy expoliados por esos prefectos de pacotilla se liberaran ellos mismos de semejantes "gobernadores" como si fueran polvo de pulgas. Pero es el mismo Ejecutivo el que les ha entregado millones destinados a negociados y a comprar esbirros hasta el punto en que se dan ya quienes ven una especie de complicidad entre el gobierno y sus"opositores". Si así fuera, ello explica la "debilidad" de este Ejecutivo. Si fuera así, cuan trágico sería que incendiáramos la patria en una guerra civil destinada a servir esos intereses bastardos.

Pero si el Experimento Evo es algo más que una anécdota triste en la triste y heroica lucha de siglos que heredamos y será nuestra herencia, si es en verdad un nuevo amanecer, un amanecer diferente, será sólo posible como obra de cada boliviano que hoy vive y sufre esta coyuntura, de cada boliviano en diálogo con su propia conciencia. Porque, ¿quién conoce mejor a los bolivianos que los bolivianos? Sólo ellos pueden decidir la existencia de una Bolivia posible como patria de todos para todos.
Porque nuestra Revolución no puede ser obra de un Evo, de diez ni de cien Evos sino sólo de cada boliviano, cada boliviano debe hacer los sacrificios que gracias a Evo vemos hoy como evidentes y necesarios. Debe destruir las excusas bárbaras que justifican vicios como el racismo centenario y debe enfrentar por fin la mala conciencia con que vivimos durante 185 años en una vieja Bolivia que debería avergonzarnos a todos. No era posible para siempre una patria de esclavos y explotadores apátridas.

Pero ningún cambio sucede si no se da primero en cada conciencia, y es gracias a Evo que la Bolivia de Banzer, Tuto y Goni jamás retornarán. Evo inició ese progreso al forzarnos a ver con claridad meridiana nuestros
crímenes y nuestro pasado, pero sólo con una conciencia limpia podemos evitar los crímenes que matarían nuestro futuro. Pues sucede que el precio de un futuro para Bolivia es la asfixia del racismo, el descubrimiento de la fraternidad humana y el control enérgico de las bajas pasiones por quienes las sufren. ¿Cómo esperar un día mejor si nos ahoga el odio?

LQSomos. Arturo von Vacano. Diciembre de 2007
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