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Año V. /
España: militar de derechas mata a joven de izquierdas

El hecho y su entorno

El hecho, ocurrido hace seis días, tiene un siniestro y evocador aire de familia. Un aire españolísimo.
Todo ocurrió en Madrid, alrededor de una manifestación fascista perfectamente legal, convocada por un partido fascista y xenófobo perfectamente legal y perfectamente español.
¿Se imaginan la bronca mediática si una manifestación semejante hubiera sido convocada en Bilbao por ciudadanos vascos? Pero, “La ley es la ley”, dijo el ministro del Interior (cuyo nombre no recuerdo, me perdonen), es decir, que hay una ley para unos y otra para otros, y hasta la misma, con una interpretación para los más amigos y otra para los menos amigos.

Allí, (en Madrid, España, quiero decir), nadie se perturbó por la convocatoria: ni los telediarios, ni los periódicos, ni los periodistas (con contadísimas excepciones).
Después de los hechos, sí, todos los citados, bajo la orientación del Ministerio del Interior y de la visión policial de las cosas, nos contaron que sólo se trataba de una “reyerta” entre “bandas urbanas” de ideologías extremas y contrarias. ¡Qué bien, qué felicidad, los malos de uno y otro signo, qué descanso! Podemos seguir contemporizando con el fascismo, pues los antifascistas son una “banda urbana extrema”. El militar matador del ejército español se benefició incluso del anonimato y nadie publicó ni su foto, ni su nombre completo, cosa que jamás ha ocurrido en los sospechosos (y tan solo sospechosos) de ser terroristas vascos. Sólo cuando la ciudadanía antifascista (¿será un grupo extremo la ciudadanía que rechaza el fascismo?) fue saliendo a la calle en manifestaciones de repulsa por el asesinato, los medios fueron reorientándose para que sus connivencias policiales y para-fascistas no quedasen demasiado al descubierto.

El entorno del hecho

Pero la cuestión es que hay lo que hay y no es muy tranquilizador:

Grupo A) Están a favor del fascismo, más o menos abiertamente: los grupos neo-nazis y fascistas (los fascistas no son “neo” en España, pues el fascismo nunca ha sido ni vencido, ni juzgado, ni condenado políticamente por las instituciones democráticas). Aquí estarían los de Alianza Nacional, Democracia Nacional, Frente Nacional (todo lo “nacional” se refiere siempre a la nación España) y las varias Falanges, entre otros de mayor o menor entidad… Todos estos partidos son, desde luego, legales y sus actividades regularmente permitidas, con alguna prohibición puntual. La llamada “Ley de partidos” no les afecta y las complicidades de estos grupos y sus financiaciones se nublan en muy respetables despachos tanto privados como institucionales. Todos ellos son tratados con sorprendente (a Kevin no le sorprende) benevolencia por policías, Guardias civiles, militares, jueces y políticos.

Grupo B) El entramado institucional monárquico. Contemporización con el fascismo: se permite sus organizaciones, sus actos, sus conferencias, su actividad regular racista y xenófoba, sus desfiles, su propaganda, calls con los nombres de sus cabecillas y sus referencias, no se les pide cuentas ni por su pasado, ni por su presente…
Los gobiernos y las mayorías parlamentarias, con la ayuda de la prensa, intentan homologar a fascistas y antifascistas: extremismos de uno y otro signo, pregonan en interés propio. ¿El antifascismo un extremismo? ¿Estamos gobernados, gestionados y vigilados (policía, guardia civil, ejército,…) por gentes que NO son antifascistas? Alarmante grupo B.

Grupo C) Los sufridos de siempre, la ciudadanía anti-fascista, a la que quieren presentar como “el grupo contrario”. ¿Contrario al fascismo? Pues sí, somos el grupo contrario al fascismo. ¿Y usted? No somos extremos, somos contrarios, clara y rotundamente, al fascismo, lo que no es el grupo B.
Pregunta, tan solo por curiosidad, señores: el conjunto político-institucional-mediático dominante, (grupo B), ¿gravita hacia el fascismo o hacia su contrario, el anti-fascismo? ¿En qué sentido se mueve y actúa realmente?

Nos lo aclaren. Con hechos, por favor. ¿O lo que los millones del grupo C nos suponemos va a resultar cierto?

LQSomos. Kevin Vázquez. Noviembre de 2007
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