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La Calle
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| Año V. / | |||||
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Carlos Palomino No es posible realizar una valoración política como de si de otros hechos se tratara, sin estar atravesada por el machete que ha establecido un antes y un después en este maldito 2007. La respuesta, la rabia, el odio genuino al fascismo salió a la calle, Carlos nos mostró la calle, como a él le mostrara la calle la manifestación racista de Democracia Nacional. Y la respuesta era una suma, era un sentimiento colectivo, reforzado en esa necesaria –y ansiada- fraternidad en un contexto de notable hostigamiento y represión policial (como la concentración en Puerta del Sol del 17 de noviembre y, especialmente, la manifestación del 24 en Atocha, Embajadores y Legazpi) Y, como en tiempos pasados, las asociaciones de vecinos convocaron de forma activa, tanto participando como impulsando movilizaciones en distintos barrios, Vallekas, Usera y Carabanchel-Latina; un hecho especialmente relevante es este engarce en la medida en que ha permitido conjuntar la solidaridad y el compromiso antifascista más allá de los límites -a veces en exceso impermeables- de las organizaciones que integran el movimiento antifascista. El enfoque de la mayoría de los grandes medios de comunicación que –casi inmediatamente tras el asesinato de Carlos- procedieron a apuntalar y extender el discurso de los dos demonios entre la opinión pública, equiparando la violencia asesina de los neonazis con la respuesta ejercida en las calles por el movimiento antifascista. Un discurso al que se suma la minimización que estos años ha venido ejercido el gobierno de Zapatero del rebrotar del neofascismo en los últimos años en el estado español –con especial virulencia en territorios como el País Valenciano, Catalunya y Madrid- y que, en la práctica, ha contribuido a reforzar la impunidad de los nazis. Porque tal como lo venimos viviendo con angustia, el clima de prejuicios y de rechazo con el otro y el diferente, pudiendo ser marroquí, o subsahariano, o latinoamericano… imprimiendo la inseguridad, el miedo, con que el capitalismo “advierte” como los enemigos de los sectores populares, donde crece y se potencia el fascismo. La derecha dirige la animadversión, la nada que depara la visión de futuro de los sectores populares, contra los inmigrantes que trabajan en este estado y que han reanimado el estado de bienestar reforzando los dispositivos de protección social. Ahora bien, y lamentablemente, cercenaríamos la realidad si nos quedásemos exclusivamente con una valoración positiva, que soslayase la necesaria reflexión crítica sobre algunos aspectos de este proceso que consideramos especialmente negativos para el reforzamiento del antifascismo en Madrid. En este sentido, queríamos haber sido más ingenuos y pensar que esta unidad temporal con un profundo trasfondo emocional, podía trascender, pero hemos vuelto a permitir todos la rapidez con la que las fronteras ideológicas y las rencillas y desconfianzas personales o grupales han vuelto a agrandar una vez más la distancia que separa a las distintas organizaciones que se reclaman del antifascismo. Es obligado concluir, por último, sumándonos a la denuncia pública de la actitud adoptada por la delegada del gobierno en Madrid (rememorando los tiempos de Ansúategui) que ordenó la ilegalización de la manifestación del 24 de noviembre que había sido autorizada en primera instancia- y la violenta represión policial de tod@s l@s militantes que, a pesar de ello, estuvimos ese día en la calle recordando y homenajeando a Carlos. Actitud que contrasta con la tolerancia expresada con los fascistas de la AVT que, ese mismo día, se manifestaban a su vez por las calles de Madrid. Por todo lo anterior, frente a las decenas de ataques nazis, los poderes públicos están obligados a actuar, no valen las reparaciones económicas post mortem es indispensable las prevenciones vitales; el imprescindible el juicio y castigo al asesino de Carlos Javier Palomino, y desarrollar un quehacer permanente contra la violencia fascista, contra el racismo, la xenofobia y contra la apoyatura y apología de esta execrable ideología. No nos desentendemos endilgando a la estructura estatal la lucha contra el nazismo, no. La lucha la andaremos construyendo resistencias calle a calle. El equipo de limpieza se retiró. Las lágrimas escribían Carlos en los corazones de ese barrio de Madrid. LQSomos. Andrea Benites-Dumont. Diciembre de 2007 |