| Europa, la "Santa Sede de los derechos humanos", acuerda levantar las sanciones a Cuba
La Unión Europea ha decidido levantar las sanciones políticas y diplomáticas que el junio de 2003, impuso a Cuba, a propuesta del antiguo Presidente del Gobierno español, José María Aznar. Las sanciones, se justificaron oficialmente, en base a la «situación de los derechos humanos».
Cuba ha sido el único país del continente americano que ha debido soportar sanciones de esta clase. Nadie se ha atrevido, en cambio, a sancionar a los EE.UU. por los crímenes cometidos en las prisiones de Guantánamo.
Como en otros casos, Europa quiso convertirse en “la Santa Sede” de los derechos humanos y utilizó la doble moral y las dos varas de medir.
Todo indica que los efectos económicos de las sanciones no han sido cuantitativamente importantes. Pero esto no nos puede hacer ignorar que se trató de una medida con enorme gravedad: En primer lugar, significaba un intento claro de intromisión en los asuntos internos de un país soberano que se ve obligado a defender cada día su propia independencia, con todos los medios a su alcance. En segundo lugar, daba una coartada a los argumentos esgrimidos por los norteamericanos para mantener el bloqueo sobre la Isla, hecho que tiene efectos muy perjudiciales para la población.
Lo más vergonzoso de esta historia, ha sido el activismo mostrado por los personajes y por los países más serviles con los EE.UU. Como ya hemos dicho al principio, el promotor de las sanciones fue aquel José María Aznar del “trío de las Azores” que desencadenó la guerra criminal de Irak en busca de las armas de destrucción masiva. Y los países que han puesto más reservas al levantamiento de las sanciones, han sido los que más se han implicado en los vuelos secretos de la CIA y en las retenciones ilegales de prisioneros de las guerras imperialistas de Irak y de Afganistán.
Lo que la Unión Europea debería condenar sin ningún tapujo es el bloqueo que los EE.UU. mantienen en Cuba. Todo el resto, son muestras del cinismo de los gobernantes europeos y de su sumisión hacia las decisiones del Pentágono.
LQSomos. Antoni Puig Solé. Junio de 2008
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