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Flexiseguridad y propuesta política
Intervención del autor en un debate organizado por “Iniciativa per Catalunya Verds”, el viernes 14 de diciembre sobre flexiseguridad y el derecho laboral.
Introducción
Esta intervención tiene tres objetivos.
1.- Hacer una previa por aclarar la posición que hemos defendido desde los inicios del debate que hoy nos ocupa.
2.-Analizar la comunicación de la Comisión Europea sobre flexiseguridad del pasado 27 de junio (el Libro verde ha sido analizado con anterioridad).
3.- Situar en el debate algunas propuestas nuevas con el fin de enriquecer el programa electoral, tanto de las europeas como de las generales.
Empezamos con las aclaraciones previas.
1. ¿Qué era el libro verde que sugeríamos?
Inicialmente consideramos acertada la elaboración de un Libro verde sobre derecho laboral. Este planteamiento coincidía con la demanda de la CES. Pero en vez de utilizar el concepto modernización, nos inclinábamos por los conceptos adecuación y ampliación.
Sugeríamos la adecuación, porque la precarización laboral pone a cuerpo descubierto la existencia de una franja amplia de asalariados que sufren una situación de debilidad extrema y esto debe tomarse en consideración en las normas laborales.
Y sugeríamos la ampliación porque la reestructuración productiva ha originado nuevas realidades. El trabajo mercantil, además del obrero industrial y rural clásico, actualmente comprende los asalariados de los servicios y los nuevos contingentes terciarios o subcontratados, que se expanden. El derecho laboral debe regular este "mundo".
Ahora bien, los fenómenos descritos no son exclusivos del Estado español. También están presentes en otros países de la Unión. Por esta razón reclamábamos que el debate tuviera ámbito europeo.
Pero, ¿qué esperábamos del Libro verde? Lo resumiremos en nuevo propuestas:
1. Definir claramente qué es el trabajo por cuenta ajena y qué es el trabajo autónomo, delimitando, en este último supuesto, cuando el autónomo debe ser considerado como dependiente. Garantizar un marco regulador de derechos laborales y sociales, para los autónomos dependientes.
2. Definir también quienes son los sujetos que pueden ser considerados como empresarios y establecer la responsabilidad social solidaria en toda la cadena de subcontratación.
3. Abordar el trabajo irregular y/o no declarado.
4. Impulsar mecanismos por evitar el trabajo con mano d'obra extranjera bajo situación de ilegalidad, y sancionar, con gran dureza, las empresas que sacan tajada de esta situación.
5. Vincular el trabajo triangular (subcontratación, ETT's...) con el principio de causalidad en la contratación.
6. Actualizar los derechos económicos y sociales, todo asegurando que el movimiento sindical pueda intervenir en todas las nuevas realidades que conforman el mundo del trabajo.
7. Regular los procedimientos por hacer posible la negociación colectiva laboral de ámbito europeo, y potenciarla.
8. Establecer medidas de flexibilidad positiva para los trabajadores y trabajadoras que permitan ordenar las jornadas de trabajo todo adecuándolas a las necesidades familiares y personales.
9. Obligatoriedad de respetar íntegramente las condiciones laborales del país de destino.
El Libro redactado por la Comisión no asumió prácticamente cabeza de estos contenidos. Como que las reivindicaciones siguen estando pendientes, hará falta formularlas de nuevo en la lucha por llenar la construcción europea de contenidos sociales.
Pasamos ahora a la comunicación de la Comisión presentada el pasado 27 de junio.
2. La comunicación sobre flexiseguridad
Antes de que todo hemos de señalar que durante los últimos meses, el rechazo a los planteamiento (neo) liberales del Libro verde se han ido ampliando. El movimiento sindical, de forma mayoritaria, hizo patente su malestar desde los inicios. Malestar que fue acompañado de las reticencias de una parte considerable de los ministros responsables en materia de trabajo, y entre ellos el Español.
Estas presiones han conseguido que la comunicación suavizara una parte de los aspectos más escandalosos del Libro verde y se hiciera eco de algunas sugerencias planteadas por aquellos que respondieron las preguntas que el Libro verde había formulado.
Pero, a pesar de todo esto, como explicaremos a continuación, a la comunicación se mantiene la esencia precarizadora del Libro verde. No sugiere la mejora y ampliación del derecho. Nos lo presenta como un estorbo para la flexibilidad. La seguridad la disocia de lo corriente laboral y la deja en manos de la acción benefactora de la Seguridad Social.
2.1. No analiza las causas de los problemas. Sólo prevé las consecuencias
Según la comunicación, cuatro hechos justifican la flexiseguridad
1. La integración económica,
2. Las nuevas tecnologías,
3. El envejecimiento de la población
4. La aparición de diferentes tipos de asalariados que se pueden agrupar en dos categorías: a) los “incluidos” y b) los “excluidos”.
Pero estos hechos nos los presenta como inmutables. No podemos hacer nada por modificarlos, se nos viene a decir. Los hemos de aceptar y nos habremos de adaptar.
Nosotros, como muchos sindicalistas y personas progresistas, no lo vemos así. Sabemos —por poner únicamente un ejemplo— que la precariedad (los excluidos, en lenguaje de la Comisión) no puede ser analizada como una fatalidad divina. Tiene causas que hace falta conocer y erradicar.
2.2. ¿Qué ocupación?
Como adelantaba el Libro verde, la comunicación quiere adecuarse al proceso promovido por la Reunión cumbre de Lisboa. Hace hincapié en la necesidad de crear más puestos de trabajo y de mejor calidad.
Los indicadores escogidos por verificar el cumplimiento de estos objetivos son las tasas de ocupación y de paro. Estas tasas no analizan la calidad de la ocupación y, precisamente, es este el tema que el Libro y la comunicación deberán tratar. Se limita a relacionar entre si las personas activas, incluso las que trabajan una hora por semana; los contratos “atípicos”, en la medida que permiten mejorar estas tasas, acaban siendo valorados como elementos que ayudan a lograr los objetivos marcados en Lisboa.
Desde este punto de vista, España podría ser presentada como un modelo a seguir: en un periodo breve de tiempo se “han creado” más de cuatro millones de ocupaciones nuevas. Si analizáramos la calidad de la ocupación, la conclusión, en cambio, debería ser menos triunfalista.
2.3. Se intenta reforzar el poder del empresario
La comunicación insiste en el hecho que la flexibilidad y la seguridad son necesarias tanto para las empresas como para los individuos. El deseo de los asalariados de adecuar su trabajo en función de la vida familiar es utilizado como argumento por cambiar el derecho del trabajo, pero en el sentido que interesa las empresas: revistiéndolo como flexibilidad por mejorar la competitividad.
La flexibilidad absoluta de entrada y salida de la empresa, viene a decir, es una necesidad ineludible. Lo hemos de aceptar. Las normas del mercado mundial actual exigen a las empresas disponer con flexibilidad de los asalariados por poder adaptar permanentemente sus efectivos a los azares de la demanda.
Ahora bien, la exigencia de adaptabilidad no es nueva. Ha sido presente desde los inicios del capitalismo. Este ha sido el motivo por el cual el derecho laboral ha regulado el poder de dirección del empresario, la capacidad de modificación no substancial de la prestación laboral y el poder disciplinario. El que ahora nos sugiere la Comisión es abolir la capacidad de impugnación ante las actuaciones abusivas de los empresarios, arrinconar la acción sindical y debilitar los derechos básicos de los trabajadores.
No nos encontramos, por lo tanto, enfrente de un problema de adaptabilidad a la demanda. Se trata de un intento de modificar la correlación de fuerzas dando una nueva vuelta a la rosca por situar de manera más favorable la patronal.
Nosotros, estamos de acuerdo que el derecho laboral ha de adaptarse a la coyuntura económica. Pero debe hacerlo sin abandonar las funciones reguladoras y de garantía que lo caracterizan. Estas funciones no deberán ser consideradas como un obstáculo.
2.4. La generalización de la rotación laboral
Para la casi totalidad de los asalariados, la flexiseguridad propuesta por la comunicación significaría el fin del trabajo estable. Conduciría al tipo de carrera siguiente: · Empezaría por un trabajo temporal; · después pasaría por el paro, donde se le propondría inmediatamente una formación porque pudiera obtener otro contrato; · más adelante, podría atender las exigencias de la vida familiar y dejar de trabajar o trabajar en media jornada; · posteriormente, volvería a la vida laboral compaginando un periodo de ocupación y un de paro, · y así sucesivamente.
Se expandiría el modelo de rotación laboral instalado ahora en la periferia del mercado de trabajo.
2.5. La desvirtualización de la seguridad social
Esto que parece natural e inevitable para las autoridades europeas no lo es desde el nuestro punto de vista y desde el punto de vista de un buen número de sindicalistas. Los promotores de la flexiseguridad lo saben. Por hacerla más digerible proponen atenuar la desregulación a través de una utilización perversa del sistema de protección social.
La inseguridad jurídica se compensaría con la seguridad económica, recurriendo a la prestación de paro.
Esto desvirtuaría la función del sistema de protección social: Históricamente, el riesgo laboral ha sido entendido como un acontecimiento indeseable que habríamos de evitar. Ahora, se pretende hacernos convivir de manera permanente con el riesgo a perder la ocupación. Nos hemos de acostumbrar y adaptar. Por atenuarlo se nos ofrecerá una prestación de desocupación que de forma temporal nos compensará económicamente.
2.6. La sustitución de la soberanía popular por las encuestas de opinión
Con el fin de justificar esta opción y dar consistencia a sus intenciones, la Comisión utiliza los resultados de un sondeo. Y lo repite en varias ocasiones. Este sondeo también fue mencionado por Vladimir Spidla, comisario europeo de Asuntos Sociales, en una intervención ante del Congreso que la CES celebró en Sevilla. Cuando amablemente se le cedió la palabra, se dirigió a los sindicalistas por decir:
«Según los últimos sondeos del Eurobarómetro, tres europeos de cada cuatro consideran que ya no es posible pasar toda su vida profesional en un mismo puesto de trabajo y que la organización del trabajo se debe hacer más flexible por fomentar la creación de ocupación».
El sondeo en cuestión formulaba preguntas que conducían a una única respuesta. Esta respuesta, además, ya estaba indicada previamente con los mensajes transmitidos insistentemente desde los medios de comunicación convencionales.
Pero, estela al margen el procedimiento, el problema más grave radica en el intento de sustituir la soberanía popular por encuestas formuladas según las conveniencias de los poderosos y presentadas después como si se tratara de un plebiscito comunitario.
2.7. El modelo danés
El referente de flexiseguridad elegido por la Comisión Europea es el danés. La elección se justifica basándose en el éxito de Dinamarca por hacer retroceder la tasa de paro, puesto que consiguió en poco tiempo reducirla a la mitad. Esta heroicidad no fue debida a un mayor dinamismo en la ocupación. Tiene su origen en las jubilaciones anticipadas y las enfermedades de larga duración, que apartaron de la población activa aproximadamente al 20% de los daneses entre 15 y 64 años. Esto fue factible gracias a su potente y generoso sistema de protección social.
En Dinamarca, un tercio de los trabajadores aproximadamente cambian de empresa cada año. Ahora bien, una parte de estos cambios son decisiones personales de los trabajadores y no despidos promovidos por las empresas.
En Dinamarca, si un asalariado pasa al paro recibe el 90% de su antiguo salario (pero hay un techo) durante cuatro años. Generalmente, cuando encuentra un nuevo trabajo acostumbra a disfrutar de una situación laboral y salarial similar o mejor que el anterior.
Al Estado español, en cambio, la prestación por desocupación es exigua. La pérdida de un puesto de trabajo puede condenarnos a migrar a otro lugar con una remuneración escandalosamente inferior.
2.8. El modelo danés nos aporta poco nuevo en flexibilidad
El modelo danés no nos aporta grandes novedades en materia de flexibilidad. Si reflexionamos sobre nuestro pasado, descubriremos que al Estado español, sin necesidad de habla de flexiseguridad, cuando han existido ciertos condicionantes, también han funcionado medidas similares a las de Dinamarca:
A los años 60, la gente cambiaba a menudo de trabajo porque había posibilidades de ascenso social.
Cuando la prestación de desocupación era menos restrictiva, se recorría con cierta frecuencia al mecanismo de los expedientes de regulación de ocupación con el fin de resolver las situaciones más críticas.
Últimamente se han generalizado las jubilaciones anticipadas como herramienta por modificar las plantillas de las empresas.
2.9. La flexiseguridad y la concertación social
Qué papel se asigna al movimiento sindical?
A diferencia del Libro Verde, la comunicación se refiere con cierta insistencia a los sindicatos. Considera que deberán tener un papel importante en la implantación de la flexiseguridad. En cambio, no menciona casi nunca la negociación colectiva y la necesidad de actualizar y ensanchar las competencias de los representantes sindicales en el interior de las empresas.
Este reconocimiento del papel de la concertación debe ser considerado como positivo. Ahora bien, el rol de los sindicatos no puede quedar limitado a la concertación social de carácter piramidal “por decidir los pasos a dar en la implantación de la flexiseguridad, se debe relacionar con la negociación colectiva sectorial y con la del interior de la empresa.
2.10. ¿Como financiar la flexiseguridad?
La Comisión Europea contribuiría financieramente poniendo el Fondo Social a disposición de medidas que promuevan la flexiseguridad. Se intenta vincular la flexiseguridad con todas los políticas activas que ya se encuentran en funcionamiento.
Los estados habrían de optar por poder hacer sus aportaciones, entre un incremento de la fiscalidad o de las cotizaciones sociales.
Si nos ceñimos al modelo fiscal de los avaladores de la flexiseguridad, es previsible que se opte por la fiscalidad indirecta. Esta es la opción del Gobierno francés con su famoso IVA “social”. Según sus cálculos, este IVA debería servir por financiar el sistema de protección social, posibilitar la disminución de las cotizaciones sociales mejorar, d'esta manera, la competitividad y actuar como barrera proteccionista ante de los productos foráneos.
Hay en cambio, procedimientos más equitativos para obtener la financiación necesaria. Dinamarca, por ejemplo, este país del que tanto nos hablan para insistir sobre las virtudes de la flexiseguridad, financia la casi totalidad de sus políticas sociales a través de la imposición directa.
2.11. Las implicaciones de los gobiernos en la flexiseguridad
Finalmente, la Comisión insta los miembros de la Unión Europea a llevar a término programas concretos por implantar la flexiseguridad. De los cuatro itinerarios que la comunicación propone, todo hace pensar que al Estado español correspondería el primero, destinado a afrontar la segmentación laboral.
El objetivo del itinerario seria mejorar la situación de los trabajadores con contrato temporal y la de los subcontratados.
Algunas medidas pospuestas por el itinerario no son frontalmente contradictorias con los objetivos que el movimiento sindical se ha marcado durante los últimos años.
El principal problema se encuentra en la sugerencia de rehacer el contrato indefinido, de tal manera que “la plena protección” no se obtuviera de golpe, sino de una manera gradual.
Ahora bien, la no aceptación de este procedimiento de modificación del contrato de duración indeterminada, no significa que esta modalidad de contratación no se pueda mejorar y utilizar por supuestos más amplios de los regulados actualmente. El contrato indefinido debe ser, en la práctica, capaz de adaptarse a los cambios que la sociedad actual necesita.
Como que este debate aterrizará con fuerza durante la próxima legislatura, debemos dejar claro en el programa electoral qué es nuestra posición en relación con el derecho laboral.
3. Las propuestas programáticas
En primer lugar debemos defender medidas que permitan acabar con los altos índices de precariedad, todo garantizando la causalidad: en la contratación laboral, en la extinción de la relación laboral y en el trabajo triangular.
En segundo lugar debe mejorar la prestación de desocupación: rebajando los requisitos de acceso, incrementando los porcentajes a aplicar y ensanchando las prestaciones asistenciales.
En tercer lugar se debe garantizar a todas las personas la formación necesaria por acceder a una ocupación de calidad, independientemente del sexo, de la orientación sexual, del origen y del estado de salud.
En cuarto lugar la flexibilidad también se debe relacionar con la capacidad de decisión de los empleados en la prestación laboral (intereses formativos, conciliación de la vida laboral y familiar, coincidencia entre el lugar de residencia y el centro de trabajo, posibilidades de desplazamiento…).
En quinto lugar el nivel salarial debe ser más razonable, por mejorar el poder adquisitivo y hacer más fácil el proceso de transición de un puesto de trabajo a otro.
Y en sexto lugar se debe dotar los representantes sindicales de nueces derechos democráticos porque puedan participar en las selecciones estratégicas de producción y de inversión (naturaleza, localización...) y evaluar, así, las consecuencias sobre las condiciones sociales y la salud de los asalariados, sobre las poblaciones y sobre el medioambiente.
LQSomos. Antoni Puig Solé. Diciembre de 2007
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