La Guardia Pretoriana de Bush

El mayor fracaso en la historia de Estados Unidos de América es el actual combate en el que los sectores más civilizados intentan en vano liberarse de la dictadura de George Bush, pirata del Ejecutivo, mientras fingen que su país continua siendo la democracia formal que su Constitución garantizaba hasta 2000 pero es hoy un papel sucio y pisoteado.

Como en otras latitudes, cuando la cobardía y los intereses creados hicieron del Legislativo un Congreso manso hasta lo increíble y cómplice de los peores excesos del Ejecutivo, el dictador pudo implantar el uso de la tortura a nivel mundial, la creación de cárceles secretas en media docena de países, el espionaje y la prisión sin habeas corpus contra sus propios ciudadanos y los crímenes contra la humanidad de un Pentágono que envía asesinos sin uniforme para destruir gobiernos y sociedades entre los que Irak y Afganistán son los peores ejemplos con casi un millón de muertos en cuatro años.

Aunque el pueblo norteamericano votó para expresar su voluntad soberana y devolver el control del Congreso al sector liberal de la plutocracia que domina el mundo,  hoy también los Demócratas hacen lo que hicieron los Republicanos y permiten  que Bush, y una Corte Suprema que es obra suya, destruyan día a día las libertades y garantías de las que alguna vez estuvo tan orgulloso el Imperio.

Para destruir Afganistán e Irak cuenta Bush con un ejército de 150.000 soldados que no por improvisados dejan de cometer  crímenes similares a los del nazismo del siglo anterior utilizando armas de este siglo que fueran prohibidas por media docena de tratados.  Porque la resistencia a la ocupación continúa en ambos países, hoy los cómplices de Bush hablan ya de bombas atómicas "de bolsillo" con las que esperan compensar la triste preparación de sus tropas, gordos, mimados y caprichosos "voluntarios" cuya conducta avergüenza a los soldados profesionales y a sus aliados porque los"yankees" no pueden hacer la guerra si no la hacen como turistas de lujo,
gastando billones y cometiendo atrocidades por puro ignorantes.

La guardia pretoriana de Bush, sin embargo, está sacando la cara recién en estos días. Se trata de otros 150.000 combatientes, estos sin uniforme ni lealtad a nadie que no sea el dios dólar. Son los mercenarios mejor pagados de la historia y sus batallones, todos de civil, se componen de asesinos profesionales reclutados en todo el mundo por una empresa de USA llamada Blackwater, Aguas Negras, según el New York Times del domingo pasado. Cuando, al comenzar la invasión, cuatro de esos canallas cuyos crímenes son impunes porque no respetan ninguna ley nacional o internacional fueron atrapados y quemados vivos en Bagdad por una multitud furiosa, nadie se ocupó de informar al mundo sobre la causa de esa furia: lanzados sobre un país desarmado e indefenso, los mercenarios de Bush habían conquistado ya gran prestigio entre sus colegas y un odio ciego entre sus víctimas. Tras constantes tropelías registradas por civiles y extranjeros de buena conciencia, los ejemplos de los desmanes de estos mercenarios están apareciendo, por fin, en algunos órganos de la prensa mundial.

El Washington Post, por ejemplo, publicó un domingo hace dos semanas una fotografía a tres columnas y en primera plana de un mercenario acusado de asesinar a mansalva y por capricho a un taxista de Bagdad y sus pasajeros. El Post encontró a este Rambo de la realidad oculto y refugiado en su rancho de ovejas en Kansas, tan inocente como cualquiera de sus corderos a pesar de su cabeza afeitada, sus brazos tatuados y sus lentes oscuros usados para ocultar una mirada de loco.

¿De dónde lo sacaron sus "contratistas"? De una de las cárceles de seguridad extrema que acoge a los peores psicópatas de esa sociedad. ¿Quién le pagaba 4.500 dólares al mes para "proteger" iraquíes? Una empresa dependiente de Aguas Negras. ¿Quién le paga a Aguas Negras? El Pentágono.

No sólo eso. Ni Blackwater ni ninguna "empresa" similar pueden operar en ninguna parte del mundo sin una licencia especial que extienden los Departamentos de Estado y de Comercio de USA, según afirmó Gary Jackson, veterano de la CIA y principal ejecutivo de Blackwater, para el New York Times el domingo pasado.
Aún así, los 150.000 mercenarios son un misterio para USA y para el mundo. El Congreso no se ha enterado de que existen, la Corte Suprema ni sueña con tratar el tema y el pueblo norteamericano, que conoce bien a sus gobernantes, ha decidido meterse al bolsillo su voto y no abrir el pico para nada.

Hoy, y ante un grupo de intranquilos iraquíes, Bush repitió su sincero deseo de extender la libertad y la democracia por todo el mundo. Lo hizo en un día en que anunció la creación de un Comando para África similar al que sufrimos en Panamá y que se encargará de sembrar libertades a bombazos contra los ejércitos de niños que son la última novedad en ese continente.

LQSomos. Arturo von Vacano. Mayo de 2007

 

 

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